Opinión
Meta para los niños

Por David Torres
Escritor
La batalla legal entre Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, y más de tres mil demandantes representados en un tribunal federal con 29 fiscales estatales se ha saldado con el acuerdo de una indemnización por cerca de 17 mil millones de dólares. En concreto, 16.680 millones repartidos bajo cuerda para que el juicio no siga adelante, demostrando que los juguetitos de Mark Zuckeberg no sólo recopilaron ilegalmente los datos de millones de menores de edad, sino que además provocan adicción y problemas de salud mental entre los más jóvenes. Parece muchísimo dinero, sí, pero a lo mejor en el tribunal se han quedado cortos. Para una empresa valorada en 1,45 billones de dólares -sin contar el daño irreparable que ha provocado en términos de desinformación, propaganda de odio, pérdida de privacidad, ansiedad y depresión- es una cifra ridícula, una limosna como mucho.
A ver, para ser sinceros, yo no sé si 17 mil millones de dólares es mucho dinero o es poco. Para mí, es una montaña de billetes; para Zuckeberg, una tableta de chocolate. Se trata de una cantidad irreal, no en el sentido matemático del término, sino en el de andar por casa. Me temo que no puedes ir a una caja de ahorros y sacar 17 mil millones de dólares así, en frío, ni aunque los tengas, ni aunque seas Mark Zuckeberg o Jesús Gil en sus mejores momentos. Creo que fue Keynes quien dijo que, si debes un millón al banco, tienes un problema, pero si debes cien millones, el problema lo tiene el banco. Sin embargo, con la crisis de 2008 quedó bastante claro que cuando los bancos deben miles de millones, el problema lo vuelves a tener tú. Me da en la nariz que, con 17 mil millones por en medio, el problema no lo tienen ni Zuckeberg ni el banco.
Esas millonadas exorbitantes de ceros siempre me han resultado estrictamente incomprensibles. Recuerdo un día, hace muchos años, que mi padre y mi hermano Dani estaban discutiendo quién tenía más dinero, Florentino Pérez o Miguel Durán. Por aquel entonces, Durán era director general de la ONCE, donde había inventado el cuponazo, y estaba a punto de presidir Telecinco, para que se hagan ustedes una idea de por dónde iban los tiros y por dónde siguen yendo. Umbral citaba a Durán en sus columnas casi a diario, lo llamó "la herramienta negra y eficaz del PSOE en muchas cosas" y llegó a decir de él que cerró un periódico, El Independiente, de la noche a la mañana: "Lo apagó la pedrada certera de un ciego". La discusión entre mi hermano y mi padre fue más o menos así: "Florentino es multimillonario, papá". "El ciego más. El ciego se ha hinchado a vender cupones". "Florentino tiene una fortuna valorada en sesenta mil millones de pesetas". "Eso lo gana el ciego en media hora vendiendo cupones".
En fin, no me hagan mucho caso, pero estoy seguro de que para Zuckeberg 17 mil millones es una mierda de indemnización, la calderilla que pueda llevar un día en el bolsillo. En Facebook, en Instagram, en todas esas redes sociales lo que están pescando día y noche es información en crudo, miríadas de datos personales que los usuarios colgamos gratis y que los dueños del cotarro venden al por mayor a corporaciones tecnológicas y consultoras políticas: el activo comercial más valioso del planeta. No sólo tu nombre y apellidos, tu teléfono, tu domicilio, tu agenda de contactos, tus fotos, tus historias, sino también tu historial de compras, tus búsquedas en la red, tu perfil ideológico. Por no mencionar la adicción que provocan, un mono digital que ríete tú del tabaco. Que los más pequeños se encuentren indefensos ante estos mercaderes de almas es un signo más de estos tiempos que nos toca vivir. Otro signo es que lo hayan llamado "Meta", del griego "más allá", como la metadona que se toman los yonquis en lugar de la heroína.

Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.