Opinión
Feijóo arde pero no se quema

Por David Torres
Escritor
Por favor, presten atención al siguiente párrafo. He procurado transcribirlo de oído, siguiendo a rajatabla la sintaxis, la peculiar puntuación y los excesos adverbiales del locutor. Viene tal cual, sin correcciones, ni aditamentos.
"El fuego se va moviendo de una forma no prevista. Hay unos efectos climatológicos locales producidos por la propia intensidad del fuego, por la temperatura de la combustión y por la vertical que, inmediatamente, cuando el fuego va hacia un lugar y parece que podemos atacarlo, automáticamente el fuego hace un zigzag y se va al lugar exactamente contrario donde estaba avanzando inicialmente. Cuando el fuego parece que está subiendo y podemos hacer un cortafuegos para taparle, automáticamente el fuego empieza a bajar y nos coge un flanco que no teníamos cortafuegos. Esto lo hemos visto ya en la temporada anterior, en la Comunidad de Castilla y León y en la Comunidad de Galicia, y este tipo de fuegos torbellino pues lo estamos viendo ya en la Comunidad de Madrid y en otras Comunidades".
Así, a primera vista, podrían ser frases emitidas por un tertuliano profesional, uno de esos todólogos que se sientan en las televisiones a expeler una parrafada sobre un tema del que no tienen ni puta idea y que se han estudiado en Google diez minutos antes, a ver si se les quedaba algo. Pero no, son palabras de Feijóo, quien salió a explicar ante las cámaras un fenómeno científico real, el de los remolinos o torbellinos de fuego, y lo hizo bastante bien para ser Feijóo, teniendo en cuenta la cantidad de gazapos y meteduras de pata en las que incurre habitualmente. Me imagino a los asesores cruzando los dedos, sudando la gota gorda, rezando por lo bajo para que no empezara a soltar "brifin", "Anotop At" o "19842". La empanada gallega se extrajo del horno sin mayores tropiezos, aunque nadie entendiera demasiado bien qué cojones estaba diciendo. Esa cualidad, en un político, es oro puro, como demostró sin ir más lejos Manuel Fraga, padre fundador del partido, que hablaba como Antonio Ozores pero con grumos.
Por qué Feijóo atendió durante dos horas una clase rápida sobre torbellinos de fuego para intentar memorizarla y soltarla luego como un papagayo aquejado de un ictus ante las cámaras es un ejemplo perfecto de en qué consiste la democracia representativa. Que no tuviera la menor idea de lo que estaba diciendo es lo de menos: lo importante era representar, dar la cara, exponerse como un tentetieso de feria ante el público. Veinte años atrás se fotografió armado de manguera y mocasines en denodada lucha contra un incendio forestal en Galicia, un símbolo perfecto de la catastrófica gestión de catástrofes del PP por tierra, mar y aire. Desde el Prestige, el Madrid Arena o el Yak-42 a hasta los 7.291 ancianos muertos en residencias o la tragedia de la DANA, su respuesta siempre ha sido el escaqueo, el pío pío que yo no he sido, el echarle la culpa a otro, al mal tiempo o al fuego, que es muy cabrón. Pablo Casado, pobre hombre, se puso a quitar nieve con una pala sin sospechar que lo iban a quitar a él de en medio en cuanto intentara cambiar la mierda por la nieve.
Al sufrido público, ya puestos, tampoco le importan mucho las explicaciones de Feijóo, menos aún la impertinencia de las explicaciones, cuando la labor de un político es prevenir los fuegos, no atajarlos ni explicarlos. Otra cosa es que Feijóo hubiese salido a esclarecer cómo es que el gobierno de Ayuso desvió más de 40 millones destinados a la prevención de incendios forestales y la mejora del servicio de bomberos para gastárselos en vaya usted a saber qué cosas. Reclutamiento de curas. Contratos con la Quirón. Circuitos de Fórmula 1. Hospitales de fogueo. Clases de banderillas. Obras públicas. Ahí sí que se le habría trabado la lengua, el neocórtex frontal y el esófago. En cuanto al sufrido público, después del Prestige, el Yak-42, la DANA, las residencias, sin contar Gürteles, Púnicas, Ratos, Matas y Zaplanas, pues debería ir espabilando. Pero qué le vamos a hacer, si es sufrido.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.