Opinión
El juego de la silla de la izquierda alternativa
Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
Suena la música, se para de golpe y todos los participantes han de encontrar rápidamente un asiento libre en el que sentarse. ¿Les suena? Arranca el juego de la silla de la izquierda alternativa y solo quien quede en último lugar optará a liderar la candidatura unitaria de las próximas elecciones generales, eso si la hubiera. Suena Bad Bunny, el nuevo símbolo antitrump. "Si te quieres divertir, con encanto y con primor, solo tienes que vivir...". ¡Se paró la música!
"Más Bad Bunny y menos manifiestos", enunciaba el que fuera referencia de Comuns, Xavier Domènech, en un debate junto a la exeurodiputada de Unidas Podemos María Eugenia Rodríguez Palop; el exministro de Consumo y quien también fuera coordinador federal de IU Alberto Garzón y Alejandra Jacinto, excandidata de Podemos a la Comunidad de Madrid, organizado por eldiario.es. Algunas semanas después, el propio Domènech pillaba silla en el juego de la izquierda alternativa y moderaba un acto en la Universitat Pompeu Fabra con la candidata de Podemos a las elecciones generales, la eurodiputada Irene Montero, y el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián en el cartel.
"Me siento como el Lápiz en Capea El Dough. Cuando yo nací, fue que nació el flow. De la'o a la'o, ping-pong". Se paró la música. Y junto a Rufián, en la madrileña sala Galileo Galilei, el 18 de febrero, lograron sentarse Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea autonómica y la analista política Sarah Santaolalla. El primero de estos actos del de Santa Coloma de Gramanet fue todo un hito mediático. El republicano reclamó "ciencia" para que no se reprodujeran distintas candidaturas de izquierdas en las mismas circunscripciones para "ganar a Vox provincia a provincia".
Unos días después llegaba el turno del arranque de la confluencia integrada por Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. Un paso al frente fue el nombre que adoptó este compromiso de estos cuatro partidos de presentarse juntos a las próximas elecciones generales y de intentar ampliar con otras fuerzas de izquierdas la candidatura. "Huelo rico y ando con los de cien. Si tú lo quiere', lo tiene' que mover. Tú tiene' piquete, mami, yo también". Lograban sentarse y tomaban la palabra Rita Maestre y Mónica García por la formación madrileña, Antonio Maíllo por parte de IU, Ernest Urtasun por Comuns y Lara Hernández por Movimiento Sumar.
Esta confluencia vuelve a reunirse este domingo, esta vez en Sevilla, para arropar a Maíllo, ahora candidato de Por Andalucía. Además del propio Maíllo, Esperanza Gómez de Movimiento Sumar y candidata por Cádiz y los ministros Pablo Bustinduy, Urtasun y García. La confección de la lista de Por Andalucía también ha sido un buen juego de las sillas. A última hora entraba Podemos en la coalición tras meses negándose a participar en las negociaciones, por lo que en el reparto de sillas no quedó muy bien parado el partido morado.
Desde el primer momento, el fundador de la formación morada Pablo Iglesias puso la cruz a la candidatura. Pese a las broncas en redes sociales, Por Andalucía ha logrado unir buena parte de la izquierda andaluza alternativa. La otra, concurre en otra lista relevante, la de Adelante Andalucía, la capitaneada por Anticapitalistas con José Ignacio García al frente del proyecto.
El pasado 28 de marzo fue un día importante para la política valenciana. Oltra anunciaba que vuelve, aunque todavía sigue inmersa en el caso de lawfare que le obligó a dimitir como vicepresidenta de la Generalitat Valenciana hace casi cuatro años. Será candidata a la alcaldía de València si los tribunales no lo impiden en su particular guerra sucia contra ella, y quién sabe si al frente de una lista unitaria de todas las izquierdas alternativas. De momento, esta semana hubo juego de la silla en el Botànic de la Universitat de València. Cuando se paró el ritmo de Bad Bunny, Oltra, Montero, Sira Rego, ministra de IU,y la primera dama brasileña, Janja Lula da Silva lograron tomar asiento para evidenciar la fuerza de las mujeres ante las adversidades.
Entre canción y canción, las figuras más relevantes de la izquierda alternativa bailan en corro y se apresuran para sentarse y no quedarse fuera del juego. Muchas sillas van ocupando también las delegadas y delegados sindicales que asisten a las asambleas de CCOO que Unai Sordo preside por todo el país.
Las principales incógnitas siguen siendo un misterio: qué proyectos concurrirán a unas elecciones generales y quién los liderará. Algunas claves, empero, se van poniendo sobre la mesa. En primer lugar, los partidos ven cómo surgen versos sueltos que reclaman mayor protagonismo empujados por su atracción en redes sociales y en los medios de comunicación. Es el caso de Delgado, que mantiene su particular disputa interna en Más Madrid, pero también de Rufián. Figuras que tienen la capacidad de mirar más allá de sus propias formaciones políticas y de atraer a nuevos votantes, pero que, en ocasiones pueden dejar fuera las dinámicas de las propias organizaciones construidas por el trabajo militante y quedarse sin estructura para levantar un proyecto.
Por otro lado, la herida abierta entre Podemos y los partidos que integran Sumar esta legislatura está todavía lejos de cicatrizar. Esta es la clave principal en el proceso de reconfiguración de la izquierda alternativa. El acuerdo andaluz no ha curado las heridas. Por eso, la aparición de actores nuevos en el juego de las sillas de las izquierdas abre nuevas posibilidades de entendimiento. Figuras como Rufián y Oltra ponen patas arriba el tablero de juego.
Rufián mantiene una tensa relación con ERC que todavía no ha solucionado. Oriol Junqueras cierra la puerta, hasta el momento, a explorar candidaturas más amplias en las generales a la del propio partido republicano. Rufián anhela que el entusiasmo generado fuera de las filas de ERC contagie a su militancia para forzar a los dirigentes del partido a explorar acuerdos más amplios. El desenlace de esta disputa está todavía por aclararse.
Oltra, por su parte, es una figura moral para la izquierda por la guerra sucia de la que está siendo víctima. No parece que vaya a haber problema en que una candidatura encabezada por ella al Ayuntamiento de València aúne a todas las izquierdas alternativas valencianas, que alguien quiera enfrentarse a ella. El ejemplo valenciano puede impregnar en el resto del Estado. En Més Compromís, la formación de Joan Baldoví, no ven claro cómo se puede trasladar la fórmula Oltra a la candidatura autonómica liderada por él mismo.
Mientras, Podemos tiene claro que Montero es su candidata y todos los pasos que da la formación van en el sentido de garantizar su presencia en el futuro Congreso de los Diputados. Por su parte, en el espacio de Sumar está vacante el puesto. Yolanda Díaz se descartó. También lo han hecho Urtasun y Bustinduy, pese a ello, estos siguen apareciendo en las quinielas. Maíllo ha de lograr un buen resultado en unas elecciones andaluzas complicadas para tener garantizado su perfil estatal. Otros nombres como Sordo, líder de CCOO, siguen deambulando por el ambiente.
El puzzle es complejo. Algunas opciones excluyen directamente a las otras, parecen incompatibles entre sí. Otras apariciones hacen que el debate siga abierto. Y una serie de actos sorprendentes dejan la puerta abierta a entendimientos inesperados. "Ey, Tití me preguntó si tengo muchas novia'". Se para la música. Uy, parece que alguien se ha quedado sin silla.
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