Opinión
Qué grande eres, Florentino

Por David Torres
Escritor
Florentino Pérez no suele prodigarse mucho ante la prensa y esta semana hemos descubierto por qué. Aunque no le gusta figurar ni quitar protagonismo al club, esta vez no le ha quedado más remedio que hacer una excepción. A lo mejor así la gente deja de reírse del Real Madrid y encuentra nuevos motivos de chufla. Con cero títulos en año y pico, la plantilla plagada de discordias, Vinicius acusado de chivato y el vestuario reconvertido en cuadrilátero, el equipo blanco ha bordado una primorosa temporada en blanco. En lugar del logo de la aerolínea Emirates, parece que ahora llevaran puesta una camiseta con la bandera de Japón. Como ni jugadores ni forofos están acostumbrados a esta rigurosa dieta de roscos, su amado presidente les ha dado motivos para que se preocupen por algo.
La modestia de Florentino es conocida en el mundo entero desde que renegó del apodo que colocaron a su primera escuadra: los Galácticos. Le parecía un poquito pretencioso, lo que da una idea de la modestia de un mandatario al que Butragueño llamaba "Ser Superior" y que en su reciente rueda de prensa ha declarado ser el mejor presidente de la historia del Real Madrid. Cuando todo el mundo sabe que Florentino es el mejor presidente que haya existido (y existirá) en la historia del fútbol, del deporte y de cualquier otra actividad humana en general, desde las cavernas hasta la extinción de la especie. Lo que pasa es que con decir “Real Madrid” todo lo demás sobra, ya que se trata del club deportivo más grande del planeta y lo sigue siendo aun sin ganar ni un campeonato de petanca. Otros equipos sabrán perder, vale, pero, entre sus peleas a hostia limpia y sus berrinches de nenes consentidos, el Madrid es capaz de arrasar hasta en un torneo de fracasados.
La rueda de prensa florentina tuvo la virtud de eclipsar la otra gran payasada de la semana: la opereta de Ayuso quejándose ante los medios de sus vacaciones en México con todos los gastos pagados. Para hacernos una idea de su vida interior, antes sólo teníamos los audios filtrados de Florentino poniendo a parir uno a uno a todos sus jugadores y entrenadores, pero ahora el gran hombre ha decidido demostrar que entonces sólo estaba calentando. En la intimidad, decía que Iker Casillas era "una estafa", un "pobre hombre, no tiene dedos de frente", "un perrito faldero, un monigote, una cosa infantil"; Mourinho un "anormal"; Cristiano Ronaldo, otro, además de "imbécil" y "enfermo"; Guti "un jeta"; Figo "un hijo de puta". También echaba pestes de diversos periodistas deportivos y de los otros, cabeceras y grupos mediáticos, una auténtica lista negra de la que sólo salvaba a Ferreras, que ya es salvar.
Una llamada de Florentino y José María García, Santiago Segurola, Pedro Pablo San Martín, Eduardo Inda o Manolo Lama se ponían a buscar otro empleo. Mi querido amigo Rafael Martínez Simancas, que en paz descanse, me contó que él estaba presente en el despacho de Pedro Jota el día en que telefoneó para exigir que prescindiera de sus servicios en El Mundo. El director puso la llamada en manos libres y entonces Rafael oyó al presidente del Madrid decir: "Es que es del Atleti". "Y yo también" cortó Pedro Jota. Y eso fue todo. Sin embargo, pese a esta ingente labor de rehabilitación, la prensa nacional no ha hecho otra cosa que empeorar en los últimos años, hasta el punto de que Florentino ha confesado en público que va a cancelar su suscripción al ABC, porque de otro modo su padre no se lo perdonaría. Fue decirlo en público y el presidente de Vocento, Ignacio Ybarra, presentó su dimisión.
En fin, que fue una rueda de prensa al mejor estilo Trump ("Voy a terminar con todos los malos") donde sólo le faltó anunciar el bombardeo de la redacción de Mundo Deportivo. Al día siguiente, en una entrevista-lavativa en La Sexta, fue aún más explícito: “A los malos periodistas hay que señalarlos”. Una frase ante la que Pedrerol decidió prudentemente callarse por si le tocaba hacer las maletas también. Ni siquiera los medios más afines al Real Madrid supieron cómo afrontar el descubrimiento de esta enorme conspiración mundial contra el madridismo, pero vete a saber si a partir de ya el Marca no va a centrarse en el golf y el As en el voleibol. Entre los periodistas que no saben escribir, los entrenadores que no saben entrenar y los jugadores que son una panda de discapacitados, es una lástima que Florentino no saque once clones de sí mismo, entrene él mismo al equipo y luego escriba la crónica del partido.
Para colmo, también lo acusaron de machismo por mencionar a "una mujer que no sé si sabe algo de fútbol". O por dar turno a otra periodista durante la rueda de prensa mediante esta divertida introducción: "A ver, esa niña, que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos, joder". Una acusación absurda, ya que Florentino demostró sobradamente que él trata a todos y todas por igual, lo mismo que el sargento Hartman en La chaqueta metálica: "Aquí no hay ninguna intolerancia racial. No desprecio a nadie por su origen o creencias. Para mí todos ustedes son igual de insignificantes". Fijo que, tras esta doble exhibición de humildad, arrasa otra vez en las próximas elecciones a la presidencia. El Estado debería ayudarle a financiar el Real Madrid, igual que le ayudó con el Proyecto Castor, con la desaladora de Escombreras y con el Zendal, tres de sus ruinas más exitosas. Lo ideal sería remodelar el Zendal en un estadio de artes marciales mixtas como vestuario del Real Madrid y a lo mejor así servía para algo.
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