Opinión
El feminismo de Vox y otros oxímoron

Por Toni Mejías
Periodista
Si hay que reconocer algún éxito a Vox, más allá de su ascenso en votos, es haber virado el discurso público tanto a la derecha que hasta la izquierda compra sus marcos de debate. Sin ir más lejos, el pasado miércoles en el acto de Gabriel Rufián y Emilio Delgado, entraron sin ser ni siquiera interpelados o presionados para ello en asuntos capitalizados por la extrema derecha como el burka o la seguridad en los barrios. Son temas que están en el tablero político y mediático por intereses racistas y nada más y darle bola no es rebatir, sino acrecentar un "problema" que no es mayoritario ni prioritario. El burka es residual en España salvo en algunas zonas y vivimos en un sitio mucho más seguro que hace unas décadas con los datos en la mano. No vivimos en un país más peligroso, sino con más miedo y con medios de comunicación que deben venderte alarmas. Dejemos atrás su agenda porque no es real, solo humo.
Pero en este viraje, sobre todo, han conseguido que el Partido Popular deje de disimular ser un partido de Estado, con raíces democráticas y respeto al Estado de Derecho y la Constitución y se quite la careta para competir con VOX para ver quién es más ultra. Y cuando necesitan sus votos para seguir tocando poder, le compran cualquier propuesta que hagan y los alabarán por mucho que hayan echado pestes sobre ellos en un pasado no muy lejano. Ahí tenemos el ejemplo de María Guardiola que a principio de semana decía defender el "feminismo de Vox". La mala suerte para ella (y sobre todo para las víctimas) es que pronunció esta frase una semana en la que ha habido cuatro asesinatos machistas. Víctimas de una violencia de género que niegan los de ese feminismo que alardea defender.
Además, tres de las cuatro víctimas figuraban en el sistema VioGén, una plataforma del Ministerio del Interior de España que coordina a instituciones públicas para proteger a mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijos e hijas que, aunque como demuestran estos casos puede fallar y, lamentablemente, lo hace a menudo, es una manera más de proteger a las víctimas de la que reniega Vox y su feminismo, que consideran que tienen privilegios y discrimina a los hombres con este tipo de medidas. Porque ellos también hacen bandera de que hay muchas más denuncias falsas de las que dicen las estadísticas y que son para joderle la vida a los hombres. Han muerto asesinadas más de 1300 mujeres desde que se empezó a contabilizar en 2003, pero las víctimas somos nosotros: los hombres. Pobrecitos. Ese es el feminismo que defiende ahora el Partido Popular. Ese partido de poder y de centro. De sentido común.
Otra noticia que hemos conocido esta semana es la dimisión del DAO de la policía nacional por agresión sexual. Ante unos hechos tan graves, ¿qué ha dicho el líder de Vox? Que Pedro Sánchez es muy malo y el Gobierno debe dimitir. Ni una sola palabra para la víctima y ni más de dos o tres lugares comunes para el agresor respetando (en este caso sí, claro) la presunción de inocencia. De abuso de poder o de que en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado hay un problema intrínseco nunca hablará, eso solo con los migrantes. Tampoco han dicho nada del hombre de Murcia (español y muy español) que ha tenido secuestrada, violada y vejada a una mujer marroquí durante dos años, de la cual denunciaron su desaparición, pero nadie pareció darle importancia. Aquí no organizaron cacerías como en Torre Pacheco, aquí no incendiaron las redes sociales, aquí no rularon imágenes por Telegram, aquí callaron porque el abusador era de los suyos. Porque el feminismo de Vox no existe, el machismo y el racismo sí.
El crecimiento de Vox ha convertido en aceptables algunos discursos que hace no tanto eran repudiados por una mayoría social. Hemos pasado de parar desahucios a hablar de inquiokupas. Hemos pasado de protestar contras los bancos a hacerlo contra los impuestos. Hemos pasado de somos el 99 a perseguir a los migrantes. De un 8M masivo en 2018 a una reacción machista sin rubor en los últimos años. En ese discurso ellos tienen la facilidad de moverse como pez en el agua y tienen detrás los medios y el dinero para vender su relato como el oficial y único. No compremos su marco. No empecemos un proyecto sobre el que ilusionar a la izquierda por ese camino o nos equivocaremos. Tienen grietas y María Guardiola lo demuestra. La sociedad, la actualidad, la cruda realidad lo demuestran. Las 4 mujeres que han perdido la vida y Salma lo demuestran. Las familias que han sido desahuciadas esta semana lo demuestran. No nos preocupa si un grupo de marroquís están hablando en un banco del parque porque eso asuste a 4 personas que ven a Vicente Vallés. No es un problema real de seguridad. Porque empezará el PP hablando del feminismo de Vox, pero tal vez la izquierda acabe hablando de capitalismo humanista y por ahí, claramente, no es.
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