Opinión
El extraño caso de Eduardo Inda

Por Anibal Malvar
Periodista
Que un periódico tan de derechas como OKDiario haya pagado un cuarto de millón de euros a los abogados de Koldo García, asesor del ex ministro socialista José Luis Ábalos, suena rarito. No solo porque es una pasta desorbitada para cualquier periódico. Lo más intrigante es preguntarse qué dio Koldo a cambio. ¿Una entrevista bastante disparatada, rumorosa y poco creíble como la que publicaron simultáneamente a la transacción? No cuela. Ni la popular frase de Séneca sirve aquí de nada: Cui prodest scelus, is fecit. Quien se beneficia de un crimen, es quien lo cometió. Pero es que aquí ni siquiera hay crimen. Si Eduardo Inda quiere pagar un cuarto de millón de pavos por unas alitas de pollo congelado, es problema suyo.
Cabe también la posibilidad de que Inda no sea demasiado listo, de ahí el éxito de su cabecera entre los fachas, y que Koldo le haya engañado prometiéndole sabe el demonio cuántas exclusivas. "Escuché a Sánchez decir que su suegro aportaba 100.000 euros para las primarias", fue la gran primicia que le sacaron los Woodward y Bernstein de OKDiario a su particular y bien remunerada garganta profunda. Como si yo afirmo que oí a Marcial Dorado decir que la cremita en la espalda de Feijóo se la untó Pablo Escobar, que aunque estuviera muerto seguía de parranda. Un cuarto de millón de euros, más otro contrato con Koldo para no sé qué documental. Detrás de esto tiene que haber más chicha.
También me intriga que una defensa legal tenga costes tan elevados. Tendría que ser más delincuente para saber cómo está el mercado de abogados, pero ya no soy el que era. En su alegato final tras el juicio, Koldo pronunció unas inquietantes palabras: “Hay dos medios de comunicación que se reunieron conmigo, y lo que estoy diciendo lo puedo demostrar. A mí se me ofreció que se me iba a quedar esto en nada si decía o me metía con el Gobierno”.
Desde un punto de vista periodístico, muy deontológico no parece. A Koldo le cayeron diecinueve años de talego. Tampoco le salió muy bien la jugada. Y Séneca, que es muy pesado, me vuelve a susurrar sobre el hombro: Cui prodest?
De la Hoz fue fichada en 2022 por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, para investigar casos de pederastia en la Iglesia. Antes de hacerse defensora de Koldo, ya había representado a su hermano Joseba en la estafa de las mascarillas. Y aquí el pobre Philip Marlowe ya entra en crisis mental y le pide al barista doce bourbons y otros tantos gimlets de una tacada, porque este misterio no hay quien lo entienda.
Que Inda pague un cuarto de millón a los abogados de Koldo por noticias que OKDiario se habría podido inventar escapa a toda lógica. Fabular que Pablo Iglesias cobró 270.000 euros de Venezuela le costó solo 18.000 euros de indemnización, aun cuando su mendacidad alteró unas elecciones. En España, a estos pseudomedios les sale más barato perder juicios por mentir descaradamente que pagar a un mentiroso. La generosidad de Inda con Koldo resulta inexplicable.
Cierto que a Inda le saldrá gratis, y ese cuarto de millón lo pagaremos los españoles con nuestros impuestos. No hay que olvidar que OKDiario disfruta de sorprendentes contratos con instituciones dirigidas por el PP. Pero es el mercado, amigos. El neomercado de la información es muy lucrativo, sobre todo si desinformas. Ser burdo pero ir con ello es la nueva deontología periodística. Qué pena de vocación.
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