Opinión
La savia de la movilización propalestina

Por Antonio Antón
Sociólogo y politólogo
-Actualizado a
Estas semanas ha cobrado una nueva vitalidad la movilización social solidaria con Palestina y de rechazo al genocidio y la limpieza étnica del gobierno israelí. La protesta ciudadana ha ido creciendo en masividad y capacidad expresiva, con una participación intergeneracional y, particularmente, con una gran presencia juvenil.
Tras diversas iniciativas y actividades durante estos dos años, la mayor reactivación se produjo con ocasión de La Vuelta ciclista, el mes pasado, en múltiples lugares de España y, en particular, en la Comunidad de Madrid, durante su final, con la participación, según datos oficiales, de más de cien mil personas.
Además, la flotilla Global Sumud (firmeza o resistencia), con cerca de quinientos activistas solidarios de varias decenas de países y una pluralidad ideológica y política, ha demostrado el fuerte compromiso de una representación de la sociedad civil, dispuesta a romper el cerco israelí a la población de Gaza y apostar por la aportación de la imprescindible ayuda humanitaria; contrasta con la inacción de sus gobiernos. La reacción ilegal del gobierno israelí contra el propio derecho internacional y humanitario y con la detención y secuestro de las personas activistas, ha supuesto otro revulsivo de apoyo y solidaridad en múltiples ciudades españolas y europeas.
Igualmente, las distintas manifestaciones de este fin de semana de octubre constituyen otra expresión de la amplitud del rechazo popular a esa estrategia genocida y la solidaridad con el pueblo palestino.
Todo ello supone un paso cualitativo de la reactivación cívica por unos objetivos justos, con fuertes componentes solidarios y pacifistas.
La estrategia genocida israelí ha contado con la colaboración del gobierno estadounidense y la complicidad de los principales gobiernos europeos. La ha realizado a través de matanzas masivas indiscriminadas y destrucción de sus infraestructuras y recursos habitacionales, sanitarios, educativos y alimentarios. Busca el exterminio de un pueblo, su desarticulación como sociedad y su sometimiento al Estado israelí, en un marco de control social y político-militar, con la pretensión de una normalización neocolonial de Oriente Próximo.
Sus consecuencias deshumanizadoras inmediatas para la población de Gaza, a pesar del control mediático israelí, se han comprobado y visualizado diariamente de forma gráfica y masiva. El sufrimiento humano que trasmiten sacude las conciencias europeas, que no encuentran ninguna justificación para tamaño horror y deshumanización. El relato israelí de su legítima defensa o su victimismo histórico ya no sirven para justificar tanto destrozo inocente.
Las consecuencias vitales discriminatorias, como pueblo diferenciado y Estado independiente, se extienden al conjunto de Palestina, incluyendo Cisjordania y la diáspora. El plan de Trump y Netanyahu, con el aval de otros gobiernos árabes y europeos, pretende consolidar esa desarticulación social y política como pueblo con derecho al autogobierno y reforzar el control colonial estadounidense que, junto al gobierno israelí, pretenden dominar toda el área de Oriente Próximo. El conflicto tiene perspectivas de perdurar, en el marco de los requilibrios geopolíticos en marcha. Por tanto, es también un aviso mundial del supremacismo estadounidense, cuyo autoritarismo debe fracasar.
En ese sentido, hoy no hay todavía fuerzas políticas suficientes en el panorama internacional para vencer a corto plazo esa fuerte alianza de poder mundial que tienen los gobiernos de EEUU e Israel, con la complicidad de otros países del Norte y árabe-musulmanes. Su supremacismo se impone; existe una impotencia o retraimiento institucional de la mayoría de gobiernos y la propia ONU.
No obstante, a nivel social, se ha producido una solidaridad humanitaria y la oposición ciudadana a ese plan genocida e imperialista, con algunos efectos concretos positivos. Uno de ellos, simbólico, es obligar a las élites europeas a cierto giro discursivo de condena diplomática a las actuaciones israelíes más atroces o el reconocimiento formal del Estado palestino, aunque sin capacidad para su implementación, como no duda en resaltar el propio Netanyahu.
Sobre todo, las consecuencias positivas están en la dinámica de la propia sociedad civil, particularmente la española y la europea, que se han movido y han dado un paso al frente en su compromiso cívico. Según distintas encuestas de opinión, es muy mayoritaria en estas sociedades la oposición a esta masacre antihumana.
Pero, además de esa conciencia humanitaria y pacifista masiva, bastante transversal, lo específico y lo particularmente positivo a valorar, es la actual ola solidaria de miles de activistas, la mayoría jóvenes e incluida la intelectualidad progresista, que refuerza esa actitud popular en torno a valores éticos, democráticos y antiautoritarios, y que conecta con esa mayoritaria conciencia cívica.
Ello permite una nueva articulación de la ciudadanía crítica, con mayor capacidad expresiva, participativa, unitaria y democratizadora, que permite superar el estrecho marco de la acción política institucional o partidaria, en un contexto de relativa pasividad social y confrontación mediática.
Esta reactivación de la participación cívica es particularmente importante para el impulso de la propia experiencia popular y la articulación sociopolítica y orgánica de la gente progresista y de izquierdas. Conlleva nuevos retos colaborativos en el tejido asociativo, para la promoción y la orientación de esta nueva ola cívica, de carácter netamente solidario y, lo que es más importante, con fuertes valores solidarios y gran firmeza democrática frente a los poderosos.
Además, esta movilización, en la medida que sea sostenida, autónoma y unitaria, introduce una dinámica renovadora para el conjunto de movimientos sociales y las izquierdas alternativas y su trayectoria política. La movilización propalestina incorpora savia nueva al árbol de la ciudadanía crítica.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.