Opinión
Fantasías electorales
Por Anibal Malvar
Periodista
En la disyuntiva entre leer a Julio Verne o un programa electoral, siempre me decanto por los programas electorales. Son más fantasiosos. John Keats, un poeta inglés tan delicado que murió por una crítica, ya nos advertía hace tiempo de los peligros de no distinguir entre fantasía e imaginación. La fantasía nos conduce a delirios deletéreos, mientras la imaginación desentraña metáforas precisas de nuestra cruda y puriputa realidad. La fantasía es centrífuga y la imaginación centrípeta. Superman no existe, pero la criatura de Victor Frankenstein soy yo. Y usted también, despiadado lector. Todos.
Este otoño se llevan unos programas electorales especialmente fantasiosos, lo que explica la brutal caída en ventas de las novelas de Julio Verne. El del PP, por su carácter muy esotérico, es el que más engancha al pueblerío. La pirueta intelectual de su trama de misterio es fascinante. El asesino, que es el dueño de la casa, consigue convencer al mayordomo para que se autoasesine (no es suicidio: Rouco no lo consentiría). El mayordomo se mata de hambre para no dejar huellas y la obra tiene final feliz: el señorito contrata a un mayordomo más barato y se casa con la banca.
Además de lo ejemplarizante de la trama, la obra irradia otras virtudes. Está escrita como dios manda y abandera un patriotismo pemaniano que pone mucho: “Los españoles sabemos hacer las cosas bien, por y para nosotros mismos”. Nunca antes se había expresado tan certeramente la filosofía del yo, mi, me, conmigo. Estoy orgulloso de pertenecer a un país cuyos futuros dirigentes observan tan universalizante generosidad “por y para nosotros mismos”. ¿Qué hay de lo mío, Mariano?
El programa del PSOE tiene menos acción, es más cabalístico y requiere mayor esfuerzo intelectual: “No habrá nuevos empleos sin modernización económica, y no habrá modernización económica sin un primer impulso al empleo”. Muy instructivo. A mí me ha permitido comprender por qué las gallinas y los huevos llevan siglos discutiendo quién fue antes.
El programa de IU aun no lo he leído, pero debe ser fabuloso. Se lo he prestado a mi amigo Victor d´Hont y no ha parado de partirse desde la primera página.
Es una pena que los programas electorales sean anónimos. Que sus creadores no firmen ejemplares en las casetas del 20-N. Son los únicos autores que escriben confiando en que sus obras no las lea nadie. Sería curioso conocerlos. Seguro que se dan un aire a Franz Kafka.
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