Opinión
Cuerpos de mujeres envueltos como momias

Periodista
-Actualizado a
Kim Kardashian apareció en una gala, así, con la cara tapada y con un vestido que no dejaba ni caminar ni respirar, como si estuviera precintada. O sea, la mujer-persona, había desaparecido. Esta imagen me recordó a cuando hace unos meses TikTok prohibió el hashtag #SkinnyTok en todo el mundo. Lanzaba mensajes como "no eres fea, solo estás gorda", "todo mejora cuando estás delgada" o "el outfit de hoy es ser delgada". Influencers se sumaban a hacer un contenido centrado en dietas y ejercicio extremo, como culto a la delgadez.
La industria estética es muy rentable generando inseguridades. Y las mujeres han sido una diana más o menos fácil toda la vida. Y esas inseguridades se crean con publicidad. No paran de saltarme en redes todo tipo de anuncios para estirarnos hasta perder nuestro cuerpo. Tenemos todo tipo de tiras, para envolvernos desde la coronilla hasta los pies. Y aunque ya tiene unos cuantos años, la dieta de las princesas de Disney sigue rulando por la red social, sobre todo entre adolescentes. Por ejemplo, la dieta de la Sirenita, para beber solo agua; o la de Blancanieves, solo con manzanas.
Hay toda una moda de "taping" para cada zona de tu cuerpo, porque para la industria tenemos que ocultar lo que el sistema nos dice que son imperfecciones. Abundan enlaces para comprar tiras transparentes que, como si fueran cinta adhesiva, vas pegando por zonas de tu cuerpo y estiras la piel hasta que te quedas toda rígida y sin expresión. La de más venta, la del cuello. Si te pillas cabello, pues te aguantas ni tampoco se te ocurra sudar. También hay tiras para las piernas porque la arruga no se puede ver y mucho menos un poco de celulitis o que la piel no esté tonificada. La otra opción más buscada es ocultar la pata de camello. Ya saben, la expresión que se refiere a la apariencia de la zona genital femenina cuando se marca a través de ropa ajustada. Para evitarlo, la solución son los "correctores" de silicona, para ponerlo debajo de leggings, pantalones cortos o bañadores, asegurando que se "mantenga una silueta halagadora sin preocuparse por las líneas no deseadas", dice la promoción. Además de que permite "elevar su estilo y confianza". El caso es evitar que se nos note abajo que somos mujeres, sino que resulte algo más parecido a los genitales de Barbie. Con tanto envoltorio es probable que ya parezcamos una momia envueltas en cintas, y estaremos más propias para ser un disfraz de Halloween.
Otros productos también permiten ocultar o disimular los "hip dips", también conocidos como "caderas de violín", es decir, el hueco natural que se forma entre el hueso de la cadera y el muslo. Para ello también se recomiendan fajas o se dan trucos para disimularlo en fotografías. También parece que no se pueden ver los pliegues de piel entre el brazo y el pecho, o de lo contrario señalan que es una axila abultada. En fin, todo tipo de estrategias. El feminismo, en cambio, nos dice que no tenemos que esconder, sino aprender a aceptar cada curva, cada pliegue, cada marca que nos hace humanas. Porque es que somos humanas, no muñecas de plástico.
Hay decenas de partes del cuerpo en redes sociales de las que se hacen advertencias y que deben quedar, según esa demanda, camufladas, disimuladas o tapadas. Todo, menos mostrarse como una es. Y si entramos ya en otros temas es espeluznante: blanqueamiento para mujeres negras, recomendaciones a las asiáticas para que sus rostros parezcan occidentales o tangas con relleno para niñas. Y ojito porque que salten estos anuncios no es tan difícil. La psicóloga Uxía Domínguez, advertía que el algoritmo de las redes capta a chicas que borran sus selfies porque no se vean bien, y les manda publicidad estética.
Detrás de cada promo hay un sistema que nos dice que no somos suficientes tal y como somos. Un negocio que se alimenta de nuestras dudas y nos vende una imagen que no existe. Naomi Wolf decía con certeza que “una cultura obsesionada con la delgadez femenina no está obsesionada con la belleza de las mujeres, está obsesionada con la obediencia de éstas". Hay que hablar mucho para aprender que la libertad de la mujer está en sus derechos, no en la imagen que esperan de nosotras.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.