Opinión
El cronómetro y las campañas de las izquierdas

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
La falta de acuerdo entre Frente Amplio y Podemos (también entre ERC y Comuns) en una negociación llevada, de nuevo, sobre la bocina supuso un jarro de agua fría para un electorado izquierdista que ve cómo PP y Vox dominan las encuestas. El pueblo progresista teme un Gobierno con ministros de la ultraderecha en la próxima legislatura. Por ello, hoy ansía, ante todo, frenar esa posibilidad y reclama herramientas para ello. No está en absoluto inmerso en un debate sobre el futuro de la izquierda; ni en quién lo ha hecho mejor en las últimas semanas. La gente de izquierdas no está interesada en buscar una papeleta que le enamore, seduzca y emocione. Pero quiere votar.
Al culebrón del tira y afloja entre Frente Amplio y Podemos llevado hasta el viernes 16 de octubre a última hora se sumó esta semana uno nuevo: ¿debe el Frente Amplio no presentarse en algunas provincias para aglutinar el voto en el PSOE? Pese a la negativa oficial tanto de Ferraz como del Frente Amplio, el zumbido sigue, permanece. El cronómetro se acelera, la campaña (oficiosa) debe comenzar.
Las izquierdas alternativas llegan tarde, pero hay indicios que señalan que existe voluntad de voto a este espacio. Este viernes, El Confidencial publicaba una encuesta de Ispsos en la que el bloque de la izquierda recortaba seis escaños al bloque de la derecha desde la última encuesta realizada por esta misma casa hace tan solo dos semanas. Por un lado, el arranque de la campaña del PSOE, con un Pedro Sánchez envalentonado, y por otro el que se haya clarificado, por fin, cómo se presenta finalmente la izquierda alternativa a estas elecciones hace que tanto PSOE como Frente Amplio hayan subido tres escaños cada uno.
Ispos da, aún así, una clara mayoría absoluta a PP y a los ultras, que sumarían 195 escaños, casi 20 por encima del umbral. No todas las encuestas dan ya por segura esa mayoría absoluta derechista, mientras se va instalando la tendencia de que la izquierda recorta distancias. Grosso modo, hay algunas claves demoscópicas en las que fijarse para intuir si la izquierda puede darle la vuelta al resultado.
Por un lado, un Vox en ascenso que robe electorado al PP puede implicar una pérdida de escaños relevante al bloque de derechas: si Vox sube del 20%, el PP se aleja del 30% de los votos. Por otro lado, el Frente Amplio pelea por superar el umbral del 10% como punto de partida simbólico para la batalla. El PSOE, mientras tanto, ya confía en un sorpasso al PP.
"Hay partido", repiten hasta la saciedad en la sala de máquinas de Moncloa y Ferraz. "Tenemos que meternos ya en la campaña y dejar de hablar de nosotros mismos", reconocen fuentes del Frente Amplio. "Ganas del primer acto de Gabriel e Irene", advierten en Podemos, en relación con el encuentro entre Rufián y Montero de Nou Barris de este sábado.
"Necesitamos que alguien ponga orden: ¡Dejen los despachos! ¡A las calles, a las barricadas, a los escenarios a hacer campaña!", reprende un viejo dirigente de la izquierda. A los escenarios, sí, porque la Junta de Castilla y León ha censurado la obra teatral Federico, según denuncia la compañía Proyecto 43-2 de María San Miguel y Alba Muñoz. Ya están aquí. Así que... ¡A votar contra la censura!

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