Opinión
¿España crece?

Por Hugo Abad Frías
Foro Social Más Allá del Crecimiento
Se da la paradoja de que el Gobierno ha presentado el plan España Crece unos días después de la celebración de la primera sesión del Foro Social Más Allá del Crecimiento que ha tenido lugar los días 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid y que ha contado con el apoyo de 124 organizaciones y la participación de más de 700 personas.
Con el objetivo de que el PIB siga creciendo, el Gobierno busca movilizar a través del fondo España Crece en torno a 120.000 millones de euros en inversiones a través de colaboraciones público-privadas. No existe ningún tipo de criterio para las inversiones previstas, únicamente la vaga orientación de que deben estar destinadas a "sectores con alto potencial transformador", teniendo cabida inyecciones de capital para empresas armamentísticas, desarrollo de la IA y la agroindustria, si bien bajo el barniz de la "transición verde".
Uno de los primeros detalles sobre este fondo es que tratará de movilizar 23.000 millones de euros para construir 15.000 viviendas al año, una propuesta que parece totalmente ajena a la realidad actual cuando en España hay 3,8 millones de viviendas vacías. Lo más problemático es que no se cuestiona el propio paradigma desde el cual se concibe el fondo: la deseabilidad y necesidad del crecimiento económico. Esto hace que sea simplemente una herramienta más para la gestión de las crisis presentes, protegiendo los intereses privados y la acumulación de capital en detrimento de las mayorías sociales y del planeta.
Es evidente que detrás de estas políticas se encuentran los intereses corporativos de grandes empresas que tratan de seguir capturando fondos públicos para reducir sus riesgos de inversión, maximizar sus beneficios y hacer un lavado verde de su imagen, al igual que ha ocurrido con los Fondos Next Generation, que se han materializado en millones para Repsol o Endesa. Se trata de un callejón sin salida que sigue reproduciendo la vieja receta de hacer crecer la producción y el consumo (no importa el qué, cómo ni para quién se produce) para luego distribuir, acrecentando las desigualdades internas y globales y profundizando las relaciones neocoloniales y extractivistas del orden mundial actual, esta vez en torno a minerales críticos ubicados en las conocidas como tierras raras. Al mismo tiempo, las promesas de crecimiento son cada día menos posibles de realizar ante los diversos límites biofísicos que se están tocando (crisis climática, biodiversidad, agotamiento de recursos) en un contexto geopolítico caracterizado por nuevas formas de imperialismo. Todo esto genera un clima de escasez creada y de competitividad que abona el terreno para la extrema derecha, dispuesta a recurrir al fascismo en un escenario de competición en clave etnonacionalista.
El planteamiento base del Foro Social Más Allá del Crecimiento es uno muy distinto: centrar la producción y el consumo en las necesidades llevando a cabo una reducción democrática del metabolismo social para frenar y revertir la crisis ecosocial. Esto implica democratizar la economía (las decisiones sobre el qué, cómo y para quién producir), abriendo paso a una abundancia radical que emerge de focalizar las capacidades colectivas en lo que sostiene la vida. Implica renunciar al dogma del crecimiento económico y trazar diversos pero coherentes senderos para superar el sistema capitalista debido a su incompatibilidad con una sostenibilidad real.
El programa que estamos construyendo desde el Foro Social apunta en esta dirección y se basa en las propuestas contenidas en la Declaración de la Conferencia Más Allá del Crecimiento como por ejemplo los partenariados público-comunitarios para el establecimiento de servicios básicos universales (alimentación, vivienda, cuidados…), la recuperación y rehabilitación de viviendas en manos de grandes tenedores frente a construcción de nueva vivienda para la configuración de un parque público de vivienda, la transición agroecológica, la renta básica universal o las políticas de crédito guiado que permiten orientar la inversión con criterios ecosociales, favoreciendo el desmantelamiento de actividades económicas perjudiciales, como el turismo masivo o la agroindustria, y potencializando actividades económicas esenciales, como los cuidados y la energía renovable comunitaria.
España no necesita crecer, necesita decrecer y prosperar, poniendo en el centro las necesidades de las personas y los ecosistemas y acabando con las relaciones globales injustas que mantienen el modo de vida imperial. Se trata de poner en práctica la libertad colectiva: la libertad de no vivir a expensas de la explotación y del sufrimiento de los demás.
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