Opinión
Los jóvenes machistas no nacen en los bancales

Periodista y escritora
-Actualizado a
En la película Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda, los hombres nacen en los bancales del huerto. En una escena memorable, llega del pueblo Pastora Vega con su azada al hombro, y ve a dos lugareños mirando con curiosidad su terreno.
—¿Qué pasa?, pregunta.
—Que te ha salido un hombre en medio del bancal… ¡Mala suerte! (…) Tú no sabes lo que chupa un hombre. Te deja la tierra seca.

Pero da la casualidad de que los hombres no nos nacen en los huertos, sino dentro de la sociedad, formados en núcleos familiares y en un sistema educativo que, en principio, promueve ciertos valores, o así consta. Es decir, que esos varones jóvenes a los que se critica por ser tan machistas, misóginos, violentos y de extrema derecha, no han salido de la nada. No son "malas hierbas" que brotaron un día en las aceras, sino hijos de este patriarcado rampante, estable y sólido.
Pienso mucho en los varones de mi generación, o sea los padres de dichos jóvenes, los que ahora tienen entre 50 y 65 años. A veces comentan que "los jóvenes están normalizando la violencia sexual". O la violencia machista, a secas. Y lo dicen como si no fuera con ellos, como si los hombres jóvenes actuales hubiera aparecido por generación espontánea en los ribazos.
Me parece curioso el uso constante por su parte del término "normalizar", porque quieren decir que esa población de hijos, nietos y sobrinos ve como normal algo que, según ellos, no lo es. ¡Pero sí lo es! Lamentablemente, la violencia machista y la violencia sexual son absolutamente normales en nuestra sociedad. Que estuvieran cubiertas por una capa espesa de silencio sólo indica la voluntad de familias, medios de comunicación e instituciones para que así fuera.
En cuanto las mujeres hemos encontrado los canales —voy a insistir: no han sido los institucionales— para relatar las violencias constantes y omnipresentes que vivimos, ha quedado patente que para nosotras sí son la normalidad. Cabe preguntarse por qué los varones que han educado a esos jóvenes, y también las instituciones, eluden una realidad tan evidente. Por qué la han ocultado y por qué ahora les echan la culpa a los que vienen detrás.
En cualquier caso, vamos a dejar claras un par de cositas básicas: los hombres no nacen en los bancales y, oh sorpresa, no se puede normalizar lo que ya es normal, compañeros.

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