Opinión
No es el momento
Periodista
El martes pasado, el diario La Razón difundió uno de sus frecuentes publirreportajes sobre la presidentísima madrileña. Resulta que Isabel Díaz Ayuso, la generala cuqui, andaba marcando tendencia con un conjunto pardusco "de efecto tipazo" firmado por Juan Avellaneda. El atuendo de su ayusidad no era un rudimentario chaleco de traza machuna sino un artículo de corte sastre que estiliza a placer la silueta y acompaña el movimiento natural del cuerpo femenino. Se trata de una elegantísima bicoca, un primor del prêt-à-porter, la octava maravilla textil que no podrá faltar en nuestros armarios.
El periódico de Francisco Marhuenda no podía saber entonces que un incendio estaba a punto de arrasar la Sierra Oeste de Madrid y que Ayuso iba a ser recordada por otra clase de atavío, uno de esos chalecos multibolsillos toscos y reflectantes que valen lo mismo para dirigir una excavación arqueológica que para cazar rinocerentes en un safari. Ni tonos terrosos, ni siluetas estilizadas, ni virguerías de corte y confección salidas de la Semana de la Moda. Ayuso, eso sí, se hizo estampar el cargo —PRESIDENTA— en la pechera para que nadie cayera en la tentación de ignorar la cadena de mando.
La televisión conecta con Villamanta y la PRESIDENTA hace un llamamiento a la cooperación. Hay que arrimar el hombro y ponerse manos a la obra más allá de cualquier credo e ideología. Todos contra el fuego. "No es momento de polémicas ni de enfrentamientos estériles", dice Ayuso después de haber deslizado el epíteto de "mamarracho" contra quien se atreva a "calentar el ambiente". Las palabras de la PRESIDENTA nos conmueven casi tanto como sus posados de ocasión, ya sean para inaugurar un hospital sin pacientes, torear una pandemia o lamentar un desastre forestal. ¿Es correcto mencionar aquí la sección de moda de La Razón? Las cenizas aún humean. Ahora no toca.
Si fuera el momento, diríamos que La Razón recibió 447.829 euros de la Comunidad de Madrid en concepto de publicidad solo en 2024. Quizá así se explica mejor que el periódico de Marhuenda consagrara un centenar de reportajes solo en 2025 a alabar la exquisita indumentaria de la PRESIDENTA. En lo que va de 2026 he contado ya sesenta y tres piezas laudatorias. Ayuso apuesta por el negro más sobrio. Ayuso tira del básico blanco. Ayuso deslumbra con hombreras, vaqueros pitillo, pantalones bombacho y conjuntos sofisticados que redefinen su imagen. ¿Corea del Norte o Chamberí? Hagan sus apuestas.
Si uno sigue el rastro del dinero, no tardará en llegar a las puertas de Okdiario. Agraciado en 2024 con 573.924 euros de las arcas madrileñas, el periódico de Eduardo Inda también ofrece sus panegíricos a la "elegancia sofisticada" de la PRESIDENTA. Cabía suponer que los soldados mediáticos de Ayuso obedecerían las consignas de concordia y arrimarían el hombro en vez de hacer el mamarracho. Pero no. Okdiario ha presentado a un youtuber de derecha radical como un espontáneo trabajador forestal que minimiza los estragos del cambio climático y atribuye los daños de las llamas a la perfidia de Pedro Sánchez. Por lo visto, sí era el momento de polémicas.
Vayamos con El Debate, bendecido por la Comunidad de Madrid con 175.136 euros en 2024. En sus páginas, Antonio Naranjo culpa a Pedro Sánchez de haberse refugiado en el pretexto del calentamiento global. Luis Ventoso habla del "supuesto cambio climático" y tacha al presidente de cantamañanas. Gabriel Albiac, por su parte, opta por tildar de patán a Óscar Puente al tiempo que la toma contra los "alucinados ecologistas". Dice El Debate que Sánchez se ha parapetado tras una abundante comitiva para evitar los abucheos de las masas. ¿Es momento de polémicas y marrulleo en el diario de Bieito Rubido? Nunca dejó de serlo.
A Libertad Digital le llovieron 345.083 euros del bolsillo madrileño en 2024. Sus columnistas repiten el catecismo derechista entre regañinas contra Pedro Sánchez y los "pirómanos" del calentamiento global. Desde la sección de libre mercado, Diego Sánchez de la Cruz deplora "la factura de la burocracia ecológica". Si el presidente hubiera aprendido de la selección española, dice Antonio Robles, habría tendido una mano sincera a sus adversarios en lugar de proponerles un vulgar pacto climático. ¿Qué dijo Libertad Digital cuando un grupo de bomberos denunció que la Comunidad de Madrid los tenía parados sin vehículos ni herramientas? Los llamó "chantajistas".
En un tono mucho más conciliador, Miquel Giménez dedica unas palabras de cariño al Gobierno español desde su columna de Vozpópuli: "Arderéis en el infierno". La tesis del texto es sugestiva: los responsables del fuego —la izquierda política y mediática, cómo no— deberían dar con sus huesos en la cárcel por andar mareando la perdiz con blasfemias partidistas y mandangas "woke". Giménez continúa su perorata con un bulo contra Javier Aroca y acusa a Pedro Sánchez de pasearse con el Falcon. En 2024, Vozpópuli se embolsó 176.507 euros de publicidad institucional del Gobierno de la Comunidad de Madrid.
No es el momento de grescas, dice Ayuso. Aplacemos las críticas contra su Gobierno mientras la derechosfera zurra a placer a golpe de negacionismo y brocha gorda. ¿Sabe usted que la Comunidad de Madrid desvió a fines indebidos las partidas recaudadas mediante contribución especial para la prevención y extinción de incendios? ¿Sabe que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acaba de ratificar la sentencia que daba la razón a los bomberos? Si usted no lo sabe es porque no es el momento de saberlo. No politicemos la información. Mejor hablemos del estilazo que se gasta la PRESIDENTA, de su "look de jefaza", de su pose de "invitada perfecta" que "conquista" y "derrocha estilo". Disfrutemos del culto a la lideresa. Su dinerito nos ha costado.
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