Opinión
El nihilismo de las derechas
Por Israel Merino
Reportero y columnista en Cultura, Política, Nacional y Opinión.
Algo así como cuando eras crío, fijo que lo recuerdas, y entrabas en la habitación de tu hermana o hermano y tirabas sus juguetes y cuentos por el suelo sin mayor aspiración que joder y provocar y picar y enrabietarlo; algo así, solo que sin amor fraternal ni ese extraño sentimiento de culpa cariñoso que luego te empujaba a recogérselo todo, es el modus operandi de la derecha mundial.
Veía el fin de semana pasado que uno de los podcasts más importantes en español, dirigido por un canario que se enriqueció vendiendo gofres con forma de polla, entrevistó a un viejo habitual del ecosistema digital ultra, El Dandy de Barcelona, conocido por ir a pseudoentrevistas y programas a presumir de silbar muy bien e irse de putas, literalmente.
Este asqueroso y decadente humano ha pasado de ser un energúmeno anónimo más del grimario nacional – que no grimorio – a erigirse como uno de los rostros más conocidos de esa extraña selva húmeda que es el Internet profundo, ahora al alcance de todos, hasta el punto de haber compartido mesa y programa con Santiago Abascal: para que veas que no estoy hablando de un desconocido.
La ingenuidad, el gran pecado ateo, puede llevar a uno a pensar que este sujeto que presume de haberse gastado más de medio millón de euros en prostitutas – otra vez estoy siendo vomitivamente literal – es un rara avis, quizá incluso un error, dentro del panorama discursivo o ideológico de la derecha, pero qué va. El pensamiento conservador ha muerto, ahora solo queda esto.
Las derechas mundiales han enloquecido ante la pequeña victoria moral y discursiva del progresismo y se han transformado en un torbellino de ñus completamente chiflados que cornean todo a su paso sin ningún tipo de proyecto o plan social claro; el pensamiento reaccionario, colapsado ante el éxito de ciertas implantaciones de la izquierda en el sentido común – ahora salen lesbianas en la televisión, tampoco es que se haya levantado un nuevo Telón de Acero –, ha perdido completamente la referencia colectiva y se ha tirado por una pendiente de nihilismo y odio de la que no saben ni cómo salir.
Por poner un ejemplo sin marcharnos de España, la derecha de nuestro país, desde la institucional hasta la que vive sumergida en la ponzoña en TikTok, intenta no ahogarse en la ola de la actualidad sin saber qué carajos proponer como alternativa a esto que, dicen, no les gusta; ni la oposición tiene plan de gobierno alguno más allá de tumbar a Sánchez, ni los miles de triunfitos de las cryptos saben qué modelo de sociedad vender a sus fans que no sea fugarse al Principado de Andorra para no pagar impuestos – lo que les gusta la nieve, me maten –.
Se han olvidado del concepto de sociedad, del sentido común y del discurso elaborado; no tienen más propuestas que el odio y la contradicción constante; personajes como El Danddy de Barcelona, que ahora protagonizan sus podcasts y se elevan como referentes culturales, han conquistado un terreno completamente estéril donde solo quedan otros influencers desquiciados, como ese jefe de opinión al cual tú conoces bien que babea en Twitter tras los pies de Isabel Díaz Ayuso, o ese otro youtuber con nombre de película de Scorsese que asegura querer financiar con dinero opaco grupos paramilitares que calienten las calles de nuestro país.
Cuando le preguntes a cualquier derechista español – quizá incluso europeo o mundial – por su proyecto de futuro, te dirá que tirar todos los juguetes de la estantería de los progres, pero hasta ahí. Todo lo demás será un erial vacío, un desierto sequísimo, una tundra muertísima – permítime estas redundancias –.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.