Opinión
Cuando la violación no encaja en el relato

Periodista
‘El Boca’, un hombre condenado por asesinar y violar a una niña de nueve años, vuelve a estar en las calles de Barcelona. Cumplió 21 años de prisión y salió en libertad en 2012. Apenas tres meses después, violó a una mujer en Madrid. Por aquel segundo delito fue condenado a otros diez años de prisión y a ocho años de libertad vigilada. Ahora ha sido visto en los alrededores de Glòries. Los Mossos mantienen alertas a las patrullas pero, sin una requisitoria judicial pendiente sus antecedentes no permiten detenerlo.
En Mallorca, cinco hombres han reconocido haber participado en la agresión sexual de dos menores de 15 y 16 años. La Fiscalía solicitaba penas que sumaban 90 años de prisión. El acuerdo de conformidad ha terminado con condenas de cuatro años para cuatro de ellos y dos para el quinto, cuya ejecución ha quedado suspendida, además de órdenes de alejamiento y un curso de educación sexual.
En Valencia, cuatro hombres de entre 44 y 53 años han sido detenidos acusados de agresión sexual continuada a una mujer. La víctima sería la ex pareja de uno de ellos, que ha relatado ser obligada sexualmente con su pareja y los hermanos de este. También habrían grabado las agresiones sin su consentimiento y utilizado las imágenes para amenazarla con difundirlas si denunciaba o si se negaba.
En Lugo, un hombre acusado de retener durante días a su pareja, atarla, golpearla y violarla ha defendido que aquello era un “juego sexual consentido”. La amenazó con causar daño a sus hijas menores y a sus padres para incrementar su temor a salir del domicilio.
Fuera de España, han aparecido más hombres siguiendo la senda del Pelicot francés, que siempre puede ser peor. En Austria, una mujer de 39 años murió por lesiones de agresión sexual, tras ser drogada por su marido, para que otros hombres pudieran violarla también. Y esta semana, en Reino Unido, un hombre de más de 60 años ha admitido violar y drogar a su esposa durante más de 20 años. Otros doce hombres están acusados de delitos sexuales relacionados con la misma mujer.
Seguir perfiles como el de Feminicidio es leer noticias como estas todos los días. Absolutamente todos. Sin contar con las violaciones no denunciadas y en silencio. Este texto es solo una selección de algunas de las noticias de estas últimas semanas, cuando nuestro foco sobre violencias sexuales ha estado solo puesto en Ceuta. Para sorpresa de nadie, toda esa gente muy preocupada por Ceuta, casualmente, no ha dicho nada de estas noticias. Son violaciones que no encajan en sus relatos.
Esto no es una competición entre víctimas ni una razón para dejar de informar sobre Ceuta. Es recordar que cuando una violación solo nos importa cuando sirve para confirmar nuestro relato, no estamos defendiendo a las víctimas. Estamos utilizando su violencia. Quizás el problema sea que algunos casos se transforman en un asunto nacional, mientras otras víctimas reciben invisibilización, desprecio e indiferencia. Y esa selección también dice mucho de cómo algunos entienden la violencia contra las mujeres. Siempre, a conveniencia.

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