Opinión
Prioridad Racional

Por Nicolás González Casares
Eurodiputado del PSOE.
Viajar de Galicia a Bruselas o Estrasburgo forma parte de mi cotidianidad como eurodiputado. En estos últimos años, supone también un viaje por las diferentes, y cada vez más frecuentes e intensas, canículas que asolan a Europa y las diferentes formas de enfrentarlas. Tan sólo este año he pasado por al menos cuatro, siendo la más dura la que Bélgica sufrió la semana de San Juan, por intensidad y duración.
Lo terrible es que mientras en Bruselas se alcanzaban temperaturas nunca vistas, su ministro de Defensa, el ultra Theo Francken, recomendaba "tomárselo con calma con una Stella fresca (cerveza belga), piscina y barbacoa". El resultado ha sido que en Bélgica se ha registrado un exceso de mortalidad de 1.222 personas atribuible a la ola de calor para un país que tiene un cuarto de la población de España. Esas son las recetas de la derecha xenófoba europea y sus resultados: tomarse a cachondeo la adaptación al cambio climático y olvidarse de las verdaderas necesidades de la ciudadanía ante una situación extremadamente grave. Y que no va a ir a menos.
Paralelamente en nuestro país, la derecha ultra está atrapando a la derecha tradicional en posiciones rayanas en el negacionismo climático. No es que el PP se haya quedado en la posición del "primo de Rajoy" y niegue la mayor, al menos en el discurso público. Pero en sus pactos con Vox se explicita el ataque a las políticas públicas que permiten reducir emisiones y mejorar nuestra capacidad de adaptación a la nueva realidad climática. Parece una caricatura, pero no lo es: PP y Vox han cambiado partidas presupuestarias dedicadas a la contratación de bomberos para dedicarlas a la promoción de los toros.
Negligencia climática y negligencia humanitaria. Porque esos gobiernos de Vox y PP también han apostado por la llamada "prioridad nacional", que se resume en asegurar que las ayudas públicas no sean recibidas por aquellas personas y familias que, residiendo legalmente en España, tengan un color de piel diferente o hayan nacido fuera de nuestro país. Es decir, un ropaje diferente para el racismo y la xenofobia de toda la vida, que ahora el extremista Feijóo bendice a pesar de que el Papa lo condena.
Frente a esa "prioridad nacional" que, además de sonrojante, es inútil para el bienestar de la ciudadanía y no podrá imponerse porque la UE no lo aceptará, cabe contraponer otras realidades como la "prioridad racional".
"Prioridad racional" es prepararse para la situación de emergencia climática en la que vivimos: se trata de actuar en consonancia con lo que la ciencia no deja de alertar y que la evidencia no deja de mostrarnos. Es el momento de políticas públicas serias, decididas y ambiciosas contra el cambio climático. Para reducir emisiones y para adaptarnos a las altas temperaturas y sus fenómenos asociados. Políticas públicas de vivienda, de equipamientos públicos como escuelas, urbanísticas, de renaturalización de espacios públicos, de apoyo a los sectores más vulnerables y más perjudicados, etc.
Porque mientras derecha y ultraderecha priorizan el ataque al diferente, nuestros ancianos y personas con enfermedades crónicas se mueren prematuramente por cientos por los efectos del calor. La "prioridad racional" es protegerse frente al cambio climático, la irracional es perseguir a otros seres humanos. Políticas racionales frente a ideologías irracionales, he ahí el parteaguas de nuestro tiempo.

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