Opinión
Preferencia nacional

Periodista
Me cruzo por la calle con S., un tipo que siempre me ha parecido afable, sensible y leído. Diría que no le interesa la actualidad, pero es capaz de citar de carrerilla piezas litúrgicas de Wolfgang Amadeus Mozart, poemas de Rafael Alberti y ensayos de Jean-Jacques Rousseau. Aunque me brinda una conversación cordial, deduzco que atraviesa alguna clase de bache financiero. "El problema de este país es que las ayudas se las llevan los de fuera". Me pilla con el pie cambiado y sin fuerzas para la réplica. Como llevo cierta prisa, nos despedimos y me marcho dándole vueltas al tarro. Las ayudas. Los de fuera.
De haber tenido más tiempo y paciencia, me habría gustado alargar el encuentro con el tono pedagógico de un diálogo socrático. ¿Quiénes son los de fuera? ¿Será que vivimos segregados como basura en cubos de reciclaje? ¿Es posible separar a las personas sobre la base de un adentro y un afuera? Si es verdad que somos el adentro, ¿no seremos a su vez el afuera de alguien? ¿A qué llamamos "ayudas"? ¿A todos los recursos recolectados y redistribuidos por el Estado? ¿Debemos restringir el concepto de "ayuda" a los subsidios sociales o extendemos el término a toda forma de respaldo público?
En 2023, el Gobierno español adjudicó 300 millones de euros a la empresa china Envision para contribuir a levantar una descomunal fábrica de baterías en Navalmoral de la Mata, en la provincia de Cáceres. El Gobierno de María Guardiola debió de ver con buenos ojos la inversión, porque reconoció la necesidad de destinar diez millones de euros a la formación de los futuros trabajadores de la planta. En 2025, Sánchez confirmó un incentivo de 81 millones para que la multinacional californiana Diamond Foundry instale una fábrica de diamantes sintéticos en Trujillo, Cáceres. La Junta de Extremadura aplaudió el proyecto como una oportunidad industrializadora.
El empresario Zhang Lei, CEO y fundador de Envision, figura en la lista Hurun con una fortuna estimada de cuatro mil millones de euros. Nació en la provincia de Jiangsu, que según mis cálculos se ubica a muy poca distancia de Plasencia, en el perímetro de Monfragüe, una región instruida en la cultura del jamón ibérico y las cerezas del Jerte. Suponemos que Lei conoce al dedillo los matices lingüísticos del estremeñu y lloró a lágrima viva la muerte de Pablo Guerrero. Su arraigo en Extremadura es indudable. Nada que ver con esa gente "de fuera" que se lleva lo más gordo y a la que los propagandistas de Vox dedican cartelitos denigratorios.
Martin Roscheisen, por su parte, es el padre de Diamond Foundry. Aunque nació en Múnich, en la provincia de Badajoz, hizo su carrera empresarial en Silicon Valley, a pocos kilómetros de Olivenza. Gran amante de la literatura, Roscheisen se interesó desde muy joven por la obra de Espronceda y no pierde la ocasión de visitar la casa natal del poeta en Almendralejo. Entre los inversores de Diamond Foundry se encuentra Leonardo DiCaprio, extremeño universal y embajador del pimentón de La Vera. Sus vecinos de Los Ángeles, en Mérida, aún lo recuerdan correteando por las inmediaciones de la alcazaba y agarrándose a una tabla flotante en el embalse de Cornalvo.
"Los españoles primero", dice Óscar Fernández en nombre de Vox durante la investidura de María Guardiola. Se refiere, ya se sabe, a la letra pequeña del acuerdo de gobierno que ha suscrito su partido con el PP. En el punto siete, los abajofirmantes se comprometen a que el acceso a ayudas, subvenciones y prestaciones públicas queden supeditadas al "principio de prioridad nacional". Por una reveladora paradoja, la propuesta de Vox no es más que un calco del concepto de "priorité nationale" instituido por el lepenismo en Francia. La xenofobia de Santiago Abascal es de inspiración extranjera.
Vista la polvareda levantada, el PP se deshace en sutilezas interpretativas para tratar de justificar que en realidad el texto se refiere a derechos de arraigo. Por el flanco, su socio de gobierno le enmienda la plana con aullidos de primate, lololo, España cristiana y no musulmana. Hablando en bruto, el pacto con Vox sitúa al ejecutivo de María Guardiola más cerca de las leyes de Núremberg y más lejos de la Constitución de Weimar. Como las nuevas medidas plantean exigir hasta diez años de empadronamiento, los extremeños que hayan salido en busca de oportunidades laborales pueden ir descartando el regreso.
PP y Vox han pactado un texto cuya aplicación vulneraría la ley y el principio de igualdad. Entre otras cosas, podría parecer que el Gobierno de Guardiola pone en riesgo las inversiones de Envision y Diamond Foundry. Menos mal que Zhang Lei, Martin Roscheisen y Leonardo DiCaprio comparten desde hace años un piso de alquiler en el corazón de Don Benito. Extremeños de pura cepa. Si fueran extranjeros, habría que apelar al principio de prioridad nacional para que los proyectos de Navalmoral de la Mata y Trujillo devuelvan toda la pasta que les hemos adelantado. A no ser, claro está, que la prioridad no sea la nación sino el dinero. Y eso sería un maldito escándalo.
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