Opinión
Nuestro relato es un acto político por todas las víctimas del silencio

Periodista y escritora
-Actualizado a
Las mujeres relatamos nuestros testimonios de violencia machista también por todas aquellas personas que no pueden hacerlo.
Nos relatamos por aquellas y aquellos que sufrieron tortura en este país y no tuvieron cómo ni dónde contarla.
Nos relatamos por quienes vieron a sus gentes violentadas y vieron cómo su sufrimiento se cubría con una capa de silencio porque resultaba molesto en la España de las celebraciones.
Nos relatamos por todas las personas cuyas historias hizo desaparecer la construcción de un Estado que amparó a los criminales de la dictadura.
Nos relatamos por aquellas personas y familias que se han visto privadas de techo cuyas vidas no están contadas por este sistema que presta al criminal la voz y los asientos en los consejos de administración.
Nos relatamos por quienes sufren agresiones constantes, violencia económica e institucional por razones de origen, procedencia y racialización.
Nos relatamos por las madres que fueron juzgadas encerradas y sometidas a escarnio público por el mero hecho de denunciar la violencia contra sus criaturas.
Nos relatamos por todas las personas que aún tienen a sus familiares en fosas y cunetas, después de 50 años de una democracia que no ha sido igual para todo el mundo, ni muchísimo menos.
Nos relatamos por las mujeres presas.
Nos relatamos por todas las personas cuya sexualidad ha supuesto castigo, bajo una cultura y costumbre todavía de ranciedumbre católica.
Nos relatamos por aquellas y aquellos a quienes los medios de comunicación negaron la voz, por pobres, por hijos e hijas de represaliados, por no pertenecer al heteropatriarcado imperante, porque había que celebrar y el que no esté colocado, que se coloque.

Nuestro relato es un acto político para dinamitar las instituciones que han impuesto el silencio a la mayoría de la población: a las mujeres, el movimiento republicano, las personas migrantes, las víctimas de la Iglesia católica, el colectivo LGTBIQ+, las torturadas y torturados en democracia…
Va por todas y todos este acto político y colectivo. Porque todo sometimiento viene del silencio. Porque lo contrario de la verdad no es la mentira, sino el silencio. Porque el silencio era su arma de represión, y ahora empezamos a saber cómo romperlo.
Feliz 25N. Salud y feminismo.
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