Opinión
Un iraní en el chalé de Abascal

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
La mentira, el cinismo, la falsedad de los líderes autoritarios que deciden sobre el mundo en este momento -el criminal Donald Trump y el genocida Benjamin Netanyahu- le hacen la boquita agua a su imitador patrio, el líder de Vox. Hace unos días, decía Joan Coscubiela en unas declaraciones a La Sexta que está convencido de que cuando Santiago Abascal se levanta por las mañanas, "se mira al espejo y quiere verse como el Trump español". El purgador de extrema derecha podría empezar por teñirse de naranja cheto, cráneo y barba, pero supongo que ni le parece buena idea ni le hace falta alguna para comportarse como el amoral presidente de los EEUU.
Este domingo, durante un acto electoral en Guardo (Palencia), en el marco de las elecciones de Castilla y León, Abascal se ha mostrado encantado con el ataque de EEUU e Israel a Irán, así como con el asesinato del líder supremo, el ayatolá Jameneí. Para el Trumpito español, “si el régimen de los ayatolás cae, el mundo será más libre”. Y así, a bote pronto, no le falta razón: a estas alturas de la vida y del mundo que nos rodea, es innegable la satisfacción inmediata que provoca saber que ha sido borrado del mapa la cabeza dirigente de un régimen teocrático tiránico y cruel, que tortura y mata a quien no vive como él quiere que se viva, reprimida o reprimiendo conforme a una religión hecha a medida del poder -como la mayoría-.
Pero, claro, si por algo se caracterizan los líderes populistas de extrema derecha, los fascistas de toda la vida, es por simplificar las cosas y vestirlo todo color de rosa, con perdón, por la democracia, la libertad, bla, bla, bla: muerto el tirano, razonan, se acabó la tiranía; y nada más lejos de la realidad, la mayoría de los últimos presidentes USA han dejado buena constancia de ello, haya sido en Irak, Afganistán, Siria, Palestina, Ucrania, Venezuela y, ahora, más que probablemente, en Irán. Dicen los que saben que la teocracia iraní no es la talibana, y si ésta ganó finalmente y volvió a hacerse con el poder cuando EEUU y sus aliados (España, entre ellos) dejaron abandonados a hombres, mujeres, niños y niñas afganas y los devolvieron a las tiránicas manos talibanas, ¿qué podemos esperar de la dictadura de Irán y todos sus poderes, empezando por un Ejército debilitado, sí, pero aun poderoso? ¿Va a pactar Trump con los ayatolás como con el régimen chavista en Venezuela para que le vayan entregando los recursos de los y las iraníes mientras ponen orden bajo el mismo régimen o algo parecido, ya sin Jameneí? No creo que el caso iraní sea comparable al venezolano, y esto no va de represión al peso contra los ciudadanos/as de uno y de otro Estado, sino de sumisión a Trump y a Netanyahu, el ultrasionista genocida que es un componente imprescindible en la operación Furia Épica ausente en la de Caracas.
A las teocracias les da lo mismo morir resistiendo, al revés, mediante el martirio tienen su cielo ganado y a sus fieles -que los tienen, en Irán y fuera de él- dispuestos a seguirlos con la mirada y las armas cargadas de más odio, más violencia, más deseos de venganza, más sufrimiento para los pueblos, sobre todo, el iraní. Los pueblos son la gente en la que nadie piensa nunca, por más que a Trump o a Abascal se les llene la boca al citarlos. No es anecdótico que el presidente de Vox diga que "el mundo será más libre", y no que "Irán será más libre". Porque los iraníes le importan lo mismo a Trump y a su alter ego español que los palestinos, los afganos, las iraquíes o los sirios musulmanes. Nada.
Ya que en todos estos años la comunidad internacional se desentendió de Irán (también) y las violaciones de derechos humanos que allí se sucedían sin tregua y en las más aberrantes condiciones; ya que la Unión Europea sigue causándonos un bochorno insoportable con su nadería institucional frente a una parte del mundo cada vez más hostil que quiere devorarnos crudas en nombre de una libertad envenenada, me gustaría creer que la invasión de Trump y Netanyahu a Irán, la convulsión de una zona de por sí inestable y tan importante para la convivencia global, sirviera para una reacción contundente de reafirmación de las democracias, el derecho internacional, la legitimación de los tribunales internacionales, de la ONU, de la soberanía de los pueblos o del respeto a la multiculturalidad. Algo me dice, no obstante, de que si esto ocurriera algún día, falta mucho para ello, y al pasado me remito, sin olvidar que también en esos países atacados, invadidos y dejados a su suerte, nacieron nuevos monstruos, como el ISIS, que solo trajeron el mismo sufrimiento dentro y fuera de sus lugares de origen.
¿Qué nos viene ahora? Violencia, seguro; sufrimiento de los de siempre, mucho; golpes de pecho testosterónicos, más. ¿Soluciones? Diré que bajo la batuta de Trump y Netanyahu solo las veo para el pequeño grupo de privilegiados de siempre, llámenles grupo Epstein, si quieren, por la falta de escrúpulos, la codicia y la maldad. Mientras tanto, una vez más, España y el resto de Europa deben prepararse para refugiar y proteger a todos aquellos y aquellas iraníes que huyan de la venganza y la violencia. Como ocurrió con Irak (más de 2.000 iraquíes registrados en España), Afganistán (más de 4.200), Siria (cerca de 20.000) o Ucrania (más de 338.000), sin contar a los que entran sin papeles.
Irán tiene una población de 93 millones, señor Abascal, y no es en absoluto descartable -a la historia me remito, aunque a usted le dé urticaria- que, en un contexto de violencia, los y las iraníes busquen fuera de su país la libertad que usted y Trump dicen garantizar al "mundo". Quizá en su chalet tenga sitio para algunos de estos musulmanes chiítas que podrían ser asesinados en Irán si se quedan en el país que invadió su amigo USA . ¿No es eso lo que piden ustedes? Pues "¡Viva la libertad, carajo!" y que se abran las fronteras.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.