Opinión
La “Estética IA” como estética de la extrema derecha

Por Guillermo Zapata
Escritor y guionista
Hace unos días Donald Trump puso un vídeo en su cuenta de la red social “Truth Social”, creada por el propio Donald Trump cuando le echaron de Twitter antes de que Elon Musk lo comprara. En la primera temporada de Donald Trump.
En el vídeo, creado con una Inteligencia Artificial Generativa, se reproducían los planes del propio Trump para convertir la Franja de Gaza en un retiro vacacional e incluía imágenes de una estatua de Trump o a Netanyahu y él compartiendo una bebida en la playa. El vídeo causó horror, estupor, rabia e indignación. Días después, el autor original del mismo, que no era Donald Trump, explicó que su intención al “hacer el vídeo”, (nos referimos por hacer a darle la instrucción a la IA Generativa para que lo creara), era criticar o hacer una parodia, una exageración, de la propuesta de Trump. Algo que, como hemos visto, no sólo no percibió el propio Trump, ni quienes vimos el vídeo con horror o quienes lo vieron con solaz alegría y lo difundieron a granel
El pasado jueves, el Partido Popular publicó en su cuenta oficial de X un vídeo realizado por una IA Generativa (seguramente la misma que el vídeo que se usó para el de Gaza, una de las que están disponibles en el mercado a un precio accesible a nivel usuario) en el que se parodiaba el programa de televisión “La Isla de las Tentaciones” mezclándolo con el caso Ábalos. Lo más destacado del vídeo es que Pedro Sánchez salía “super hot”, a pecho descubierto, y que la denominada “Isla de las Corrupciones” se situaba en República Dominicana y el gobierno de República Dominicana ha puesto el grito en el cielo y al final del día el PP ha borrado el vídeo y pedido disculpas y, por tanto, ahora solo queda por ahí una imagen generada por IA de Pedro Sánchez saliendo de una piscina en plan sexy.
La cuestión es que mientras en las posiciones progresistas hay un encendido debate sobre el uso de los modelos generativos de inteligencia artificial y, por decirlo suavemente, está mal visto, los nuevos proyectos de la derecha y extrema derecha a nivel planetario los han adoptado como una suerte de estética propia. Milei, Trump o Bukele se reconocen en estas imágenes con las que tienen una relación similar a la que el viejo fascismo tenía con el futurismo.
La idea misma de una “estética IA” es contradictoria con lo que los promotores de las IAs generativas nos vendieron, que era la capacidad de replicar cualesquiera estilos y artistas (que para eso se estaban entrenando ilegalmente con imágenes de todos ellos sin pedir permiso alguno) La famosa “mano de seis dedos” que le ha servido a medio mundo para identificar una imagen generada sintéticamente y leída como “falsa”, no sólo no es falsa para la extrema derecha, sino que es el signo que distingue una estética propia. Lo que para una parte importante de la humanidad es una horterada de mal gusto, para la extrema derecha es un signo propio de distinción.
Quizás entonces hay algo en las imágenes generadas por IA que nos sirve para distinguir los rasgos de esa extrema derecha del presente.
Lo primero que podemos identificar es que la IA molesta a la izquierda. Si molesta a la izquierda interesa a una derecha que, en general, se define más como internacional negativa, en torno a lo que no quiere, que como internacional positiva, aquello que sí quiere, dónde empieza a haber más diferencias en su interior.
En segundo lugar, las imágenes generadas a través de esa estética IA no distinguen entre un discurso serio y su parodia, como Trump no distinguía la crítica en las imágenes del vídeo del tipo que quería criticar su posición sobre Gaza. Hay una tendencia de TikTok e Instagram en la que se le pide a una IA que genere una imagen y a partir de la primera imagen sólo se le pide que haga “más” de lo mismo. Es decir, que exagere una exageración. Esa es la estética de la extrema derecha.
En tercer lugar, esta estética se basa en la eliminación de todo lo que podríamos denominar proceso de creación y pone todo el énfasis en el resultado final. La estandarización de la imagen, su reducción a contenido, todo lo que la aleja de lo que tradicionalmente se ha entendido por proceso creativo es lo que la hace interesante. Se trata de producir mucho y de manera muy sencilla, no de disfrutar de los problemas consustanciales al acto creativo.
En tercer lugar, la IA Generativa representa a un sector económico muy determinado. En ese sentido, el uso de la herramienta en sí ya es un posicionamiento político (o si lo queremos llamar de otra forma, artístico). Se trata de apostar por la herramienta que nace del mismo lugar simbólico que las nueva oligarquías. Es el aparato estético que sostiene a las cryptomonedas.
Y por último, esa dimensión exagerada lo acerca al lenguaje del meme, de la parodia, del pastiche. Digamos que más que punk es la imagen del punk que tendría un oligarca tecnológico. Un punk al servicio de la servidumbre, un punk que quiere acabar con la autoridad para instaurar formas más verticales y autoritarias de gobierno. Un punk que llama libertad a la obediencia, pero que mantiene cierta velocidad en la música y usa herramientas lo suficientemente democratizadas como para no ser elitista.
Supongo que lo que diferencia lo que hizo Trump de lo que ha intentado el PP es que donde uno incorpora su parodia como parte fundamental de sus discurso, los otros son incapaces de salirse de esa dimensión tradicional de la política. Juegan a la extrema derecha y se quedan en la corrección de la vieja derecha. Quizás eso es lo que le pasa al PP. No tanto que tenga un programa muy distinto, como que no sabe usar los instrumentos estéticos correctamente y parecen siempre el Señor Burns fingiendo ser un adolescente desenfadado al que se le caen los pantalones.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.