Opinión
Trump y las petroleras te roban

El origen del rebrote inflacionista que está sufriendo la economía española —con el IPC interanual en el 4,3%— tiene su causa en los precios energéticos, tanto los combustibles como la electricidad. Y también responsables directos: la guerra ilegal de Trump en Irán y la avaricia de toda la cadena de la industria petrolera y del oligopolio eléctrico.
La gasolina y el diésel suben porque el barril de petróleo está por encima de los 90 dólares frente a los 65 dólares antes del inicio de los bombardeos. Pero, sobre todo, porque las petroleras se aprovechan de la guerra para ganar más, incrementando de forma inaceptable su margen de refino, es decir, lo que cobran por cada barril procesado en sus refinerías. En el caso de Repsol, se pasó de un precio de 5,9 dólares por barril en 2025 a 12,4 dólares en 2026: un 100% más de margen por cada barril refinado. Moeve tiene cifras similares.
Por eso, las compañías petroleras están multiplicando sus ganancias. En los seis primeros meses de 2026, Repsol multiplicó sus beneficios por cuatro, pasando de 603 millones de euros en 2025 a 2.201 millones de euros en el primer semestre de 2026. Y lo mismo Moeve: pasó de un beneficio neto de 182 millones en 2025 a 641 millones en 2026, casi cuatro veces más.
Sube el precio del barril por la guerra y la especulación, suben los márgenes del refino y los beneficios de las compañías petroleras y aumentan los precios en las estaciones de servicio, con efectos muy negativos porque a través del transporte y los costes de producción de las empresas se puede trasladar a un incremento general de precios. Especialmente en los alimentos, un bien básico que tienen un peso mucho mayor en el presupuesto de los hogares con menores ingresos. El encarecimiento comienza en la producción, por el aumento del precio de los fertilizantes, y se traslada después a las grandes cadenas de distribución. Es una dinámica inflacionista que debemos cortar.
Por eso, el Gobierno, además de reactivar las medidas de apoyo a familias y empresas, con la bonificación en los precios de los combustibles a través de la fiscalidad, el IVA y el impuesto de hidrocarburos, debe actuar estableciendo límites en los márgenes de refino y de distribución para doblegar la curva inflacionista y evitar la inflación de beneficios del oligopolio energético. Tenemos que controlar estos beneficios abusivos del oligopolio petrolero activando el mecanismo de información sobre márgenes en toda la cadena de hidrocarburos, que ya está en vigor y que depende de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC).
Las rebajas fiscales aplicadas por el Gobierno han tenido un impacto en la recaudación próximo a los 1.000 millones de euros hasta julio de 2026. Al mismo tiempo, los beneficios de las grandes petroleras españolas se han incrementado en más de 2.000 millones de euros en el primer semestre de 2026 comparado con el mismo periodo de 2025. Pérdida de ingresos públicos y ganancias extraordinarias de las multinacionales.
Por eso hay que recuperar el impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las grandes compañías energéticas, que en los dos años en los que estuvo en vigor permitió recaudar 3.000 millones de euros. Un gravamen que cinco países, incluida Alemania, ya han propuesto a la Comisión Europea.
También están disparados los precios de la electricidad, con efectos negativos para los 20 millones de hogares que hay en nuestro país y también para las empresas, especialmente las industriales. En este caso, la causa es el incremento del precio del gas, también como consecuencia de la guerra de Trump contra Irán. El coste del megavatio hora del gas está por encima de los 65 €, casi el doble que antes de la agresión a Irán.
La consecuencia es que en el mercado mayorista de la electricidad el precio del megavatio hora se dispara por encima de los 200 € en las franjas horarias en las que tienen más presencia las centrales de ciclo combinado, las que queman gas para producir electricidad. De hecho, a lo largo del día se pasa de precios de cero euros en las horas con sol a precios por encima de los 200 € cuando el gas es la tecnología dominante.
El precio de la electricidad es determinante en la capacidad de las familias de tener su hogar con la temperatura adecuada. Ahora que vamos hacia el invierno y los países están acumulando reservas de gas, es probable que el precio siga subiendo. Por eso es necesario recuperar una medida que tuvo un extraordinario éxito en la anterior crisis energética, la provocada por la invasión de Ucrania: la excepción ibérica, esto es, el establecimiento de un tope al precio del gas utilizado en la generación de electricidad, en el entorno de los 30 euros.
Una última lección de la enésima crisis energética: España debe redoblar los esfuerzos para la transición energética, acelerando la electrificación —con las energías renovables— de toda la economía para hacernos más independientes del precio de los hidrocarburos. Es una cuestión de eficiencia económica, pero también de soberanía nacional.



Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.