Opinión
Con P de primavera
Por David Torres
Escritor
La primavera ha venido con sus polenes, sus alergias, sus poemas y sus gripes. Cuanto más cursi el poema, mejor: no hay primavera sin cursilería. Ya lo había anunciado Pablo Iglesias con una epístola a a los corintios que producía diabetes a la primera lectura. Tras la cabeza segada de un disidente, el gran líder ofrecía amor incondicional, amor zurdo, amor azucarado, como el de Cristina Pedroche, que ha reducido la izquierda a una cuestión sentimental, una edición de El Capital ilustrada con fotos de Jennifer López. Pablo suele ir de la amenaza a la caricia, justo al revés que esos novios psicópatas que empiezan mandando flores a la novia y acaban mandándola al hospital de una paliza. Es un método muy pregonado en pedagogía antigua, con esos profesores que aseguraban que hay que empezar como Sancho el Cruel, seguir como Sancho el Fuerte y acabar como Sancho Panza, de otro modo se acaba en el orden inverso.
Ese movimiento de la cólera al buen rollo, de la bofetada al poema, es el mismo que rige su cortejo nupcial con Pdr Snchz: donde ayer le impuso las condiciones de su vicepresidencia, hoy le ofrece su propia cabeza en bandeja. Más evangélica no puede estar la cosa. El aire de estampita prosiguió con un paseo juntos bajo el sol primaveral, pero a Pdr ya se lo veía nervioso, precavido, con las manos en los bolsillos, intentando no dar pistas, mientras que Pablo gesticulaba con esa ilusión del novio planificando el futuro en común: mira, aquí pondremos la cuna de Errejón, aquí la estantería de IKEA y el dormitorio donde tú quieras, cariño. "Fluye el amor y la pasión en la política española" había dicho Pablo en otra epístola amorosa. "Pedro, sólo quedamos tú y yo". Tenía razón Pdr en ir prevenido porque la última vez que Pablo se puso ñoño le acabó estampando un beso en la boca a un tío.
Después de darle una de cal (con el recuerdo cariñoso a Felipe y los matones estatales), Pablo le ha dado una de arena, aunque para los que no somos duchos en albañilería, nunca ha estado muy claro cuál es la buena y cuál la mala. El mensaje críptico venía en un libro sobre la historia del baloncesto español, con un guiño en clave en la dedicatoria: "Es bueno empezar por lo que nos une". Tras los desencuentros ideológicos, los desaires parlamentarios y el idilio de Pdr Snchz con Ciudadanos parece que, de momento, lo único que une a ambos líderes es la P, la de Pedro y la de Pablo, la de PSOE y de Podemos, aunque en ningún caso signifiquen lo mismo. Con la P también empieza la primavera, que rima con Albert Rivera, otro posible nexo de unión entre ambos. Con la poesía hay que andarse con mucho ojo, que se empieza con una rima y se acaba en una cama redonda a poco que se agache uno o una.
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