Opinión
Repartir

Escritor. Autor de 'Quercus', 'Enjambre' y 'Valhondo'.
Lo ocurrido en Urda es muy grave. Gravísimo. Y exige una reflexión profunda. Por ello, precisamente, votar es más necesario que nunca. Con ilusión o a la contra. Pero no dejarse arrastrar por el desaliento para caer en manos de los mercaderes de la desesperanza y el odio. Sobreponerse. Frenarlos ante su espiral de salvajismo y criminalización. Es nuestra obligación moral.
Me cuesta escribir ante tanto dolor, pero intentaré que las emociones no lo impidan. Apretar los dientes para regresar con "cierta normalidad" a la vida. Vamos a intentarlo.
De las clases de Filosofía en el instituto, me gustaban mucho los silogismos griegos. Ese razonamiento deductivo formado por dos premisas y una conclusión, desarrollado por Aristóteles en El Organon:
"Todos los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. Luego Sócrates es mortal." Y las trampas a las que te podía llevar un silogismo mal planteado: "Si llueve, la tierra está mojada. La tierra está mojada. Luego ha llovido." - ¡Falso! -, tronaba don Olegario desde el estrado junto a la pizarra, con la pechera manchada de tiza blanca: - Porque la tierra puede estar mojada sin que llueva, por echarle agua con una manguera -. Me encantaba. Me resultaba fascinante. Prueben ustedes a enunciar uno muy interesante, con Feijóo feminista porque se ha criado con mujeres, y Feijóo veraneando con un narco. A ver qué les sale.
Me han venido a la memoria aquellos silogismos aristotélicos, haciendo balance de la situación económica, pensando: "El crecimiento económico mejora el bienestar de las sociedades. España, por quinto año consecutivo, lidera el crecimiento de las principales economías de la OCDE. Luego los ciudadanos españoles son los grandes beneficiarios de esta riqueza y viven felices y contentos."
Pues no, nada de eso. Silogismo falso, don Olegario. ¿Qué está fallando? Pues falla la conclusión. Es decir, somos los primeros generando riqueza, pero esa riqueza no llega a la gente. ¿Adónde va entonces? Muy fácil: ¡Se la quedan cuatro mangantes! Especuladores, bancos, energéticas (privatizadas por González y Aznar a los que luego contrataron), de alimentación y distribución, que pagan 1 euro al agricultor por un melón y en el supermercado lo venden a 10.
¿Hay que felicitar al gobierno por esos logros económicos? Por supuesto que sí. No hacerlo sería muy mezquino. Sobre todo, cuando nos han mentido diciendo que la derecha gestiona mejor la economía. Compara al ministro Cuerpo con Montoro. En todo caso, la gestionan bien para sus bolsillos. Porque la experiencia más reciente es que, cuando gobiernan, crece la deuda y liquidan la hucha de las pensiones. Siempre voraces con lo público, provocando su ruina para privatizar. Para enriquecer a sus amigotes. Sin embargo, hoy comprobamos que "liberalización" y "privatización" son sinónimos de muerte y desolación. Su eslogan "Bajar impuestos" mata. Recordar, en contraposición, su gestión de la Dana/Mazón, Yak-42, metro de Valencia, Alvia en Angrois, 11 M... da escalofríos. ¡Cuánta hipocresía! Feijóo, con su apoyo inquebrantable a Mazón que ahí sigue cobrando 6.700€/mes, exigiendo la dimisión de Óscar Puente. Que dimite por dignidad democrática, ejemplarmente, a años luz de la inmoralidad crónica del PP. Añade ahora también al gran gestor Abascal. ¿Te imaginas? El lacayo del genocida Netanyahu, capaz de cualquier sabotaje para perjudicar a España y a Pedro Sánchez, y del gran derrotado Trump. Prefiero el exilio, si perdemos esta guerra de la barbarie contra la civilización.
Fijaos qué contradicción: los propios estadounidenses, hartos ya de autócratas fascistoides, rechazando al infame Trump que pierde estrepitosamente sus elecciones marcando el inicio de la debacle mundial de la extrema derecha, y Abascal y los suyos adorándole. Besándole… los pies. ¿De verdad queréis que nos gobierne un cavernícola como éste? ¡Alucinante!
No reconocer el mérito de Pedro Sánchez, sería "hacer un Milei" (otro fracasado amigo de PPVOX), que viene a España a insultar, a animar a "patear el culo a los zurdos", cuando en Argentina la gente está pasando hambre y el que puede se larga de allí. Y no es de extrañar, porque ningún humano decente y cuerdo - salvo Ayuso - soporta a un loco excéntrico con una motosierra en las manos, que habla con su perro muerto.
A Pedro Sánchez hay que felicitarle por la gestión económica, pero hay que criticar que esa riqueza no le esté llegando a la gente. Mal reparto, amigo. ¿De qué sirve, entonces, ese crecimiento, si va directamente a engordar las cuentas de los que más tienen? Así, en consonancia con la situación mundial, los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres. Desaparece la clase media y la riqueza, española y planetaria, se concentra en muy pocas manos. En España 200 familias, para las que trabajan VOX y el PP. Si perteneces a una de ellas, harías muy bien en votarlos; pero si no...
Según los últimos informes, el 1% más rico posee el 45% de la riqueza planetaria. El 10% concentra el 80% de la global. Contrariamente, el 50% más pobre, apenas posee el 2% de la riqueza total. Y es que el dinero llama al dinero. Mucho más si la legislación les favorece: la riqueza generada a través de acciones, inversiones y capitales, crece exponencialmente; mientras la generada por los salarios apenas aumenta y solo da para subsistir. En resumen: la inmensa mayoría malviviendo, afanando, para enriquecer a unos cuantos. ¿Eso es vida?
Situación ya preexistente, pero que se ha agravado de manera abusiva desde la pandemia. Yo no sé qué miedo pasaron las grandes corporaciones - pérdidas, caída del consumo, rebaja de beneficios - que, cuando conseguimos salir de ella gracias a la inversión pública, las grandes empresas y multinacionales se tiraron al monte descaradamente. A degüello, a nuestra yugular, subiendo los precios de manera desorbitada, aprovechando también cierto caos en los controles. Pues no hay mejor cosa para las personas sin escrúpulos que pescar en río revuelto: revuelto de muertos. Sobre todo en los bienes básicos: alimentación, energía y vivienda.
El gobierno, consciente de que esa riqueza no llega al destino, intenta contrarrestarlo con medidas sociales - subidas del salario mínimo (Rajoy lo dejó en 735, hoy está en 1.221 €), subida de las pensiones, salario mínimo vital, ayudas - pero, por desgracia, apenas se nota. ¿Por qué? Pues por dos razones: Las medidas son insuficientes ante la desigualdad lacerante en que vivimos y porque si tú subes un 10% y el mercado sube sus productos un 60 %, ya me dirás cómo te quedas. La gente lo expresa elocuentemente: antes, con 1.000 €, hacías esto y aquello; ahora con 1.500 no haces nada. Y llevan razón y por eso están muy cabreados y se dejan manipular por cualquier impresentable de VOX. Si en los últimos 5 años, la vivienda ha subido un 52,5 % (finanzas.com), los alimentos un 40% (OCU) y tu salario entre un 11 y un 15% (INE), el resultado es que estás sin casa y comiendo a diario latas de caballa.
Luego, como el problema fundamental está en las subidas desproporcionadas, la solución urgente es poner tope a los precios. ¿Por qué si en el 2022, a propuesta de UnidasPodemos, se topó el precio de la energía para que los españoles no se congelaran de frío, aunque el consejero delegado de Endesa ganara ese año 2,47 millones, no se puede topar ahora el precio del alquiler de la vivienda y de los alimentos? Al menos así, tendría sentido que te llamaran comunista bolivariano. En Berlín, el partido Die Linke, ganador de las últimas elecciones, ha propuesto expropiar miles de viviendas, pagándolas a un precio tasado, a los grupos inmobiliarios que poseen 10.000 pisos. ¿Pero es que en España no entienden que el problema de la vivienda requiere soluciones de emergencia? Expropiar y renacionalizar. Expropiar vivienda, renacionalizar el sistema ferroviario, energéticas y crear supermercados públicos como ha hecho Mamdani en Nueva York. ¿Dime por qué no, si estamos en guerra?
Porque dejar al mercado que regule es un suicidio. El mercado no tiene moral ni escrúpulos. Mira Maricarmen, convertida en símbolo de lucha para la gente de buen corazón y en símbolo de la vejación vomitiva para las hienas. Si al mercado lo dejas que actúe, sin regulaciones, te come por dentro. El alma y las entrañas. Si no las ha vendido antes.
Quizás, el silogismo falla en la escasa repercusión del beneficio, porque el sistema impositivo español tiene un fallo estructural. Un fallo ideológico, pues favorece a los que más tienen. Los que lo crearon, sabían bien lo que hacían. La pregunta es muy sencilla y la respuesta demoledora: ¿Quién paga, porcentualmente, más impuestos en España, los trabajadores y trabajadoras que ganan el pan con sus manos o los rentistas de viviendas y capitales? Respuesta: ¡Los trabajadores! Es decir, que quien sostiene verdaderamente el país, mes a mes, descontándotelo de la nómina, son los asalariados. Mientras los que viven del patrimonio, con inmuebles, pisos, garajes, herencias, y rendimientos de sus dineros, contribuyen muchísimo menos. ¡Qué paradoja, verdad! La mejor economía de Europa engordando sus beneficios, mientras tú no tienes donde vivir y apenas llegas a fin de mes. ¿Es justo que un trabajador con un salario de unos 2.000€ mensuales, acabe pagando más que un propietario de 5 viviendas? No, no es normal que en el siglo XXI, las rentas salariales tengan un trato fiscal injusto y clasista, casi feudal. ¡Inaceptable!
Por eso, cuando Lula gana las elecciones, devolviéndonos la esperanza a todo el planeta, caen estrepitosamente las bolsas y el real se desploma. Porque daban por segura la victoria del fugado Bolsonaro para forrarse, en vez de "malgastarlo" en esas favelas. Lo mismo que ocurrirá en España si no acudimos a votar masivamente. Digo malgastar, porque para el PPVOX, ya unidos en uno ("pack de charcutería" de chorizo y morcilla), todo gasto social es derrochar: "paguitas", ayudas, becas comedor. Menos si se lo das a la Casa de Alba, que ya son "subvenciones a emprendedores". A la Iglesia, "asignación tributaria", a la Casa Real, "asignaciones". El rey, que agasaja en audiencia a Eduardo Inda, el que paga, con dinero nuestro que le regala el PP, la defensa de Koldo García. ¡Señores jueces y fiscales, actúen ya, para no seguir haciendo este vergonzoso ridículo! ¡Es un escándalo!
Duele, porque más allá de lo económico, es el odio y el desprecio que manifiestan. Como contraejemplo, Lula da Silva, metalúrgico, hijo de doña Lindu, analfabeta, que, viviendo en una choza, sacó ella sola adelante a sus ocho hijos y educó a Lulinha para que un día fuera presidente de Brasil. Un luchador al que jamás le venció la adversidad: "Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre, generaría tanto odio en una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los días."
Son inhumanos. "Mala gente que camina y va apestando la tierra", que escribió Machado. Los grandes odiadores desalmados, que se alimentan del dolor de la tragedia. Votad a quien queráis, dentro de las diferentes opciones de la izquierda, pero nunca a esta gente dañina, tóxica e indecente, que tanto odia y desprecia.



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