Opinión
"Paco, ¿tú vienes a trabajar o a delinquir?"
Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
Érase un populista de ultraderecha copiando a otro populista de ultraderecha e intentando ser aún más xenófobo que el original. ¿Y saben cómo termina? Que los dos mienten, pero el auténtico lo hace con saña, sin remilgos, asociando directamente crímenes e inmigración y llamando a los inmigrantes "violadores" y otras sutilezas. El original habla de ejércitos en fronteras y de tirar a matar si alguien intenta entrar en España desde África, sobre todo, o sea, desde Marruecos. Son los modelos Bukele o De la Espriella, pupilos aventajados de Donald Trump y su ICE, con los que las ejecuciones extrajudiciales o sumarísimas están a la orden del día para los inmigrantes, sobre todo, o para quien a ellos les da la gana, en realidad.
Alberto Núñez Feijóo dio el pistoletazo de salida este domingo -otro más desde 2023- a su campaña electoral para las elecciones de 2027, cuando confluyen autonómicas, municipales y generales. Lo hizo en Badalona (Barcelona), la tercera ciudad más poblada de Catalunya y feudo del PP con el alcalde Xabier García Albiol al frente. La elección no es casual, aunque tampoco es que el Partido Popular tenga muchos municipios donde gobierna para elegir, pese a haber triplicado concejales en las municipales de 2023 y ésa es la cuestión, como también demostró Pedro Sánchez asistiendo el mismo domingo 20 de septiembre a la Festa de la Rosa del PSC: PP y PSOE se juegan mucho en Catalunya.
Feijóo está convencido de que, en un momento de xenofobia global con el auge de los autoritarismos de extrema derecha, Catalunya es un lugar propicio para el mensaje de la mano dura contra el inmigrante, sobre todo, tras el miedo inoculado por Vox y PP con la entrada ("invasión", dicen) de decenas de miles de personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio. La inmigración supone una tasa de cerca del 19% en Catalunya; son 1,5 millones de personas de los 8 millones de habitantes, y el mensaje contra el extranjero precario ha encontrado en este territorio el mejor caldo de cultivo, además, con el surgimiento de una formación independentista y racista como Aliança Catalana (AC). Junts, Vox, PP o AC se disputan el voto del miedo y la xenofobia con mensajes que tienen en la rabia y la bilis su mejor retrato.
En su mitin en Badalona para cerrar la semana, Feijóo hizo todo un despliegue de lo que mejor sabe hacer: mentir, manipular o simplemente obviar hechos espoleando la xenofobia. Desde luego, no habló de "cazar" o "pescar" inmigrantes, como el desacomplejado carnicerillo de Vox, pero sí de endurecer leyes y militarizar fronteras, comprometiéndose a otorgar a las Fuerzas Armadas la condición de agentes de la autoridad de manera temporal en Ceuta. El presidente del PP apeló a una inmigración "ordenada", esto es, cerrar "a cal y canto" las puertas a quien venga a "saltarse la ley" y abrirlas a quien venga "a trabajar y a cumplir las normas”, lo cual es un proceso sencillísimo, como todo el mundo sabe, si se tienen en cuenta todo tipo de llegadas de extranjeros. Por ejemplo, las acogidas humanitarias a los 200.000 venezolanos/as que residen en España y accedieron "por esa vía excepcional de protección para una población total empadronada o residente con pasaporte venezolano en el país que se aproxima o supera las 400.000 personas". Solo en 2025, según datos de Interior, se recibieron más de 85.000 solicitudes de protección internacional, por lo que Venezuela representa el 59% de todas las recibidas el pasado año. Feijóo tampoco se ha referido en su mitin -un despiste, supongo- al régimen de Protección Temporal de la UE del que gozan, por ejemplo, los y las ucranianas, cuyo país ha sido invadido por la Rusia de Putin. Este asilo temporal otorga de forma inmediata residencia legal y permiso de trabajo a los ucranianos/as sin necesidad de pasar por el proceso ordinario de asilo y está vigente hasta el 4 de marzo de 2027. Hoy tenemos en España a 353.000 ciudadanos y ciudadanas procedentes de Ucrania y con autorización de residencia. Es lo mínimo que se le puede pedir a un Estado solidario y garantista como el nuestro.
Sin embargo, algo me dice que los tiros -con perdón- de Feijóo y Abascal no van ni por ucranianos ni por venezolanas, cuya pobreza, amenaza de muerte o persecución política es muy legítima y resulta tan creíble que ni se les pregunta si vienen a delinquir o a trabajar, solo faltaría. La baza electoral es otra y del mismo signo que la del resto de neofascismos de todo pelaje, aunque haya que mentir para meter el miedo en el cuerpo a potenciales votantes. Inseguridad, okupación, violaciones, robos, asesinatos o invasiones: España, según Vox y PP, es un nido de inmigrantes musulmanes delincuentes procedentes de África o una parte de Asia, ya saben, Afganistán, Irán, Pakistán, Irak, Palestina, Líbano, Siria, Yemen y, en general, gente de esos pobres países donde las personas viven bajo dictaduras crueles, genocidas corruptos, hambrunas sistemáticas o guerras infinitas. Y todo por culpa del Gobierno de Sánchez.
Ceuta está sufriendo una crisis humanitaria, envuelta en una nebulosa de intereses geopolíticos, excepcional y terrible, sobredimensionada, además, en una ciudad tan pequeña. ¿Creen que es decente que el drama de tanta gente se convierta en arma arrojadiza electoral en forma de xenofobia y racismo, de mentira y amenaza, las herramientas favoritas de Vox y ya también del PP? Feijóo nos está diciendo que, cuando gobierne, va a preguntar a los inmigrantes que llegan a España -también a los niños/as, supongo, a los que se niega a acoger en la Península- si vienen a delinquir o a trabajar, aunque la ultraderecha ya tenga la respuesta: seguro que vienen a delinquir si proceden de África o de los citados países asiáticos, mientras que los que se llaman Pepe, Paco, María o Alfredo y llegan de América Latina, o Vlad, Nadia, Andrei o Svetlana y proceden del este de Europa, llegan para trabajar fijo; fundamentalmente, en servicio doméstico, hostelería y restauración o agricultura, los mejor pagados.
Es todo tan sencillo de arreglar para Feijóo que ya les adelanto que si gobiernan PP y Vox y alguien delinque y es un extranjero, aunque tenga permiso de residencia, se le expulsa inmediatamente. Es una pena que, cuando llegue a La Moncloa -si llega- el líder del PP y le enseñen el Código Penal (art.89) o la ley de Extranjería (art. 57.2), haya que volver a decirle que la expulsión de los extranjeros que delinquen ya está recogida en la normativa española. De paso y llegado el caso, que sus asesores le digan también que España es uno de los países más seguros de Europa y del mundo, sobre todo, en lo que respecta a criminalidad violenta (0,6-0,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, según tasas de Eurostat). Pero sobre todo, y pese a la transformación migratoria que ha experimentado nuestro país en 25 años (del 2,3% de nacionalidad extranjera en 2000 al 14,1% en 2025), la tasa de criminalidad ha descendido hasta los máximos de 2000. Y todo ello, encima, contando los cerca de 10 millones de visitas turísticas que pernoctan en España, porque ¿saben qué? Que cuando computamos delitos cometidos por extranjeros, están incluidos los sacrosantos turistas, extranjeros no residentes, a los que se aplica la ley española. Conviene especificarlo por aquello del rigor fascistoide antes de criminalizar al inmigrante del sur y tal.
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