Opinión
Estrategias de Seguridad Nacional de Estados Unidos. De Bush a Trump

Por Ramón Soriano
Catedrático emérito de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
-Actualizado a
He elegido el contraste entre las citadas Estrategias de Seguridad Nacional (NSS) de Estados Unidos, porque son las más interesantes e innovadoras del siglo XXI, ambas creadoras de un nuevo orden internacional. La primera, del presidente G. W. Bush, de 2002, responde al ataque del terrorismo contra las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. La segunda, de D. Trump, de 2025, no es consecuencia de un acontecimiento internacional relevante, como la primera, sino de los deseos y el interés del presidente Trump de implantar el autoritarismo interno y un nuevo orden mundial externo. Ambas estrategias coinciden en diseñar importantes innovaciones en torno al concepto de nuevo orden internacional.
El peligro del terrorismo (NSS 2002) y el riesgo del declive de la identidad estadounidense (NSS 2025)
Una diferencia en los objetivos de ambas NSS: la lucha contra el terrorismo internacional y sus principales protagonistas, como Al Qaeda, en la de 2002; el freno a la inmigración en la de 2025; no la inmigración ilegal sino la “inmigración indeseable”, es decir, la que señale el presidente Trump.
El ataque terrorista en suelo estadounidense cambió la mentalidad de Bush, al decir de sus biógrafos, y emprendió un programa bélico contra lo que denominaba el Eje del Mal, formado por Irak, Irán y Corea del Norte. De este programa tripartido únicamente recorrió el primer escenario, el de la guerra contra Irak en marzo de 2003, que terminó en fracaso y como consecuencia la interrupción de la escalada bélica del presidente. Hay un concepto nuevo que atraviesa la NSS 2002: el de Estado canalla, el Estado terrorista o cómplice del terrorismo, que supone un peldaño más que el Estado fallido, el Estado tirano que no persigue el bienestar de su ciudadanía. "El enemigo no es un régimen político particular ni una religión o una ideología. El enemigo es el terrorismo" (NSS 2002).
Trump no tiene el problema del terrorismo, sino el de la identidad de la civilización y cultura estadounidenses, que pone en riesgo el fenómeno de la inmigración. "La era de la migración masiva ha terminado: las personas que acepta un país en su territorio, su número y procedencia, definirán inevitablemente el futuro de esa nación" (NSS 2025).
Las razones de Trump expuestas en su estrategia -el desempleo, el aumento de la criminalidad, el debilitamiento de los recursos nacionales, el riesgo para los valores y estilo de vida de los estadounidenses- son opuestas a las de Bush, para quien "Estados Unidos es una gran democracia multiétnica… un pueblo integrado por una pluralidad de herencias culturales y de creencias religiosas puede vivir y prosperar en paz" (NSS 2002).
Expansión de los valores estadounidenses (NSS 2002) y realismo flexible (NSS 2025)
Tras el ataque terrorista Bush se convirtió en fiel discípulo del pujante movimiento neoconservador, elevando a algunos neoconservadores a altos puestos de su Adminitración -Wolfowitz en la presidencia del Banco Mundial, Belton, en la embajada de Naciones Unidas-. Y adoptó en política exterior dos importantes principios de la filosofía neoconservadora. Un principio teórico: la responsabilidad de Estados Unidos ante Dios, los estadounidenses y el mundo, como nación beneficiada por la Providencia divina, que le obliga a ser la guía del mundo. Y un principio práctico, consecuencia del anterior: la expansión por el mundo de los valores estadounidenses - "la libertad individual, la democracia y la libre empresa"- e incluso el cambio de régimen político de los Estados tiránicos, singularmente de los "Estados canallas", revirtiendo las tiranías en democracias.
Trump argumenta, por el contrario, que Estados Unidos debe replegarse sobre sí mismo y atender a su excluso interés. Cuando la NSS 2025 enumera los principios básicos, uno de ellos es el realismo flexible, resumido en la frase: "Los asuntos de otros países solo nos conciernen si sus actividades amenazan directamente nuestros intereses". Lo que incluye, por un lado, las relaciones con regímenes tiránicos, si proporcionan ventajas a los intereses estadounidenses y, por otro, el abandono de "organizaciones transnacionales" de las que nada cabe aprovechar.
Una derivación de este realismo flexible es la resurrección de la doctrina Monroe, a la que Trump revitaliza con una doble perspectiva: de acción, consistente en la dependencia de América Latina de los intereses estadounidenses, y de abstención: los Estados de América Latina deben prescindir de la colaboración en el hemisferio occidental de potencias extranjeras, singularmente China.
Guerra preventiva (NSS 2002) e intervencionismo militar global (NSS 2025)
Bush argumentaba que ya no valía el concepto legal de guerra de Naciones Unidas, que exige un ataque precedente para la intervención en legítima defensa, porque hay un nuevo enemigo ilocalizable, escurridizo, de enorme capacidad mortífera, lo que justifica la guerra preventiva, que tiene lugar ante una amenaza cierta e inminente. "Nuestra mejor defensa -expresa la NSS 2002- es un mejor ataque destruyendo la amenaza antes de que ésta alcance nuestras fronteras". El presidente desea situarse en el ámbito de Naciones Unidas, pero advirtiendo que los requisitos de la guerra justa ya no son idóneos y deben ser sustituidos por otros.
En la NSS 2025, salpicada de contradicciones, se establece como uno de los principios "la predisposición al no intervencionismo" y a continuación que "no es posible adherirse rigurosamente al no intervencionismo". Y efectivamente Trump no para de intervenir: sus expresas amenazas a intervenir en Panamá y Groenlandia, el ataque a Irán, el bombardeo en territorio venezolano y el secuestro del presidente Maduro, el ataque al Estado islámico en suelo de Nigeria… Trump ha creado una nueva forma de intervención militar, que no es la amenaza cierta e inminente contra Estados Unidos, justificación de la guerra preventiva de Bush, sino su interés simple en obtener beneficios y satisfacer su prepotencia y codicia. No hay que leer entre líneas sus discursos; lo dice claramente. El presidente "pacificador", aspirante confeso a Premio Nobel de la Paz, lleva trazas de convertirse en el presidente más guerrero de la historia de Estados Unidos.
Europa insensata con el terrorismo (NSS 2002) y Europa con su identidad en declive (NSS 2025)
Bush cambió de opinión sobre Europa tras la acometida del terrorismo en el interior de su nación y su intención de declarar la guerra a Irak. Europa le volvió la espalda y no le siguió en su empeño, a excepción de Reino Unido y España, cuyos mandatarios cerraron filas con Bush en la reunión de las Azores. Los neoconservadores apoyaron a su presidente argumentando que Europa era inconsciente del peligro terrorista que la circundaba. Desde entonces Bush rompió lazos con sus pasivos aliados y sobre todo con el mundo musulmán. Rupturas de relaciones que después el presidente Obama intentaría restablecer. Se quejaba Bush de que Estados Unidos había salvado a Europa de la tiranía, aludiendo a la segunda guerra mundial, y cuando necesitaba su apoyo le rehuía y dejaba solo.
Trump va más allá en el desprestigio de Europa. Ésta sigue siendo inconsciente por permanecer ciega ante la amenaza de una inmigración incontrolada, que unida al problema demográfico hará que cambie la fisonomía cultural europea. Europa dejará de ser el bastión de la civilización cristiana y liberal y perderá su identidad actual. Por esta razón se pone del lado de los partidos políticos europeos de ultraderecha, los "partidos patrióticos", que advierten el peligro de la inmigración. "Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en veinte años o menos" (NSS 2025).
Por otro lado, tiene Europa un problema de autonomía, que la expone a los enemigos exteriores fácilmente, porque ya no puede encontrar el amparo gratis de Estados Unidos, sino que debe ser autosuficiente en materia de seguridad, elevando los gastos en defensa hasta el 5% del PIB. Europa en la diana del repliegue de Estados Unidos en la esfera internacional, que no quiere cubrir gastos ajenos. Que cada Estado cubra su defensa.
Por lo demás, la NSS 2025 está plagada de desaciertos sobre Europa, de la que critica "la censura de la libertad de expresión y la represión de la oposición política"; falso comentario que, venido de quien apoya a los partidos europeos de ultraderecha, causa, cuando menos, una indignante estupefacción.

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