Opinión
La guerra comercial de Trump descoloca a la ultraderecha europea

Por Pablo Castaño
Periodista y profesor de Ciencia Política en la UAB
Santiago Abascal no es el único que está pasando un mal trago a raíz de la guerra comercial iniciada por Donald Trump. Los líderes de la ultraderecha europea se están viendo obligados a hacer equilibrismos en sus declaraciones públicas para evitar alejarse demasiado del consenso contra los aranceles… mientras mantienen la lealtad a Trump, que en muchos casos les ha apoyado explícitamente.
Jordan Bardella, excandidato a primer ministro del Reagrupamiento Nacional (RN) francés, ha intentado cuadrar el círculo, alabando el objetivo de los aranceles impuestos por el presidente estadounidense (“apoyar la producción americana”), mientras criticaba el “método brutal”. Lo dijo en una entrevista en la Radio RTL una semana después del anuncio de los aranceles generalizados, una lentitud que revela la incomodidad de la extrema derecha francesa. Además, Trump publicó el pasado 4 de abril un entusiasta post de apoyo a Marine Le Pen por su condena judicial por malversación de fondos públicos, definida por ambos como una “caza de brujas”. El mensaje de Trump llegaba al día siguiente de que Le Pen afirmase que los aranceles del 20% para los productos europeos son “brutales”. Pocos días después de su condena judicial, Le Pen se encuentra atrapada entre la defensa de la economía francesa y el incómodo apoyo del inquilino de la Casa Blanca, que parece dispuesto a provocar una recesión.
Más complicada aun es la posición de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. La única jefa de gobierno europea que fue invitada a la investidura de Trump observa con la misma estupefacción que el argentino Javier Milei cómo la ofensiva arancelaria del republicano no ha hecho excepciones con los Gobiernos más cercanos ideológicamente. Meloni le ha restado peso al impacto sobre la economía italiana: el 4 de abril dijo estar “preocupada” pero negó que fuese una “catástrofe”, mientras las bolsas se hundían con una rapidez nunca vista desde la pandemia. Las exportaciones italianas suponen más del 20% del total de ventas europeas a Estados Unidos, lo que convierte Italia en uno de los países más expuestos a las nuevas tasas. Quizá por eso la líder de Hermanos de Italia anunció su intención de viajar “próximamente” a Washington… contradiciendo su tesis de que la situación no es tan grave para Italia.
La ofensiva arancelaria ha dividido a Alternativa por Alemania (AfD), que recibió el apoyo explícito de Elon Musk en la última campaña electoral. Su líder parlamentaria, Alice Weidel, descalificó las medidas arancelarias como “veneno para el libre comercio”. Por el contrario, el colíder del partido, Tino Chrupalla, afirmó en una entrevista con Bild que los aranceles para los productos europeos son “comprensibles” porque “a veces tienes que restringir el libre mercado para proteger tu economía”. Unas palabras arriesgadas en un momento en que la economía alemana está sumida en una recesión que solo puede agravarse con las tarifas comerciales: Alemania tiene un superávit comercial de más de 90.000 millones de euros con Estados Unidos, al que destina más del 10% de sus exportaciones.
Aunque las incoherencias de la ultraderecha están dando un material jugoso a líderes políticos rivales y editorialistas, no es probable que les hagan demasiado daño electoral. Estos partidos no viven de ofrecer un programa y un discurso coherentes, sino de canalizar el descontento con una economía cada vez más injusta y un sistema político deslegitimado, politizar de manera efectiva la xenofobia y ofrecer respuestas fáciles a un momento de profunda inestabilidad social, entre otros factores que merecerían mucho más espacio. Las formaciones ultraderechistas pueden permitirse otra contradicción más.
Meloni ha propuesto “suspender las normas del Pacto Verde Europeo sobre automoción, un sector afectado por los aranceles". Es solo un ejemplo de la capacidad de la ultraderecha para aprovechar la coyuntura política, incluso cuando esta se les pone en contra, para impulsar su agenda. La guerra comercial de Trump es un contratiempo para ellos, pero no detendrá su ascenso.
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