Opinión
Llamada urgente a la solidaridad con Cuba

Por Miembros de la Tertulia de los jueves alternos del Ateneo de Madrid*
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En Láncara, una pequeña aldea de la provincia de Lugo, en la parroquia de Armea, se conserva en pie una vieja casa rural. En una de sus fachadas está incrustada una placa de piedra en la que se puede leer la siguiente inscripción: Aquí nació en 1875 Ángel Castro Argíz, gallego que emigró a Cuba, en donde plantó árboles que aún florecen.
Ángel Castro fue el padre de Fidel Castro y de otros doce hijos. Murió en octubre de 1956, concretamente 42 días antes de que Fidel y otros 81 expedicionarios desembarcasen del yate Granma el 2 de diciembre de 1956 cerca de la playa de Las Coloradas para iniciar la lucha armada contra el dictador Fulgencio Batista, una lucha que culminó con el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959. Entre los insurgentes se encontraba Raúl Castro, hermano de Fidel, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida.
Fulgencio Batista se había autoproclamado presidente de la república cubana tras liderar el golpe militar contra el presidente Carlos Manuel Prío Socarrás en marzo de 1952. Suspendió la Constitución de 1940, ilegalizó al partido comunista, suprimió las libertades, entre ellas el derecho de huelga, estableció una estrecha alianza con los más ricos terratenientes de la isla, con los propietarios de las grandes plantaciones de azúcar. Al mismo tiempo que recibía ayuda financiera y militar del gobierno de los Estados Unidos estableció alianzas con la mafia estadounidense para crear casinos, cabarets, introducir en el país redes de tráfico de drogas y de casas de prostitución, a la vez que perseguía y reprimía a sus opositores a sangre y fuego, recurriendo a cárceles, torturas y ejecuciones sumarias. Los propios representantes diplomáticos de los Estados Unidos en la perla del Caribe reconocen en sus memorias que en los tiempos de la dictadura de Batista el poder de la Administración norteamericana era tan total que resultaba evidente que Cuba se había independizado del poder colonial español para pasar a depender del nuevo y voraz poder neocolonial norteamericano.
Tras el derrocamiento de la dictadura de Batista, el gobierno cubano presidido por Fidel Castro nacionalizó mediante la Ley 851 de julio de 1960 refinerías de petróleo, la telefónica, la compañía cubana de electricidad, 36 centrales azucareras y algunas otras empresas norteamericanas. La respuesta del presidente Eisenhower fue la retirada del embajador americano en La Habana y la ruptura de relaciones diplomáticas (3 de enero de 1961). Dos meses y medio después de esta ruptura de las relaciones diplomáticas, en la madrugada del 17 de abril de 1961, se inició la fallida invasión de Cuba por exiliados cubanos en Playa Girón, conocida también como la invasión de bahía de Cochinos. Eran en total unos 1400 paramilitares entrenados por la CIA e integrados en cinco batallones de infantería y un batallón de paracaidistas que fueron derrotados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba tras tres días de lucha. La invasión supuso un duro golpe para la credibilidad de la democracia norteamericana y a la vez obligó a Cuba a decantarse en la guerra fría por la alianza con la Unión Soviética. Esta acción unilateral de guerra sirvió de caldo de cultivo a la llamada crisis de los misiles que se desencadenó al año siguiente.
El embargo norteamericano desplegado desde la administración Kennedy contra Cuba tuvo unos efectos económicos negativos, pero también unos efectos políticos nefastos pues favorecieron a los sectores que dentro del régimen cubano impulsaron como respuesta su militarización, el reforzamiento del partido único, el partido comunista, y el mal llamado "centralismo democrático" que bloquea el libre desarrollo de la voluntad política de la población cubana. La escolarización de niños, jóvenes y adultos, el desarrollo del sistema sanitario, la formación política de los ciudadanos, la lucha contra la pobreza y la marginación, el desarrollo cultural de la nación son conquistas alcanzadas por todos los cubanos que realizaron enormes esfuerzos y sacrificios para sacar adelante al país.
En el momento actual impera la política de cerco energético desplegada unilateralmente por Donald Trump, un matón de barrio que está tratando de situar el planeta al borde de la catástrofe. Las distintas generaciones de cubanos se ven ahora amenazadas por el colapso. Los permanentes palos en la rueda introducidos por las diferentes administraciones de los USA – con la excepción de la administración Obama que restableció las relaciones diplomáticas en diciembre del 2014- fueron en realidad verdaderos obstáculos para el desarrollo en Cuba de un socialismo humanista, experimental, anti-dogmático, un socialismo de libertades anclado en un régimen democrático. Noam Chomsky señaló que el principal objetivo de estas políticas de obstrucción permanente impulsadas por los gobiernos norteamericanos era evitar que el socialismo cubano sirviese como referente para cambios sociales progresistas en el reto de los países latinoamericanos. El embargo energético decretado ahora por Donald Trump, que impide el acceso de Cuba a los suministros del petróleo, encubre en realidad un jaque mate no sólo a las conquistas sociales alcanzadas desde el triunfo de la revolución, sino también al derecho al autogobierno del pueblo cubano.
Las noticias que llegan de Cuba son a la vez escasas y alarmantes. Así lo ponen de manifiesto con frecuencia algunos artículos de prensa e incluso cartas de los lectores en los periódicos. No se trata tan sólo de testimonios aislados. Si consultamos los artículos de prensa que pueblan la red sobre la situación actual de Cuba nos encontramos con toda una serie de informaciones que, pese a ser en ocasiones sesgadas, resultan inquietantes en el marco de las amenazas y de la demencia de Donald Trump: escasez de alimentos y medicinas, apagones constantes, inflación y pobreza, control político autoritario, encarcelamientos de opositores, exilio masivo de un millón setecientos mil cubanos durante los cinco últimos años, descontento popular…La isla ha sido golpeada recientemente por huracanes y terremotos que hacen aún más crítica la situación. El embargo energético ordenado por Trump sigue vigente y es un factor que el gobierno cubano señala como el principal causante de la crisis. Como declaraba recientemente el presidente cubano Miguel Díaz Canel hace más de tres meses que no entra un barco de combustible en el país. Estamos trabajando en unas condiciones muy adversas con un impacto inconmensurable en la vida de todo nuestro pueblo.
En julio de 1992 Fidel Castro visitó Galicia por invitación de Manuel Fraga, presidente de la Xunta y fundador del partido popular. En Láncara, la tierra natal de su padre, se encontró con sus primas y recibió con gran emoción el nombramiento de hijo adoptivo de la localidad. Fidel ocupó el vértice del poder en Cuba desde 1959 hasta el año 2008 en el que delegó la presidencia del gobierno en su hermano Raúl Castro. La revolución cubana, cogida en tenaza entre el embargo norteamericano y la amistad soviética, mantuvo una estructura piramidal de poder que impidió el desarrollo del proceso de democratización. Ha llegado la hora de avanzar en la vía democrática, la hora de la libertad de expresión y de la libertad de asociación, es el momento de impulsar las cooperativas de producción y consumo, los mercados locales y las iniciativas ciudadanas. Ha llegado la hora de la reconciliación nacional. Cuba tiene derecho a una transición que permita conservar a la República bienes preciosos de propiedad social, la propiedad de todos, e impulsar un régimen de plenas libertades.
Sabemos que en estos momentos la situación en Cuba es crítica y España, por sus seculares lazos históricos, por sus lazos de sangre, por una cultura común, pero también por una deuda histórica contraída con Cuba y con la población cubana en tanto que país colonizador, está obligada a acudir en ayuda de esta República hermana y a solicitar que en el rescate y en las ayudas se desplieguen también medidas de solidaridad de la Unión Europea y de los países latinoamericanos.
¡Donald Trump, saca tus sucias manos de Cubita linda!
¡Por una Cuba libre, socialista y democrática!
*Firman esta Tribuna los siguientes participantes de la tertulia Los jueves alternos del Ateneo de Madrid:
Julia Varela, Fernando Álvarez-Uría, Juan Tabares, Jaime Pastor, Gonzalo Martínez Fresneda, Concha Selgas, Luis García Tójar, Pilar Soto, Mariano Hernández Monsalve, Ángel Gordo, Antonio G. Santesmases, José Ángel Mañas, Pilar Parra, José María Ramilo, Sandra Val Cubero, Mariano Fernández Enguita, María Carballido, Maite Pascual, Ignacio Jardón…

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