Opinión
Un Frente Amplio y una frente amplia

Por Rafa Cofiño
Diputado por Asturies del Grupo Parlamentario Sumar
En los escasos días que duró la precampaña y la campaña asturianas de las elecciones generales del 23 tuve la oportunidad de conocer a diferentes personas de las fuerzas progresistas y de izquierdas de mi tierra. Durante estos siguientes años conocí a algunos más. Algunos históricos, otros muy jovencitos; algunas bastante populares y otros ciudadanas y ciudadanos comunes y discretos. Existían algunos rasgos comunes a todos ellos (pienso en Aníbal Vázquez o en Anita Sirgo, pero también en Antona, Julio, el Pole o Silvia): valentía, entusiasmo, compromiso, poco afán de protagonismo, capacidad de escucha, capacidad de trabajo colectivo y de movilización, discurso y acción, empeño sincero en mejorar las condiciones de vida de las personas, de todas las personas.
Existen, por supuesto, otros atributos menos elevados en las personas que formamos parte del espacio progresista. Algunos los compartimos con el resto de personas, sea cual sea, su identidad política y algunos, quizás, sean más patognomónicos de nuestro colectivo. Uno de ellos es que muchos llevan -llevamos, aunque sinceramente yo creo que no mucho- un innovador dentro. Nos encanta innovar, estar a la última, decir siempre la última palabra y demostrar que lo que existe no vale y que tenemos algo mejor que decir e inventar. No es malo esto de innovar cuando aporta realmente cosas nuevas; no sirve para nada, en cambio, cuando se hace con intenciones adanistas, de descubrir la pólvora y de ser incapaces de generar un conocimiento o una acción colectiva.
A muchos de los "innovadores" les cuesta construir a partir de lo que ha aportado el otro y enseguida esgrimen un "pero". Esos "peros" han matado en nuestro país muchas más personas que algunas enfermedades muy virulentas. El gas pimienta no sé, pero el "pero" es un arma mortífera. Han destruido procesos colectivos en aras de elevar a los altares a césares o a triunviratos efímeros y han olvidado algunos de los atributos básicos que poseían Aníbal o Anita. El "pero" es esa maldición ibérica de tener que decir la última palabra, de tener que entrar a caballo en todos los sitios o de apartar a alguien para salir bien en la foto.
Por supuesto, los innovadores también tienen un afán en generar startups (empresas volátiles). No podrás ser un buen innovador y tener un currículum potente si no has montado una nueva startup (o partido). Pensará el innovador que está cubriendo ese hueco que hasta ahora nadie ha creado o que elaborará la última quintaesencia de la estructura y maravilla política que hasta ahora nunca nadie había conseguido. Pensará fallido.
Es extremadamente necesario crear un Frente Amplio este año, pero es fundamental que este espacio no sea una coctelera de innovadores e innovadoras o una menestra de siglas de partidos, sino que sea un espacio con verdadera frente amplia. Y esto supone ir más allá de los partidos (movimientos incómodos en las sillas), sin olvidar la máxima importancia que tienen los partidos. Son necesarios odres nuevos, pero también es necesario vino nuevo. Esto no es de ahora. El vino nuevo en odres viejos no funciona.
Apunto algunos pensamientos más concretos:
-Es necesaria una cuerda fuerte entre (1) la sociedad civil progresista, (2) los partidos, sindicatos (3) estructuras institucionales de gobierno y congreso. Tiene que haber una tensión en esta cuerda, pero no puede romper. La sociedad ha de entender que son la vanguardia y que hay cambios sociales que llevarán tiempo (algunos, años), pero no pueden dejar de tirar; los partidos deberán entrar en lógicas de escucha y en procesos menos anaeróbicos y teatrales (escuchas reales, no paripés instagrameros); las fuerzas de Gobierno tienen que movilizar a un socio de Gobierno, el socialista, que sigue cómodo y perezoso en muchos de sus postulados conservadores: la buena noticia es que hemos descubierto que se le puede agitar por los hombros, despertarlo y que se movilice.
-Es necesario revisar los atributos y actitudes de los líderes de la izquierda. Estamos en un momento en que necesitamos Aníbales y Anitas Sirgos. Si alguien tiene otro tipo de complacencias e intereses que piense en dejar paso a otros. No es difícil ponerse a un lado y dejar paso a otras personas. Es fácil. Se puede hacer. Honestidad, compañeros y compañeras, honestidad.
-La respuesta que debemos dar no es solamente contra el fascismo, se trata de algo más complejo y urgente: la respuesta además de detener a los intolerantes y a los violentos es mejorar las condiciones de vida de las personas y construir una sociedad más igualitaria, con menos desigualdades y donde el "todas" no sea un constructo de alguna escuela intelectual sino sea un espacio ancho donde puedan estar todas las personas. Y esto requiere políticas útiles para la cesta de la compra, la vivienda y para llegar a fin de mes.
-Pero más aún. Y esta parte es un poco más compleja y probablemente no me explicaré del todo bien. Dice Thomas Mann en La montaña mágica: "El individuo puede tener presentes toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal, que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades – pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada al fin y al cabo-, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo". La respuesta colectiva que debemos dar es pensando en un "para qué". Necesitamos inaugurar una época que está fatigada de distopías y de relatos fragmentados; necesitamos construir esperanzas, perspectivas y rumbo. Y esta construcción tiene que ver mucho con una narrativa compartida y sobre todo honesta. Con menos argumentarios y con más proyectos de vidas.
-El Frente Amplio requiere una movilización de los partidos progresistas y hallar un método de confluencia. Sin egos. Insisto: no es tan difícil apearse y dejar paso a otras. Si no tienes una frente amplia no puedes hablar de un Frente Amplio. Sin más. Déjalo.
Pero cuidado, el Frente Amplio requiere también una movilización y un método de confluencia de la sociedad civil. Es erróneo, como ciudadanos, cruzarnos de brazos y esperar solamente por una marca y un líder. Eso lo espera un consumidor de productos, no un ciudadano. Es necesario iniciar un proceso de movilización de la sociedad civil -ya existe, claro, hay brotes, lo estamos viendo estos días, llevamos años viéndolos- que también genere confluencias y un horizonte compartido para el 2027.



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