Opinión
El PP-A ensaya la vía andaluza al ayusismo
Nos acercamos a las elecciones andaluzas y siempre es bueno analizar qué ha pasado en estos años de gobierno monocolor del PP-A, dirigido por Juanma Moreno Bonilla. Moreno Bonilla sabe que logró la mayoría absoluta en 2022 con votos prestados de la izquierda para evitar la llegada al poder de Macarena Olona y Vox, por lo que no debe despertar a una mayoría del electorado que se sigue posicionando ideológicamente como de centro-izquierda y que no vota en las elecciones autonómicas. La estrategia del PP-A ha sido clara: dormir el balón, marcar un gol, encerrarse atrás al estilo catenazzo, e intentar no soliviantar al electorado que pudiese encontrar algún motivo para ir a votar en mayo y lo desplace.
En este empeño han participado una gran cantidad de medios de comunicación que viven, en gran medida, del erario público, dando igual la cantidad de lectores, oyentes o audiencia que tengan en realidad. Incluso el PP-A se ha negado, hurtando a la oposición una información valiosa, a dar las cantidades con los que se han regado a estos medios. Dichos medios se han dedicado a construir dos imágenes, una plácida y tranquila gestión del PP-A que nos ha llevado al Edén y un culto a la figura de Moreno Bonilla beatífico, moderado y bueno. A su vez nos presenta a una oposición terrible, con ataques especialmente furibundos contra María Jesús Montero (PSOE) y Pedro Sánchez. Adornan la guinda del pastel con encuestas de baja calidad que nos informan que "there is not alternative", salvo el posible tropiezo debido al crecimiento de VOX. Encuestas tras encuesta nos comentan que Moreno Bonilla está al borde de la absoluta, que no nos podemos relajar. Que alivio...
Otro organismo de propaganda es el mal llamado "CIS andaluz", el CENTRA, donde las encuestas electorales no sólo no aciertan, sino que son técnicamente malas, y siguen la estela de las encuestas de medios privados haciendo más propaganda que otra cosa. Se quiere crear un estado de opinión que influya en el cansado votante de izquierdas para que ese día no vaya a votar.
¿En realidad no hay problemas en Andalucía tal y como nos repiten machaconamente los medios conservadores?
Tras dos legislaturas del PP-A podemos observar varias líneas de actuación: 1. La degradación generalizada de los servicios públicos. 2. Un aumento de las concertaciones, privatizaciones y un avance de procesos de mercantilización en nuestra comunidad. 3. Un ataque a las regulaciones y al modelo político y social construido bajo los años de hegemonía socialista. 4. Un inmovilismo en general en el resto de áreas, entre ellas, una escasa actuación para intentar solventar los grandes problemas que se han acelerado en el siglo XXI (crisis de la vivienda, crisis climática, etc.).
El modelo de desarrollo del socialismo meridional, con el concierto crítico (o la oposición según las medidas tomadas) del PCE/IU, entró en crisis con el pacto de Susana Díaz con Ciudadanos, que normalizó a la derecha en el frente ruso, y con los estragos de la crisis de 2008, en la que se impuso la austeridad desde arriba, especialmente con Cristóbal Montoro como ministro de Hacienda. En el caso andaluz, con la llegada de Moreno Bonilla se ha producido un ataque contra la modernización socialista que va avanzando a buen ritmo, siguiendo la estela de la Comunidad de Madrid.
En Educación se ha apostado por favorecer el negocio privado y concertado en todos los niveles educativos. Es especialmente sangrante el caso de la Formación Profesional, donde se sigue el clásico manual de generar escasez de plazas en la pública para fomentar un lucrativo negocio en la enseñanza privada. También es sangrante el caso de las Universidades Privada, siguiendo el modelo de Ayuso, basado en la infrafinanciación de las universidades públicas, en el fomento de la instalación de las universidades privadas pese a los dictámenes en contra, y sentar en pie de igualdad en el Consejo Andaluz de Coordinación Universitaria a unas y a otras. Hemos pasado de una universidad privada a tres, más los centros adscritos, donde la Junta les ha permitido grados con alta demanda que ha negado a la pública, o los ha acabado retrasando.
El objetivo es claro, si en el periodo anterior el desarrollo del sector educativo a todos los niveles fomentó el ascensor social, y la obtención de mayores titulaciones por parte del alumnado andaluz, ahora vamos a un cierre oligárquico, favoreciendo los negocios privados y que quién tenga recursos pueda estudiar lo que quiera saltándose la cola de la competición escolar. Además, se favorece la segregación escolar y a los negocios educativos privados dependientes de la Iglesia y de las S.A., mientras la Educación Pública languidece.
Si la joya de la corona del Estado del Bienestar era la Sanidad andaluza, el sistema ha sufrido el mayor ataque realizado por el PP-A. Han aumentado las concertaciones, las listas de espera, los casos de corrupción vinculados a la gestión de los contratos, las derivaciones hospitalarias a las empresas privadas de Salud, a la vez que han crecido los seguros privados contratados, hasta el punto que la Sanidad Privada está desbordada. En la época de Griñán Andalucía tenía la 4ª mejor Sanidad de España, con Susana la 8ª y con Moreno Bonilla la 17ª. Un gran éxito de la gestión del PP-A. Esta gestión ha causado un gran malestar social y un gran sufrimiento en quién ha visto empeorar su salud por las listas colapsadas, teniendo su peor cara en la crisis de cribados de cáncer de mama, gestionada por un incendiario como es Antonio Sanz, actual Consejero de Salud.
Por otro lado, los servicios sociales están colapsados con larguísimas colas de espera, afectando con dureza a las personas dependientes, que muchas se mueren sin haber sido valoradas, a los y las trabajadoras de un servicio precarizado, a las personas con discapacidad, etc. Lo que afecta a los más vulnerables de nuestra sociedad y a quienes sostienen el servicio.
Por no hablar de los múltiples casos de corrupción del PP-A, como los de la Diputación de Almería con el caso mascarillas, los contratos de emergencia de la Consejería de Salud y los contratos fraccionados para saltarse los controles, los contratos fraudulentos a José Manuel Soto, el caso de los sobresueldos del PP en Sevilla, el caso de corrupción de la alcaldesa de Marbella, etc.
¿Y el PP-A ha tomado alguna acción contra la crisis de la vivienda o el cambio climático? En el caso del cambio climático más bien no. Más allá de la prudencia de la Junta tras la DANA de Valencia, el número de actuaciones de la Junta ha sido casi cero. Con la crisis de la vivienda la Junta ha desplegado varias medidas como fomentar las VPO para personas adineradas, como las de Sevilla, no aplicar la ley de vivienda estatal, no declarar zonas tensionadas, y aprobar una ley que favorece la desrregulación y la especulación. De vivienda social, o controlar los efectos negativos del turismo masivo, ni hablamos.
Para fomentar el conflicto con Cataluña y el Estado central, el PP-A rechazó la quita de la deuda que tenía la Junta y rechaza un modelo de reparto de fondos que beneficia a nuestra tierra. Eso mientras reduce impuestos a los que más tienen y al resto nos intenta agradar con bajadas de impuestos ridículas, como la de los gimnasios o las mascotas, mientras degrada los servicios públicos que usamos la gran mayoría. Este partidismo perjudica a los y las andaluzas.
No se equivoquen, el PP-A está transitando un camino claro a nivel político, acabar con un modelo con sus defectos pero que era inclusivo socialmente, para dirigirse hacia un modelo clasista, que favorece a las grandes empresas a costa de lo público, que podríamos definir como "la vía andaluza al ayusismo". Y este camino lo transitarán con Vox o sin Vox, porque en lo importante están de acuerdo. A la ciudadanía nos queda un arma para evitar que se consolide este proceso, que es ir en masa a votar el 17 de mayo y poner fin a un experimento regresivo que tanto daño está causando.
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