Opinión
Las víctimas de ETA también son ETA, presidenta Ayuso

Por Anibal Malvar
Periodista
Hace ya casi quince años que ETA anunció el silencio definitivo de las armas. Supongo que lo correcto es hablar de disolución de la banda terrorista, porque ETA se ha diluido tanto que ahora casi todo es ETA. Al menos para las más ilustres mentes del Partido Popular.
Pedro Sánchez es más ETA que ninguno, pero como es tan mono, y lo sabe, no se pone el pasamontañas. Pidieron que el mundo abertzale dejara de matar y se presentara a las elecciones: lo hicieron, pero Bildu sigue siendo ETA. Por ósmosis, ETA fue filtrándose a todos los ámbitos de la sociedad española y planetaria.
Los médicos y profesores que defienden la pública son ETA. Los de Podemos, ni te digo: mascan goma-2 en vez de chicle. Los ecologistas y pacifistas son ETA. Los que cantan verdades tan documentadas como que los borbones son unos ladrones son ETA (y están en la cárcel). Las niñas violadas por manadas fascistas son ETA. Greta Thunberg es ETA. Y hasta tuvimos un papa etarra, Francisco, al que, con buen criterio, dios se llevó pronto.
Ahora gana adeptos en Génova 13 la sospecha de que incluso las víctimas de ETA puedan haberse hecho de ETA. La generala del cruento brazo armado españitzale del PP, Isabel Díaz Ayuso, alias La Quironecro, está a dos olas de MAR de confirmarlo. Basta repasar su impetuoso historial político: empezó ladrando como community manager del perro Pecas de Espe, y acabó mordiendo.
Incluso desarticuló un talde etarra infiltrado en la cúpula del PP y encabezado por el peligroso Josu Pablo Ternerita Casado, autor material e intelectual del sangriento atentado que denunció al hermano de la presidenta madrileña por forrarse con el tráfico de mascarillas mientras la gente agonizaba.
En su batalla contra el covid, la heroicidad de Ayuso fue tal que sumó a su colmillo otras 7.291 muescas de ancianos anarquistas, tan violentos enemigos de la democracia que ni siquiera contrataban seguros privados.
En su modestia, Súper-Ida La Heroína disimula su valentía e intenta convencernos de que “iban a morir igual”. Le faltó susurrar a su electorado: “Todos eran pobres. Por si eso nos consuela”.
En su omnímoda y omnívora cruzada contra ETA, a Isabel Díaz Ayuso la ponen hoy en un brete las víctimas de ETA. La critican por utilizar a sus muertos de forma frívola y torticera, por decirlo líricamente. Les asquea su política de casquería y mendacidad. Los que afirman que ETA aun existe, están negando la victoria de sus muertos, de las víctimas, de sus hijos, hijas, esposas, maridos, padres, amigos, yo qué sé. Es mezquino negar la victoria a los que dieron su vida para que cesara el terrorismo etarra. Y es lo que hace el PP difundiendo que ETA ha ganado y está en el gobierno, en las camas y en la calle.
Esta misma semana se desató una polémica muy ilustrativa. Los populares celebraban en Madrid un homenaje por el 31 aniversario del asesinato por ETA de Gregorio Ordóñez, líder del PP guipuzcoano y teniente de alcalde en Donosti. La presidenta madrileña, protegida de la lluvia fina y gélida por un abrigo metálico modelo Iron Woman, tomó la palabra:
--Si nace un nuevo Gregorio Ordóñez en el País Vasco que pueda ganar ampliamente en las urnas, ¿volvería a tener que vivir escoltado? --(lo dice una señora que vive escoltada, como cualquier servidor público de muy alto rango).
--Pues igual sí, pero por el odio que inoculáis vosotros. Soy víctima del odio. Sufrí el odio de la izquierda abertzale. Ahora, además, y con mucha más crueldad, el vuestro, el de la derecha abertzale –le respondió en redes Consuelo Ordóñez, hermana del líder popular homenajeado y presidenta del Colectivo Víctimas del Terrorismo (Covite), integrado por 400 familias.
A ver si se atreve esta vez Ayuso a denunciar a Consuelo Ordóñez por connivencia con ETA. Veo en sus redes que la creadora del que te vote Txapote ha perdido inspiración y guarda silencio. Prudente actitud. Hay que buscar nuevos argumentos. Lo de las víctimas de ETA convertidos en etarras no se lo creen ni los votantes de Ayuso. Y mira que tienen tragaderas. Los laboratorios de FAES echan humo procesando ideas nuevas para descalificar a Consuelo Ordóñez. Sin mucho éxito, al parecer. No me extraña, vieja amiga.
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