Opinión
Elige tu propia aventura

Por Toni Mejías
Periodista
Estos últimos días se están celebrando a la vez dos juicios que afectan a los principales partidos políticos españoles. Por un lado, el juicio por corrupción contra el exministro socialista Ábalos en un caso relacionado con la compra de mascarillas durante la pandemia. Por otro lado, una pieza del caso Kitchen que señala a la antigua cúpula del Partido Popular por utilizar la Policía para tapar sus cuentas de dinero negro. Dos "pequeños" ejemplos que nos muestran, una vez más, cómo, pese a que el bipartidismo vuelve a tener gran relevancia, siguen cayendo cíclicamente en el uso de lo público para beneficio propio. Dos casos distintos, pero que, a su vez, tienen un mismo fondo que es el de sentirse por encima de la ley y notar que gozan de una especie de impunidad que viene con el cargo. La historia, la mayoría de las veces, les da la razón. Lamentablemente.
Puedes seguir ambos juicios, leer las noticias que salen, escuchar las declaraciones de acusados y testigos, ser espectador de las barbaridades que se van descubriendo, desear que paguen por sus actos los encausados en ambos procesos o puedes abrazarte fuertemente al sesgo de confirmación y elegir tu propia aventura. Obsesionarte con el caso que afecta a tu rival político y pasar de largo la causa contra los tuyos. Aceptar hasta informaciones sesgadas o directamente falsas si eso te sirve para aumentar tu odio y tu distancia hacia los otros. Actualmente, seguir la actualidad no es leer las noticias desde una actitud crítica y cautelosa, sino aceptando cualquier idea que te ayude a seguir pensando que tú tienes razón y el resto no. Y mucha prensa lo sabe y te da lo que quieres. Antes era la prensa deportiva la que utilizaba el sensacionalismo y la información emocional, ahora está a la orden del día en periódicos generalistas sin filtros y sin vergüenza.
Basta con abrir cualquier periódico conservador estos días para darte cuenta de que el juicio contra la anterior cúpula del Partido Popular no existe. En cambio, ponen a toda página las declaraciones de un corruptor delincuente (presunto) como Aldama, que señala al presidente del Gobierno sin prueba alguna, pero que les sirve para atacar a su rival. La polarización buscada y motivada y la máxima del "que pueda hacer que haga" ha llegado a un nuevo nivel con el caso mascarillas que afecta a un antiguo hombre de confianza de Pedro Sánchez. Como sirve para desgastar a su rival, están paseando a Víctor de Aldama, un comisionista procesado por corrupción y que solo está en libertad porque quiere "colaborar" con la Justicia, por distintos platós televisivos como si fuera un opinador más. Como si fuera imparcial su posición y su palabra veraz y válida.
La estrategia judicial del presunto corrupto ha sido echarse en los brazos de la derecha más extrema para ver si eso le favorece de cara a una futura condena. Busca atención mediática (y la recibe). Tiene como compañero de andanzas a un neonazi como Dani de la empresa parapolicial Desokupa y lleva meses prometiendo tener una "bomba" contra la cúpula del Gobierno y tener información en un sobre que hará caer al PSOE por completo. Ese día nunca llega, pero a nivel mediático le sigue dando titulares a la prensa más cavernaria y aceptan cada declaración suya, aunque no vaya acompañada de pruebas, como una verdad impoluta y la reproducen en portada, con un tamaño de letra enorme que eclipsa cualquier otro tipo de información. Además, el principal partido de la oposición, al que se le supone cierto rigor y sentido de Estado, también aprueba las palabras de un presunto delincuente y las utiliza para su vicio y beneficio. A ese nivel hemos llegado.
En cambio, del otro juicio cuesta encontrar información y titulares grandilocuentes y eso que lo que está saliendo de las declaraciones de estos días ante el juez es espeluznante y muy grave dentro de una supuesta democracia. Llevamos dos días escuchando como un inspector jefe de policía, que tenía que investigar los papeles de Bárcenas que mostraban los repartos de dinero negro entre los altos cargos del Partido Popular, era boicoteado para que no avanzara en su búsqueda. Habla, directamente, de que fue advertido de que sacara a Mariano Rajoy de la ecuación. De llamadas de ministros a su superior para decirle hasta dónde podía llegar. De quitarle personal para dificultar sus avances. De persecución y presión hacia su persona. De posibles micrófonos colocados en su despacho. Es decir, un control policial por parte del partido del Gobierno en ese momento para decidir qué se podía investigar y qué no. Para boicotear a la Justicia si podía afectarle. La separación de poderes pasada por el perineo y que demuestra que la Justicia no es igual para todos y que la Policía tiene, como todos, su ideología y su partido más afín.
No voy a ser yo quien decida que un caso es más grave que el otro. Ambos juicios demuestran lo podrido que están los partidos más históricos y que ya tienen numerosos casos a sus espaldas. Corrupción y mafia. Control judicial y policial y la utilización de los poderes públicos a su antojo. Pero es llamativo ver cómo un caso ocupa tantos titulares y el otro está pasando de puntillas. Cómo se ha aceptado que para la batalla política todo vale, hasta darle voz a un supuesto delincuente que, probablemente, acabará en la cárcel. Solo le falta ir a divertirse a El Hormiguero si eso sirve para seguir erosionando la credibilidad del Gobierno. Hemos tenido presidentes que enterraban a personas en cal viva o que nos metían en guerras ilegales que ocasionaron el peor atentado terrorista en nuestro territorio, pero nunca ha existido el odio y el "todo vale" que hay ahora. Y no es por no poner tope al precio de la vivienda, por mantener la ley mordaza o por seguir vendiendo armas a Israel. No es por nada de eso, sino porque hay una derecha que siente que el poder les pertenece y que irán con todo con tal de recuperarlo.
Elige tu propia aventura. Elige la desinformación. Elige creer a un delincuente. Elige abrazar la mentira y propagar el odio mientras el mundo se derrumba a tu alrededor. Si existe la corrupción es porque existen los corruptores impunes, pero también porque se les sigue respetando en la sociedad si eso sirve para eliminar a tu rival político. Y si existe la desinformación es por lo mismo. Porque se ha decidido que todo vale, que la libertad de expresión todo lo ampara, que el periodismo es una corresponsal en Líbano, pero también un acosador en la puerta del Congreso. En este clima enturbiado a propósito es donde salen los monstruos a buscar su espacio. Y si decides leer solo lo que te interesa, te convencerá de que no llueve, aunque estés mojado. Elige bien tu propia aventura antes de que te prohiban hasta elegir. No sé si aún estamos a tiempo.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.