Opinión
El amigo americano
Por Eugenio García Gascón
Quince líderes de iglesias de Estados Unidos han enviado una carta al Congreso pidiendo que se reconsidere la ayuda americana a Israel, una acción que carece de precedentes en un país, el más poderoso del mundo, donde estamos acostumbrados a ver que todo el mundo baila al ritmo que impone Israel sin hacer ninguna pregunta.
Los líderes de las iglesias hablan de la "responsabilidad moral" de Estados Unidos, consideran que Israel está recibiendo una ayuda significativa de Estados Unidos sin corresponder en nada; es más, advierten que la política de Israel es contraria a los intereses de Washington.
Lógicamente, los distintos lobbies judíos han respondido inmediatamente denunciando la carta, y negando que Israel esté actuando en contra de los intereses americanos, lo que sin embargo es patente y notorio. Los líderes incluso señalan la ocupación de los territorios palestinos como un gran mal, lo que es una verdad como un templo, y denuncian que la ocupación no solo no se detiene sino que va a más.
Sería muy positivo que otros grupos de presión americanos se sumaran a la iniciativa de estos líderes religiosos que van contra la gran corriente que domina Estados Unidos, especialmente en el Congreso, donde las vergonzosas votaciones que tienen lugar sobre temas relacionados con Israel no tienen nada que envidiar a las votaciones que se celebran en Corea del Norte.
Estados Unidos tiene en esta cuestión un enorme problema, y seguirá siendo un problema, y cada vez más grande, hasta que modifique su política respecto a Oriente Próximo, donde se percibe a Washington como una herramienta que los israelíes manejan a su antojo.
Cuando se celebró la Conferencia de Madrid, Estados Unidos dijo que quería ser un "mediador honrado", pero enseguida abandonó esa posición de arbitraje justo para decantarse por Israel, a pesar de que Israel está aplicando una política severa sobre los palestinos, y clamorosamente contraria a la legislación internacional.
Seguir apoyando a Israel de esa manera "inmoral" constituye una amenaza para la paz. Al principio de su mandato, el presidente Obama prometió dedicarse a fondo a resolver el conflicto pero la presión de los grupos judíos consiguió detenerlo. Ahora bien, mientras en Washington no se gobierne por medio de la justicia, todo seguirá empeorando, incluso el prestigio de Estados Unidos.