Opinión
El Achelense en Europa
Por Ciencias
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ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
La llamada tecnología achelense (o Modo 2, según la terminología anglosajona) se caracteriza, entre otras cosas, por la fabricación planificada y estandarizada de las herramientas de piedra. Los elementos propios de esta tecnología son los bifaces (hachas de mano), picos y hendedores, tallados por las dos caras, mediante un complejo trabajo de elaboración. El achelense se inventó en África hace aproximadamente 1,6 millones de años, por homininos de poco más de 800 centímetros cúbicos de capacidad craneal y constituyó una verdadera revolución tecnológica. El uso de esta tecnología compleja y sofisticada se extendió por todo el Valle del Rift y alcanzó su extremo norte en el Valle del Jordán hace 1,2 millones de años. Desde esa región de Oriente Próximo, el achelense viajó hasta el extremo más oriental del continente eurasiático. En el Valle del Bose, en China, se han encontrado herramientas achelenses con una antigüedad de 800.000 años.
Hace pocas semanas, los investigadores Gary R. Scott y Luis Gibert publicaron en Nature la cronología de dos yacimientos murcianos, Solana de Zamborino (SZ) y Cueva Negra de Estrecho del Río Quipar (EQ). Estos yacimientos son poco conocidos por la comunidad científica internacional, a pesar de su gran interés para el ámbito de la evolución humana. Según los datos que manejan algunos científicos españoles, estos yacimientos podían tener una antigüedad de hace entre 500.000 y 100.000 años (Pleistoceno medio). Esta cronología tan poco precisa se basa sólo en la presencia de algunas herramientas achelenses. Ciertamente, el achelense más antiguo de Europa se cifra en unos 600.000 años como máximo, por lo que SZ y EQ no deberían ser más antiguos.
Sin embargo, las investigaciones de Scott y Gibert en materia de geología y paleomagnetismo de los dos yacimientos, así como las especies de micromamíferos hallados en SZ y EQ, sugieren una edad más antigua de 900.000 años para Estrecho del Quipar y 750.000 para Solana de Zamborino. Aunque cabe esperar nuevas dataciones en estos sitios mediante métodos como la termo-luminiscencia o los núclidos cosmogénicos, los datos que manejan Scott y Gibert apoyan la hipótesis de que el achelense llegó al extremo más occidental de Eurasia en el momento que lo hacía en su extremo más oriental.
Scott y Gibert sugieren de manera velada en su artículo de Nature, y de manera más explícita en los medios de comunicación, un paso franco y directo entre África y Europa a través del Estrecho de Gibraltar, por el que habría una población de homininos llevando consigo la tecnología achelense. Este tema ha sido objeto de un candente debate entre los especialistas y merece ser objeto de la próxima columna.