Sánchez busca cohesionar al bloque progresista en torno al 'No a la guerra' de cara a la recta final de la legislatura
Desde los ministerios de Sumar cierran filas con la postura defendida por el jefe del Ejecutivo: "Muestra la política exterior de todo el Gobierno de coalición"
Diferentes dirigentes europeos fueron mostrando su respaldo a Sánchez durante la jornada del miércoles.

Madrid--Actualizado a
"La postura de España se resume en No a la guerra". Pedro Sánchez abría la jornada con una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa en la que marcaba la posición española con respecto al conflicto desatado en Oriente Medio tras el ataque ilegal de Estados Unidos e Israel a Irán. También respondía, veladamente, a las amenazas de Donald Trump de "cerrar" la actividad comercial entre Estados Unidos y España, una vez que el Ejército norteamericano no podrá usar las bases de Rota y Morón para proyectar ataques a Teherán.
Arrancaba así una larga jornada en Moncloa, durante la cual Sánchez se puso en contacto con otros líderes internacionales para explicar la posición española. Así, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, mostraba su solidaridad con el español. La Comisión Europea también hacía lo propio, asegurando que está dispuesta a actuar para salvaguardar los intereses de la UE tras las amenazas de Trump a España. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, también mostraba el apoyo a Sánchez y aseguraba su compromiso con los principios del derecho internacional. Las adhesiones del ámbito europeo a la postura de Sánchez se fueron sucediendo a lo largo del día...
Aunque el presidente del Gobierno se volcó en el flanco internacional, los posicionamientos de las distintas fuerzas políticas progresistas del Estado se fueron sucediendo durante este miércoles, con distintos matices e intensidades. El No a la guerra seduce en general a una izquierda que se movilizó hace ya más de dos décadas bajo este lema en contra de la invasión de Irak por parte del ejército estadounidense bajo el mandato de George W. Bush, y con el apoyo de los gobiernos español y británico de José María Aznar y Tony Blair. Sánchez, en su enfrentamiento con Trump, logra cohesionar un bloque progresista que se declara pacifista y que aborrece al presidente norteamericano, tal y como reflejan diferentes sondeos de los últimos meses.
Las sensaciones en Moncloa son buenas, creen que ha sido un movimiento político inteligente, pese a que no se conoce todavía el alcance de las bravatas de Trump y las consecuencias que pueden tener para la economía española. "Estamos haciendo lo correcto. Sabíamos que mucha más gente se sumaría a nuestra posición con el tiempo, conforme se vea más claro que nuestra postura es la sensata y la adecuada", consideran fuentes de Moncloa, al mismo tiempo que muestran cautela por la incerteza de los futuros acontecimientos. Ciertamente las adhesiones han llegado de dentro y fuera de las fronteras españolas.
Estas mismas fuentes muestran "orgullo de país" y "la convicción de que España es un país de valores que apuesta por la paz". En Moncloa verían con buenos ojos que el grito del No a la guerra traspase las paredes del teatro político y llegue a las calles como sucedió en el año 2003. En Moncloa ven en la confrontación con la guerra de Trump un motivo de cohesión del bloque progresista.
Hasta el momento, no hay previstas movilizaciones sociales contra la nueva guerra en Oriente Medio, pero sí muestras de apoyo de actores sociales. "La UE es uno de los principales objetivos a batir por parte de Trump. O reforzamos nuestra autonomía en los espacios críticos de la economía, la energía, o la seguridad, o seremos una zona inestable, más pobre, y sometida. Estar con Trump es traición", valoraba Unai Sordo, secretario general de CCOO en redes sociales.
Precisamente, los sindicatos mantendrán este jueves una reunión en el Ministerio de Trabajo con la vicepresidenta Yolanda Díaz. En ella se abordarán medidas de protección para trabajadores y empresas ante las posibles consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio. Fuentes de Trabajo explican que la intención es lograr acuerdos como se hizo en otros momentos excepcionales, como cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania.
El cierre de filas en torno a la postura expresada por Sánchez en la mañana de este jueves ha sido total entre los ministros socialistas del Gobierno. También entre dirigentes del PSOE. La otra pata del Gobierno, la de los partidos que integran la coalición Sumar, también ha mostrado satisfacción por la apuesta por el No a la guerra del presidente. "España es un país soberano y de paz. Las palabras importan, cuando decimos que es un país soberano es que tenemos la legitimidad para decidir sobre nuestras vidas, políticas y derechos", aseguraba Yolanda Díaz.
"Aborrecemos la guerra, la violencia, y anteponemos la protección, el multilateralismo y la protección social de nuestra gente", aseguraba el ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 Pablo Bustinduy. "Somos el gobierno del No a la guerra, el gobierno de una responsabilidad histórica frente a las amenazas de la paz mundial", declaraba la responsable de la cartera de Sanidad, Mónica García.
Los aliados parlamentarios del Gobierno también han apoyado la posición contraria a la guerra. "El movimiento obrero siempre ha tenido como bandera la oposición a la guerra, y ahora es absolutamente necesario llenar ese espacio. En Euskal Herria la apuesta contra la guerra debe ser muy clara, muy firme, muy determinada", afirmaba Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu.
Desde ERC, aseguran que "el No a la guerra está muy bien", pero piden más: "¿Se van a cerrar las bases? ¿Se va a comerciar más con China y menos con Estados Unidos? ¿Se van a intervenir los precios de la gasolina, de los alimentos y de todo aquello que se encarezca por la guerra? Son preguntas que se deben responder si quieren ir más allá de la pancarta", señalan desde el grupo liderado por Gabriel Rufián
En Podemos, como viendo siendo habitual, se mostraron críticos con la decisión del Gobierno. La secretaria general de la formación morada, Ione Belarra comparecía en el Congreso y valoraba que el No a la guerra es cerrar inmediatamente las bases de Rota y Morón y destinar el dinero del rearme a escuelas y hospitales". Ante tal declaración, Carlos Cuerpo, ministro socialista de Economía, aseguraba que las bases de Rota y Morón entran dentro del acuerdo "del marco de los aliados".
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