Opinión
Mery, Rita y Alicia

Por Barbijaputa -
Periodista
Mery, en realidad, se llamaba Mariam Fajouni y tenía 38 años. Fue madre joven, con solo 18 años, de una chica que ahora tiene 20 años y se llama Saray. Mery ha vivido en España desde que tenía 3 años, porque es aquí donde la trajo su madre para poder trabajar. Trabajar es lo que sigue haciendo su madre, a pesar de que un hombre de 28 años decidió el día 30 de diciembre ahorcar a su hija Mery con la correa de pasear al perro, para luego quemar su cuerpo sin vida en un descampado. La familia de Mery, ahora, no solo la llora a ella. Han confesado que Mery estaba embarazada de tres meses.
A las típicas preguntas de la ultraderecha sobre los feminicidas: “¿ha sido un joven de jovenlandia, verdad?” o “pero, ¿comía jamón?”... Sí, comía jamón y no, no era de jovenlandia, era un hombre blanco y español de pura cepa, su nombre: Francisco S. B. Poco más sabemos de él, aunque es el autor confeso del asesinato de Mery.
La familia de Mery quiere pelear para que sea incluida en la lista oficial de víctimas de violencia machista, cosa que no será posible si no se demuestra una vinculación sentimental previa entre Mery y su asesino. Porque estaremos ya en 2025 y navegando la cuarta ola feminista, pero en el poder tenemos un Gobierno que, aunque presume de ser el más feminista de la historia, considera que Mery no debe ser contabilizada como víctima del machismo. Resulta que si no querías a tu asesino, no eres víctima del machismo de los hombres.
Mery no está considerada de manera oficial como víctima de violencia machista
Rita era vecina de Vila de Abaixo, Pontevedra, y tenía 78 años. Era viuda y vivía sola. Vivía sola hasta que su hijo, Toño, le pidió asilo, tras acabar una relación con una mujer.
El 2 de enero, Toño, su propio hijo le dio la última paliza a Rita, por la que fue hospitalizada. Rita tenía huesos rotos por todo el cuerpo, incluido el cráneo. Dos semanas después su cuerpo no pudo resistir más y Rita murió.
Rita sí podría querer a su asesino, pero no de la manera que nuestro Gobierno considera aceptable para que sea incluida en la lista oficial de víctimas de violencia machista.
Rita no está considerada de manera oficial como víctima de violencia machista
Alicia era viuda y vecina de Barakaldo y tenía 84 años. También ella tenía un hijo, Enrique, que había acabado metido en su casa tras un divorcio. La historia se repite. Éste, además, tenía una orden de alejamiento de su exmujer. Enrique mató a base de golpes a Alicia.
El barrio no se sorprendió, y asegura que “se veía venir”. Todo el mundo sabía que a Alicia, su hijo, la maltrataba. De la misma forma, además, que maltrataba también a su exmujer.
Alicia, al igual que Rita, no cumple los requisitos de nuestro Gobierno para ser contabilizada como un caso de violencia machista, porque la relación que mantenían asesino y víctima no era la que se estipuló hace más de 20 años, cuando se legisló sobre la violencia machista. Nuestro Gobierno no tiene intención alguna de arreglar esta incongruencia porque, si lo arreglara, la lista real de asesinadas sería mucho más larga y vergonzosa, y su incompetencia sería, también, más difícil de justificar.
Alicia no está considerada de manera oficial como víctima de violencia machista
Mariam, Rita y Alicia son las tres víctimas más recientes de la violencia machista en el Estado español, y ninguna ha sido contabilizada como tal. Como ellas, hay decenas de niñas y mujeres cada año. La lucha feminista sí las cuenta, sí las recuerda pero, el Gobierno, no. Y en las manifestaciones del 8M y del 25N, las feministas portamos carteles con los nombres de todas, para ello, muchas de nosotras nos basamos en el impecable trabajo que hacen desde hace muchos años las compañeras de feminicidio.net.
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