Opinión

Uno entre miles

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    • El proceso de Burgos. En diciembre del 70 se celebró esa farsa jurídico-militar contra varios militantes vascos, con petición de pena de muerte para 6 de ellos. Hubo fuertes y generalizadas protestas con especial virulencia en Euskadi (en Éibar, la guardia civil asesinó a un joven). En un salto convocado en Madrid, la policía sufrió varios heridos y se desarmó a uno de ellos. Días más tarde la Guardia Civil disolvió a tiros otro salto en Vallecas. Al extenderse los disturbios a todo el país, el gobierno declaró el estado de excepción, suspendiendo 6 meses el artículo 18 del Fuero (fijaba en 72 horas el máximo legal de detención), pero la lucha política continuó. Las 9 condenas a muerte fueron conmutadas, las movilizaciones evitaron las ejecuciones. Una victoria.
    • En el curso 71-72, las universidades madrileñas fueron un campo de batalla, originado por el demencial plan de estudios de Medicina. La solidaridad y la presencia policial, se traducían en incontables choques, con su máximo en enero del 72. La apertura de varios expedientes sancionadores a final de curso, fue respondida con una convocatoria de boicot a los exámenes. En los enfrentamientos con la policía vi cómo un “social” hería gravemente de un tiro, a sangre fría, a un estudiante cerca de la puerta de Químicas. Mas disparos, sin heridos en Biológicas. Las algaradas siguieron con boicot parcial a los exámenes. El cuartelillo de Ciencias y el Rectorado fueron incendiados. El curso siguiente los policías no estaban. La ocupación policial había creado al régimen más problemas de los que le solucionaba.
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