Opinión
Responde tú a estas preguntas y que respondan los medios

Periodista y escritora
Este artículo contiene varias, muchas, preguntas que tú debes responder, y yo debo responder y nosotras/os como sociedad, y el Gobierno de España, con su presidente a la cabeza debemos responder. Muchas preguntas que los medios de comunicación deben responder también.
El pasado sábado, día 21 de marzo el hombre llamado Javier Asensio Subsierra llamó a su madre y le dijo: "Voy a acabar con todo". La madre acudió a los servicios de emergencias para alertarles de lo que podía suceder. Tarde. Asensio, empresario del sector informático, ya estaba junto a la peluquería que regentaba su exmujer, el Salón Soins, del popular barrio de las Fuentes, en Zaragoza. Cuando llegó Silvia (Zaragoza, 42 años), él la estaba esperando en la calle Cardenal Cisneros. Sacó la pistola y le pegó un tiro. Después, ya en el suelo, la remató con cuatro disparos más. Lo hizo en la calle, por la mañana, ante la mirada que quien pasara por allí. Silvia tenía un hijo y una hija, de 21 y 16 años. La madre del asesino supo lo que iba a suceder. Silvia había —como se dice en estos casos— rehecho su vida, abierto un negocio y tenía una nueva pareja.
¿Y tú? ¿Qué hiciste tú cuando te enteraste de que un hombre había matado a tiros a su exmujer por la simple posibilidad de que fuera feliz sin él? ¿Llamaste a alguien? ¿Te pusiste en contacto con tus amigas o amigos para hacer algo? ¿Te interesaste por las concentraciones de repulsa? ¿Saliste a la calle? ¿Publicaste algo en las redes?
Algunas horas antes, la madrugada de ese mismo sábado, la Guardia Civil encontraba ahorcado el pequeño cuerpo —necesito ese adjetivo— de una niña de 3 años, asesinada por su padre, cuyo cuerpo pendía junto al de la criatura. La madre había llamado con desesperación a su ex pareja, y padre de la niña, para localizarlos, infructuosamente. Temiéndose lo peor, acudió a la Guardia Civil. Porque, como le pasó poco más tarde a la suegra de Silvia, sabía lo que podía suceder. Tenía miedo de que maltratara a su hija, como había hecho con ella. Y más: miedo a que la matara, porque él la había amenazado con hacerlo si no volvía con él. Tenía un fundadísimo miedo por la sencilla razón de que había —de nuevo— rehecho su vida. La niña estaba con el asesino porque había sido "el día del padre". Me estremezco al pensar en ciertos detalles, en el recuerdo de cómo yo, y todas, pacté algunas visitas.
¿Y tú? ¿Qué hiciste tú cuando te enteraste de que un hombre había ahorcado a su hija de 3 años por la simple posibilidad de que su exmujer fuera feliz sin él? Párate, piénsalo de verdad y responde. ¿Llamaste a alguien? ¿Te pusiste en contacto con tus amigas o amigos para hacer algo? ¿Te interesaste por las concentraciones de repulsa? ¿Saliste a la calle? ¿Publicaste algo en las redes?
¿Y nosotras? ¿Y la sociedad entera? ¿Y el presidente del Gobierno? ¿Y el Gobierno en pleno?
¿Qué pasa en una sociedad cuando un padre ahorca a su hija de 3 años para castigar a su ex mujer y horas después un hombre mata y remata a tiros a su ex en plena calle? Nada. No pasa nada. Nada de nada.
¿Y los medios de comunicación? ¿A qué altura de la página colocan estas dos noticias? ¿Las colocan juntas, como un todo amorfo, o le dan a cada una su propio espacio, el espacio que merece? ¿Cuánto duran dichas informaciones en la página? ¿Se piden artículos de opinión que reflejen la preocupación del medio por lo que está sucediendo con los asesinatos de mujeres en España? ¿Se publican análisis? ¿Hay siquiera conciencia de lo que estamos viviendo?
¿Responde la evidente falta de artículos al hecho de que no hay preocupación alguna? ¿Deberíamos hablar de la construcción consciente de un silencio?
Este pasado sábado supimos que un padre había ahorcado a su hija de 3 años y un hombre había matado a tiros a su ex. Ambos casos siguen un patrón tan claro como tolerado en esta sociedad: "la maté porque era(s) mía". La falta de respuesta social, desasosegante, se ve reforzada por una falta absoluta de interés por parte de los medios de comunicación informativos. También por la tibieza de unas instituciones, con el Gobierno a la cabeza, que deberían pararlo todo con cada una de las asesinadas.
Lamento comunicar la sensación de que nada de esto es casual. La opinión pública —en este caso, silencio— es una construcción consciente de los medios y las instituciones. Que cada una saque sus propias conclusiones.

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