Opinión
No habrá derecho a quejarse

Periodista
Esta vez nadie podrá decir que no lo sabía. Está escrito. Está dicho. Está avisado. Esto no es opinión, son hechos y titulares de esta semana y anteriores. Lo que puede venir:
-Vox defiende una “reforma drástica” de las pensiones públicas y que pasen a ser privadas. Un botín para los bancos.
-Por el PP, Feijóo advierte que se premiará a las empresas con menos bajas laborales médicas. Feijóo propone recortar sueldo y prestaciones durante las bajas laborales, incluso sin acuerdo sindical. Y plantea que las mutuas puedan dar el alta en algunas bajas médicas.
-Buxadé anuncia que, si PP y Vox alcanzan 210 escaños, pondrán sobre la mesa una reforma de la Constitución.
-El responsable económico del PP defiende ampliar el límite de horas extraordinarias.
-Abascal dice que hará en España lo mismo que se ha hecho en Estados Unidos y Argentina. Y si gana hará un referéndum para ilegalizar a los partidos independentistas.
Esto es de las últimas semanas, pero miremos un poco más atrás. Basta mirar lo que han intentado hacer, pero se ha frenado con fuerzas progresistas, y todo aquello contra lo que ya han votado, porque es lo que empezarán quitando.
PP y Vox votaron contra la ley de eutanasia, contra la ley de vivienda (con comunidades que se niegan a aplicar) y contra los decretos. Vox ha votado contra la subida de las pensiones. Vox votó contra las ayudas para los afectados por la DANA, del volcán de La Palma y contra 300 millones de euros para Ceuta. Feijóo se comprometió al 5% en gasto militar, así que tiene que salir de recortes públicos. (Recuerdo, por ejemplo, que con Rajoy el subsidio de desempleo se recortó. Y Andrea Fabra dijo aquello de “que se jodan”).
Y se trata de las mujeres, la merma de derechos laborales hará que nos despidamos de la reducción de la brecha económica, de la conciliación o de mejorar nuestras pensiones. Vox quiere la derogación de la ley contra la violencia de género y rechaza el Pacto de Estado. Ha tratado de desmontar leyes LGTBI allí donde ha podido. Reclama derogar la ley del aborto. Y esto no les va a costar, porque el PP de Rajoy ya lo intentó, con una reforma que pretendía sustituir la ley de plazos por una regulación más restrictiva.
Todo esto es la punta del iceberg. No hablamos de una campaña construida sobre el miedo a lo que quizás hagan. Hablamos de lo que dicen que harán y de lo que ya han hecho cuando votan. Los derechos conquistados no se quedan para siempre en el BOE. Por eso estas elecciones no van solo de qué vamos a construir, sino de evitar lo que se va a destruir. No van solo de conseguir, sino de mantener. No van solo de avanzar, sino de no retroceder. No votamos solo lo que se va a hacer, también contra el deshacer. Esta vez no votamos solamente por lo que viene. Votamos por todo lo que no queremos que desaparezca. Y si al final se vota por eso, lo que no habrá es derecho a quejarse.

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