Opinión
Espinosa de los Monteros, síntoma y enfermedad de Feijóo y Ayuso

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
Al menos una decena de dirigentes del Partido Popular consultados por esta plumilla en las últimas horas coinciden en señalar que su formación tiene un déficit de liderazgo con Alberto Núñez Feijóo; y no sólo. La incipiente remontada en las últimas encuestas del PSOE de Pedro Sánchez, pese a la ofensiva político-judicial contra su familia, contra el fiscal general del Estado o el escándalo de la cutrecorrupción misógina de los casos Koldo-Ábalos-Cerdán, confirma una afirmación reciente del líder que podría serlo en el espacio neoliberal conservador que aglutinan un PP sin brújula y, algo menos, un Vox trumpista y putinista: "La derecha no puede vivir sólo en el anti sanchismo".
Las noticias más amables en los medios apuestan por un acercamiento de Iván Espinosa de los Monteros a Feijóo, para ayudarle con su oposición al Gobierno y, sobre todo, con la captación del electorado de Vox, de donde su exsecretario general se marchó dando un portazo por la deriva ultrafascista -valga la redundancia-de Santiago Abascal. La realidad, no obstante, es tozuda contra Feijóo, al menos entre los interlocutores de Público: Espinosa de los Monteros tiene "ideas, programa, peso intelectual... " y un libro donde resume con sencillez de masticado fácil su previsible teoría del (no) Estado, a cuyas presentaciones acuden entusiasmados dirigentes, militantes, votantes del PP. En España tiene solución. Hacia un futuro brillante y próspero (editorial Almazara, por cierto, propiedad del exministro de Aznar, Manuel Pimentel, otro que se fue dando un portazo...) el otrora mano derecha de Abascal no deja palo sin tocar, desde el problema de la vivienda -que se resolvería, según Espinosa de los Monteros, con una férrea defensa de la propiedad privada frente a los "okupas e inquiokupas", más construcción o con la compra mejor que con el alquiler- hasta el Poder Judicial al que pretende cargarse el PSOE, reconvertido en un partido ultraizquierdista (qué cosas), y cuyo gobierno hay que dejar únicamente en manos de los jueces.
Por tanto, Feijóo y su brújula desimantada para el PP, no; pero tampoco Isabel Díaz Ayuso y su trumpismo evangélico-populista, abrazado con agresividad manifiesta al mandar a las madrileñas a abortar fuera de la Comunidad de Madrid, como en los mejores tiempos del franquismo. El Partido Popular está malito y Espinosa de los Monteros es, de momento, un síntoma; tal vez la solución del PP en el medio o largo plazo. Aplausos en la órbita de la (ultra)derecha no le faltan, incluso los del presunto corrupto Víctor de Aldama y su perdonavidas de confianza, un tal Dani Desokupa, ambos azotes de Pedro Sánchez de lo más originales y cultivados. Se avecina un otoño emocionante en la calle Génova.
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