Opinión
Democracia = desgobierno. O cómo abrir las puertas a un gobierno autoritario

Por Marga Ferré
Presidenta de Transform Europe
-Actualizado a
Tengo la sensación de que el PP, en la convocatoria de la manifestación de este domingo, miraba más a Portugal que a Vox. En el poco creíble "democracia o mafia" de la manifestación, me resuena el "50 años de corrupción" con el que la Chega de Portugal hizo su reciente campaña en el país vecino. El lema de la extrema derecha lusa es particularmente insultante ya que ha sido una forma retorcida de contestar las conmemoraciones por el 50 aniversario de la Revolución de los Claveles, aquella que acabó con la dictadura fascista y que dio a luz a una de las Constituciones vivas más hermosas de Europa. La Chega, un pasito más adelantada que el PP y que Vox, iguala abiertamente democracia con corrupción.
En 2024, en las elecciones legislativas, la Chega empezó su campaña con otro lema demencial: "Limpiar Portugal". Tuvo que cambiarlo por "Salvar Portugal" habida cuenta las reminiscencias que en Europa tienen las limpiezas: limpieza étnica (ya defendida en la teoría del gran reemplazo) o limpieza de cualquiera que ellos consideren una persona indeseable (el Säuberung nazi, que significa, indistintamente, limpieza o purga). No me llamen exagerada, el PP ya usó lo de limpiar gente, recuerden aquel "limpiando Badalona" de García Albiol.
El día de la Bestia
La primera vez que vi el lema torcí la cabeza y pensé que me sonaba de algo. "Limpiar Portugal", ¿a qué me recordaba? Días más tarde me acordé de repente: era igual a ese "limpia Madrid" que unos fascistas violentos y pijos (algo que no es contradictorio, en absoluto) pintaban con espray cuando quemaban un sintecho en El día de la bestia. Para Álex de la Iglesia, como para mí, el lema "limpiar gente" solo puede ser representado por el mal.
El blanqueamiento de las dictaduras fascistas en ambos países (Esperanza Aguirre se ha desenmascarado ya del todo al decir esta semana que la dictadura de Franco fue mejor que la II República) es lo que ya ni esconde ese "50 años de corrupción" o la versión española "democracia o mafia" con la que Feijóo intenta emular los discursos más incendiarios.
Se que no descubro nada nuevo, pero es bueno dejar claro que a los que este domingo se manifestaron la corrupción les da igual. Y tampoco se manifestaron por la democracia, el PP convocó la manifestación por otra cosa (o para otra cosa): crear un clima de inestabilidad que necesita "salvar España", radicalizar su electorado y apelar a la tribu, que diría Byung Chul-Han (2022).
La Chega, a la que hay que seguir porque actúa como el oráculo de Delfos, es tan explícitamente antisocial que ha acaparado voto no tanto con el ya tradicional "que se vayan todos", como con otra vuelta de turca, al proclamar en su campaña y a los cuatro vientos: "Los impuestos sirven para pagar su corrupción". Ahí quieren llegar. Esa es su razón de ser: generar una crisis de la arquitectura política que abra las puertas a un gobierno autoritario que cimente la desigualdad.
La democracia les da igual, de hecho, desde Trump a Bolsonaro, no aceptan sus resultados, así que no se sorprendan ustedes si lo siguiente que veremos en España será denuncias de fraude si ellos no ganan. Ya nos lo explicaba, implacable, Corey Robin en su magnífico análisis La mente reaccionaria: "El victimismo ha sido un componente central de la derecha y del pensamiento conservador desde que Burke criticó el tratamiento que la muchedumbre dispensó a María Antonieta".
Victimas imaginarias con una moral de bajo coste y alta rentabilidad. No traería mucha cuenta insistir en el victimismo de los poderosos si este no hegemonizara el resentimiento de los subalternos a través de un proceso de identificación inversa. Y con parte del electorado, les está funcionando.
Déjenme que insista, porque veo el clima poco alerta ante los nubarrones de fondo: lo que estos discursos y movimientos promueven es la equivalencia entre democracia y desgobierno, es en uno de los temas favoritos de las fake news y de la extrema derecha global.
A estas alturas tenemos tantos estudios que demuestran que la radicalización de los discursos conservadores solo beneficia a la extrema derecha que no me puedo creer que en el PP no lo sepan. La corrupción ha de perseguirse y castigarse en todas sus formas, por supuesto, pero que hable de mafia una organización que fue calificada de organización criminal de puro corrupta, nos da la medida de la broma. El objetivo del PP no es luchar contra la corrupción, asignatura de la que podrían dar clases, sino radicalizar a sus votantes y abrir la posibilidad de un gobierno autoritario, es decir, extinguir la posibilidad de ejercer derechos de forma igualitaria.
Freedom for the rich a años luz de la vida cotidiana de la gente. Como no percibo la alarma que a mí me genera la posibilidad de que en España se abra otra Década Ominosa, termino con una alerta que le robo a Adorno en su análisis sobre la extrema derecha porque, créanme, él sabía de lo que hablaba:
"No deberíamos subestimar a estos movimientos por su ínfimo nivel intelectual ni por su falta de teorización. Sería una enorme falta de visión política pensar que por eso no van a tener éxito".
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