Opinión
Ojalá Isabel Rodríguez fuera ministra de Vivienda

Por Israel Merino
Reportero y columnista en Cultura, Política, Nacional y Opinión.
-Actualizado a
Muy bonito el vídeo: salen unos agüelillos, que en verdad no son tan agüelillos porque se van de fiesta, compartiendo un piso grande – ja –, luminoso – ja, ja – y con una nevera nueva – ja, ja, ja – mientras se escucha de fondo la canción de moda de algún grupo popero que solo conocen en el barrio de Tribunal; son unos yayos que comparten casa en el futuro, entiendo que somos nosotros, y se quejan simpáticamente de que el uno deja los calzoncillos sucios en el baño y el otro se come los yogures de no sé quién. Precioso, tú. Muy original. La idea está guapísima y sería una chula producción de un thinkthank protomilenial, quizá con sede en un coworking de Leganés – son más baratos que los del centro –, que quisiera mostrar cómo vamos a acabar todos, compartiendo piso a los setenta, si no le metemos mano con urgencia al asuntillo habitacional. El problema, lo que pone de mala hostia a este columnista, y entiendo que también a ti, es que quien ha encargado el anuncio es el Ministerio de Vivienda del Gobierno de España.
Isabel Rodríguez es mi todo; es mi némesis y mi aliada, mi alfa y mi omega, mi OG y mi opp; es la única que consigue despertar en mí un sentimiento mixto de rabia e incredulidad a la vez que de bizarra simpatía – en el sentido francés del término –: le ha quedado tan guapo el vídeo que yo, de premio, la nombraría ministra de Vivienda. Tiene ideas, igual tendríamos que darle la oportunidad de aplicar alguna.
Trato de ser empático y ponerme siempre en el lugar del otro, sin embargo, no consigo entrar en la psique de quien haya diseñado este último anuncio del Ministerio; no consigo comprender, supongo que lo digo en serio, qué objetivo tiene publicar un vídeo haciendo proselitismo del derecho a la vivienda cuando tú eres el máximo órgano del Gobierno de España encargado de que eso se cumpla. ¿A quién te diriges exactamente, a los marcianos? Como mínimo, me vienen a la cabeza las palabrinas “dejación de funciones”; como máximo, otra idea más enrevesada que mi madre no me deja contaros.
Pero, vamos, que si lo que se busca es solo cabrearnos, desde aquí lanzo un ramito de rosas y una Caja Roja de Nestllé a los productores: lo habéis conseguido, chicos.
Igual es un problema mío, ¿eh?, y mis limitados recursos como analista de la actualidad son incapaces de procesar tamaña obra maestra. Igual sí es un gran vídeo para hacer presión a los dioses del cielo, sean annunakins u otros bichos paganos que os molen más, para que sean ellos quienes intervengan el mercado de la vivienda; igual molaría que Isabel Rodríguez sustituyera a Hestia, la diosa griega del hogar, y se encargara de arreglar este puto problemón a golpe de varita y a cambio de ochenta mil chavitos anuales de sueldo – a este paso, en cinco años no te vas a poder alquilar con esa pasta ni un trastero –. Total, si esto va de pasarse la patata caliente hacia arriba, siempre habrá algún dios barbudo más en el que delegar la pereza.
Aunque, bueno, tampoco estamos tan mal: ahora tenemos un número de teléfono, el 047. Viene bien si lo que os apetece es soltar maldiciones en sánscrito.
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