Opinión
Las máquinas navegan en internet tanto como las personas

Por David Bollero
Periodista
¿Quién nos iba a decir a principios de los 2000, cuando se editaban páginas amarillas para sitios web al estilo de los listines de teléfono, que las máquinas terminarían navegando por internet con la misma intensidad de los humanos? Los programas automatizados (bots) ya suponen prácticamente la mitad del tráfico web (49%), equiparando al de los humanos (51%). La Inteligencia Artificial (IA) ha disparado las cifras y no son buenas noticias: el 99% de ese tráfico de bots o no es deseado o no es verificable.
La empresa de infraestructura Fastly publicaba recientemente un estudio en el que dibujaba la nueva realidad que se vive en internet. La mitad de las visitas a las páginas web no las realizan las personas; lo hacen máquinas que, además, podrían ser calificadas de invasoras, pues en un 99% son rastreadores web, suplantadores de identidad, atacantes automatizados, buscadores de vulnerabilidades…
El desmadre de tráfico bot es tal que está generando muchos problemas. En el pasado, ya indicamos en este espacio cómo los bots de IA, incluso cuando están verificados, ‘roban’ información para mejorar su entrenamiento, sin solicitar permiso a quien ha generado ese contenido y, por tanto, violando los derechos de autor. Algunos medios de comunicación han querido cortar por lo sano -erróneamente-, privándonos de regalos como Internet Archive.
Según datos de la tecnológica 51Degrees, si el año pasado el 8% de estos programas automatizados que acceden a las webs eran de IA, ahora ya suponen el 13%. Puede no parecer mucho, pero su impacto es exponencial. Tras analizar más de 3.000 millones de visitas a páginas web durante doce meses, 51Degrees detectó un aumento del 62,5% en el tráfico de bots provenientes de empresas de IA. El más activo fue AmazonBot, con el 4,1% del total de sesiones web, seguido de los bots de Meta (2,9%), Bing (1,35%), Anthropic (0,19%), OpenAI (0,09%) y Google Gemini (0,0003%).
Otro informe de este año elaborado por la empresa de seguridad y contra el fraude Human Security también advierte de cómo el tráfico automatizado en internet está creciendo mucho más rápido que el humano, con una diferencia de incremento del 23,51% frente al 3,10%. Según se desprende de su investigación tras analizar más de un cuatrillón de interacciones digitales, las tasas mensuales de tráfico impulsado por IA crecieron un 187%, casi triplicándose en el mismo periodo. Human Security advierte de que los sectores de comercio minorista y electrónico; streaming y medios de comunicación; y viajes y hostelería son los que absorben más del 95% de este tráfico web ejecutado por bots.
En los casos en los que las organizaciones consienten que un bot de, por ejemplo, ChatGPT de OpenAI, rastree su contenido, pueden sufrir ataques por un bot que simula ser de OpenAI pero que, en realidad, no lo es. Tal y como advierte, Fastly en su informe, el 47% de las solicitudes a contenido almacenado en caché proviene de bots. ¿Cuál es el problema? Que este tipo de contenido, más económico de distribuir, se ha considerado tradicionalmente de bajo riesgo, gozando de menor protección que otro. Dicho de otro modo, hoy por hoy supone una puerta abierta a amenazas de seguridad.
Asimismo, el hecho de que un 57% de las solicitudes de recuperación de IA, normalmente vinculadas a consultas en tiempo real o muy específicas, se dirijan a contenido no almacenado en caché, es decir, que precisan llegar al servidor de origen, dispara los costes de infraestructura. Al mismo tiempo, este fenómeno ha impactado en el modo en que las organizaciones presentan la información en sus páginas web, cada vez más diseñadas para ser consumidas por estos bots de IA que por las personas. La mecánica es sencilla: los bots ‘roban’ la información de, por ejemplo, un periódico digital y cuando alguien realiza una consulta a través de uno de los asistentes de IA, éste le facilita directamente la respuesta sin necesidad de redirigir a la fuente original, que es el medio de comunicación.
Además, muchos de los bots se hacen pasar por humanos. De hecho, las empresas de grandes modelos de IA ya subcontratan a terceros para que extraigan la información por ellos que, posteriormente, utilizan para entrenar a sus respectivas IA. Los rastreadores de entrenamiento representan el 67,5% del tráfico generado por IA, indica el informe de Human Security, aunque se detecta cierta ralentización. No sucede lo mismo con los denominados en jerga tecnológica AI scrapers, esto es, los bots de IA que se hacen con contenido web para presentarlo como resúmenes de noticias, por ejemplo, sin remitir a la fuente original. Estos AI scrapers crecieron un 597% y en un 41% de los casos se dirigen sitios web de medios de comunicación y streaming, mientras que el 37% se dirige a plataformas de comercio electrónico.
En este último caso, el de webs de comercio electrónico, se detecta un aumento significativo de la actividad delictiva. Human Security llegó a identificar más de 440.000 perfiles de amenazas únicos. Los ataques de apropiación de cuentas (ATO, por sus siglas en inglés) son los más frecuentes entre estos programas automatizados. Utilizando diferentes técnicas que van desde el relleno de credenciales, a la agregación de cuentas o el descifrado de contraseñas, se roban las identidades digitales obteniendo accesos no autorizados a las cuentas de clientes.
Ante este escenario, urge que tanto las empresas y Administraciones no sólo puedan cuantificar estos accesos masivos a su contenido por parte de los programas automatizados, sino que además tengan capacidad para saber su intencionalidad. Al hacerlo, resultará más sencillo discriminar los bots maliciosos antes del daño y, de paso, reducir los costes de infraestructura, además de los riesgos.



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