Opinión
Tres maneras de arrodillarse para lamer las botas de Trump

Escritor. Autor de 'Quercus', 'Enjambre' y 'Valhondo'.
-Actualizado a
Si alguien piensa que las buenas formas con Trump sirven para algo, es que es un ingenuo. Y un torpe. Porque mientras se malgasta el tiempo haciendo esfuerzos diplomáticos, genuflexiones incluidas, para reconducir las complejas situaciones que va creando por el planeta semejante déspota, él dinamita lanchas en el Caribe , corta el espacio aéreo en Venezuela, secuestra petroleros, amenaza con una inmediata intervención militar (Corina Machado, la Nobel de la Paz, la pide abiertamente y dedica el premio a Trump, no a los venezolanos), a la vez que indulta al expresidente narcotraficante de Honduras. ¡Menuda paradoja, condenado a 45 años de cárcel por liderar un "narcoestado"! ¿A ver quién se cree ahora esa milonga de las drogas? Contra Maduro y Venezuela puedes saltarte el derecho internacional, masacrarlos o asfixiarlos económicamente, que no pasa nada: la comunidad internacional o aplaude o calla. ¡Cuánta hipocresía!
Igual que persigue y expulsa a inmigrantes ("¿por qué solo aceptamos gente de países de mierda?") que acaban en cárceles de Centroamérica. Acto que nos recuerda a la caza de los nazis sobre los judíos, aunque a la vez es parte y aliado de Netanyahu en el genocidio del indefenso pueblo palestino. Insulta a los líderes europeos: "Son débiles… Algunos, verdaderamente estúpidos" e interfiere en sus políticas. Aranceles exagerados, injustificados, hoy unos, mañana otros, el doble, el triple. Amenazas, injurias y mentiras, decisiones arbitrarias y unilaterales: en Gaza, en Ucrania y hasta con Groenlandia. ¿Recordáis que para cerrar la negociación de paz en Gaza envió a su yerno, Jared Kushner, propietario de la sociedad inmobiliaria Kushner, y al agente inmobiliario Steve Witkoff, convertido ahora en enviado de Trump para Oriente Medio? ¡Pues no te digo más! Coacciones, exigencias para aumentar el gasto militar a los miembros de la OTAN hasta un 5%, cuando en Educación se gasta un 4. Apoyo explícito a los partidos de extrema derecha, persecución a periodistas, funcionarios, jueces y universidades. Y un largo etcétera que vendría a conformar un verdadero manual fascista.
Torpes e inocentes, cándidos, si no reconocemos definitivamente que ya no somos aliados de Estados Unidos. Que el MAGA lo que significa es permutar alianzas por vasallaje. Que el "América primero" es la vuelta al esclavismo económico, social y político. A la absoluta dependencia abusadora del matón de clase. Por favor, que alguien me diga una sola propuesta o actuación a compartir en este momento con el gobierno de Estados Unidos: No creen en la ciencia, ni en lo público, tampoco en las vacunas, se burlan del cambio climático, la conservación del medio ambiente es para ellos una cortapisa para sus negocios petroleros, tecnológicos y de hormigón; se ríen del multilateralismo, del orden internacional basado en reglas y compromisos, porque su única regla es la ley del más fuerte y del dinero. La ley de la jungla, con King Kong o Rambo, armado hasta los dientes, a la cabeza. El odio al inmigrante, sus teléfonos de oro y sus miles de millones en criptomonedas.
Todo, absolutamente todo, lo que afecta a este hombre – de negar la victoria de Biden al asalto al Congreso con 5 muertos, de su amistad con Epstein, depredador sexual y violador de menores, a la actriz porno Stormy Daniels, siendo declarado culpable de 34 delitos… – es sucio y oscuro, violento, inhumano, disparatado, hortera, antiestético e inmoral. Entre las fotos divulgadas de Epstein, aparecen unos sobres de preservativos con la cara de Trump y el lema "I am huuuge" (“"Soy enooorme"). Tan soez y zafio que me pregunto: ¿El cambio radical que se está produciendo en el planeta Tierra tiene que venir de un tipo tan impresentable como éste? ¡Desolador!
Digámoslo claro: nuestra visión del mundo es diferente, opuesta, antitética, y por eso ha llegado el momento de dar un puñetazo en la mesa y decir: ¡Se acabó! ¡Basta ya! Porque aceptando bravuconadas y metodologías mafiosas, no solo salimos siempre perdiendo, sino que acabarán destruyéndonos e imponiendo su ideario reaccionario. Vienen a eso, a destruirnos por dentro apoyando a los infiltrados (partidos europeos de extrema derecha) que les van haciendo el trabajo sucio: ¡STOP, habéis ido demasiado lejos en derechos y esto hay que pararlo en seco!
Se han atrevido incluso a escribirlo en su "Estrategia de Seguridad Nacional". El amor y la admiración por Europa, se ha convertido en odio y en una especie de venganza que pasa por nuestro recambio, una involución para finiquitar este modelo de vida con sus valores democráticos: derechos humanos, bien común, libertad, igualdad, respeto a la diversidad, protección del medio ambiente, multiculturalismo, feminismo, solidaridad.
Por eso duele tanto la actitud de la mayor parte de nuestros gobernantes y autoridades. Unos con su aceptación y su silencio cómplice. Otros colaborando abiertamente de manera lacaya a que cumplan sus objetivos. Colaboracionistas satélites al dictado de Estados Unidos. ¿Pero no veis que vienen descaradamente, sin escrúpulos porque no los tienen, a por Europa e Iberoamérica?
De todos esos mercenarios que le hacen el juego, allanándole el terreno en nuestro continente, y en referencia al título de este artículo, me quedo hoy con estos tres. Los que, viendo ciertas imágenes, más me revuelven las tripas.
La primera es Ursula Von der Leyen, la que lo mismo abraza a Netanyahu que a Trump. Tanto monta, monta tanto. Que en agosto acude a reunirse al campo de golf que posee el americano en Escocia, dilapidando toda su dignidad. La suya y la europea. ¿Es que no había otro sitio más adecuado e institucional? ¿Un espacio en el que hacerte respetar?
Esa foto con el dedo pulgar en alto junto a Trump, es la imagen vergonzosa de la servidumbre y la humillación. De la capitulación denigrante para cualquier europeo.
Porque, sin entrar en detalles, lo que acordó fueron unos aranceles excesivos y no recíprocos para la UE, la compra de energía y gas licuado a los USA a unos precios desorbitados y la adquisición masiva de armamento para que todo el mundo entienda que la exigencia del 5% en armas, pasa por comprárselas a ellos. Aranceles, gas y armas, arrastrándote por la hierba de su campo de golf de Escocia. ¡Menuda negociadora! ¿No te produce grima?
Querida Ursula: las alianzas económicas deben estar ya en otros lugares. Igual que se necesita un sistema europeo de defensa común, basado en la coordinación de los ejércitos nacionales. ¡Que bastante tenemos!
El segundo es el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Uno de los más implacables acusadores, sin piedad ni empatía, cuando era primer ministro de Holanda, con los países del sur de la UE, Portugal, España, Italia y Grecia, a los que llamaban PIGS (cerdos) y culpaban de "no trabajar suficiente y gastarse el dinero en alcohol y mujeres". Eso decían. Hoy, sin embargo, no existen palabras para calificar a Rutte en ninguna de las lenguas europeas.
Yo no sé si este hombre tendrá hijos, ni me importa, pero si yo lo fuera, me avergonzaría de mi padre. ¡Qué bochorno! Cuando llama a Trump "papi" (daddy), le ríe a carcajadas las gracietas, le felicita con entusiasmo por su bombardeo en Irán que bien podría haber costado una guerra planetaria y dice que le admira, es como si, para creérmelo y aceptarlo, me tuvieran que hacer una lobotomía. Inaudito.
La lectura de los mensajes privados a Trump, con ese "Europa va a pagar a lo grande. Y lo tienen que hacer. Y será tu gran victoria", es lo más vomitivo que ha escrito un político en las últimas décadas. El mayor traidor contra los servicios públicos y sociales, pues el pago de ese 5% implicará acabar con el Estado de bienestar de los miembros de la OTAN. Menos en USA, que son los que se forrarán a nuestra costa. ¿En qué empresa armamentista acabará recalando este individuo, cuando deje el cargo y concluya su abominable tarea?
Ahora anda metiendo miedo con una inminente guerra de los rusos: "Debemos estar preparados para lo que sufrieron nuestros abuelos." Un señor de la guerra que jalea a los hijos de los trabajadores para ir a pegar tiros, a morir en el frente, mientras él corre en dirección opuesta. Ejecutando milimétricamente un plan diseñado por USA con sus nuevos gerifaltes planetarios: ¿Cómo pueden aceptar los ciudadanos un recorte en las prestaciones sociales – pensiones, sanidad, educación, dependencia –, derechos y libertades sin echarse encima de nosotros? Muy sencillo: ¡Con el miedo a la guerra! Un miedo a la muerte que justifica la compra de armas y la militarización a costa de esos derechos y de su calidad de vida. Por eso comenzaron con el "kit de supervivencia" hace meses y ahora ya cuando preguntan a los europeos por la mili, la mayoría dice que sí, que lo ven bien, que hay que prepararse para la guerra.
Y el tercero, para finalizar y saliendo del ámbito político para demostrar que el servilismo y la adulación no tiene barreras, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ese faro, esa "meca", nunca mejor dicho, de la ética deportiva. El fútbol. ¡Ay, el fútbol! Que se vende a cualquier sátrapa con tal de sacar pasta.
Fue en el acto del sorteo del Campeonato Mundial 2026 (9.000 millones de dólares en juego), celebrado hace unos días en Washington, y que tiene por anfitriones a Canadá, Estados Unidos y México. Acto al que acudieron sus respectivos mandatarios: Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Mark Carney. Países, estos últimos, que sufren las reiteradas amenazas, arancelarias y de otra índole, de su vecino de pelo anaranjado.
Delante de ellos, por si fuera poco el escarnio, Infantino entrega a Trump el – sujétense a sus asientos – premio FIFA de la Paz. Otro oxímoron tipo Paz/Corina. Un premio que no existía, creado para ese acto, y que el presidente del fútbol mundial se inventa, sin contar con nadie, en las semanas previas. Espeluznante. Un ostentoso trofeo y una medalla gigante que no tardó en colgarse él mismo, en un espectáculo esperpéntico y bochornoso: Trump e Infantino. En el campeonato mundial de egos. Hasta las muertes del cineasta Reiner y su esposa, las atribuye al antitrumpismo. ¡Así estamos! ¡Delirando!
Mientras tanto, el espectáculo fuera del Kennedy Center, continuaba reventando lanchas en el Caribe, secuestrando petroleros, con el mayor despliegue militar frente a Venezuela al grito presidencial de "Vamos a empezar con los ataques por tierra; vamos a acabar con esos hijos de perra" y ampliando después sus amenazas de intervención a México y Colombia, deteniendo indiscriminadamente a inmigrantes y no permitiendo la entrada a ciudadanos de 19 países. Entre ellos Irán y Haití, clasificados para el Mundial.
¿Les dejará entrar o no les dejará? Pues dependerá del humor con que se levante ese día Donald Trump, el hombre de la paz, el príncipe de la paz. Que telefoneará al presidente de la FIFA, al que llama "Johnny" y "Mi chico", para decirle: – Elimina inmediatamente a esos países de la lista de convocados. Aquí no juegan al fútbol ni terroristas ni inmigrantes que se comen nuestras mascotas.
Y Gianni Infantino, solícito, acudirá volando, cargado de medallas y de copas, para darle las gracias arrodillado, reptando por el suelo, lamiéndole las botas.


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