Opinión
Eclipse de Soto
Por David Torres
Escritor
José Manuel Soto nos advierte que está sufriendo un eclipse total desde que cambió la canción por la crítica social y el análisis político. Es evidente que poner a parir a Sánchez, a Podemos, al izquierdismo en general, al independentismo catalán, al feminismo y al ecologismo le quita mucho tiempo de cantar y tocar la guitarra, algo que nunca le agradeceremos bastante. Entre hacer genuflexiones al rey Felipe VI, dar lecciones de jurisprudencia a Irene Montero y cagarse en los millones de hijos de la gran puta que votan al PSOE, días hubo que Soto no daba abasto. Cualquier día iba a petar Twitter él solo.
Otros cantautores -Leonard Cohen, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez- han puesto a menudo la música al servicio de sus ideales políticos, pero Soto, de momento, no sabe dónde ha puesto la música. Probablemente, la profusión de sus intereses y conocimientos le han jugado una mala pasada; ya se sabe que el que mucho abarca, poco aprieta, y Soto pretende abarcarlo todo, desde la negación tajante del cambio climático hasta hipótesis de su propia invención sobre el coronavirus. Con más frentes abiertos que Alemania en la Segunda Guerra Mundial, el hombre no ha cejado un momento en su pelea contra la actualidad, contra la realidad y contra la ciencia, olvidando que si juntara todo esa ignorancia y esa mala leche en unos cuantos pentagramas podría convertirse en el Bob Dylan de Triana.
Puesto que no lo contratan para propinar bolos ni siquiera en los ayuntamientos regidos por el PP -que son legión y pico-, Juanma Moreno tuvo que apadrinar uno de sus proyectos más ambiciosos, Senderos del Rocío, que suma ya más de cuatro millones de euros de financiación pública sin que hasta la fecha hayan descubierto muchos más senderos. Se trata de conectar todas las rutas que unen las provincias andaluzas con la aldea del Rocío -no vaya la gente a perderse-, un plan de señalización mucho más urgente que el apaño de la caótica situación sanitaria en Andalucía, con listas de espera colapsadas, nombramientos ilegales de directivos, contrataciones a dedo y el clamoroso fallo en los sistemas de detección precoz del cáncer de mama, con más de dos mil mujeres afectadas. Pero lo mismo estoy hablando de más y a lo mejor las colas de pacientes ya andan todas camino del Rocío.
Soto salió más o menos indemne de su gestión al frente de tan importante proyecto cultural y este año tuvo que refugiarse en una nueva edición del programa Supervivientes, cortesía de Tele5, que esta vez se celebraba en un paraje paradisíaco de Honduras bautizado con el premonitorio nombre de Cayos Cochinos. Llegó a clasificarse para la final, sin dejar de montar pollos entre concursantes y presentadores, e incluso de cantar y componer canciones a capella. Como se ve, el eclipse de Soto está casi tan promocionado como el eclipse de sol del próximo día 12 y todavía no se han inventado las gafas para no verlo. Necesitamos descansar de Soto, aunque sea en vacaciones, y también sería conveniente que Soto se tomara unas buenas vacaciones de sí mismo. Puede que lleve algo de razón en que lo del supuesto apartheid al que parece condenado obedece únicamente a sus opiniones políticas, ya que si obedeciera a razones musicales me lo fusilan.
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