Opinión
AMJG (Ad maiorem Javi gloriam)
Por Antonio Avendaño
Javier Arenas ya tiene web. Una sólo para él. Mucho estaba tardando. Antes los próceres tenían estatuas y ahora tienen webs, aunque los motivos por los cuales unos y otros suelen tenerlas siguen siendo más o menos los mismos: porque sus subordinados se lo proponen, insisten, se ponen pesados y ellos hacen como que ceden a tales deseos aunque protestando y sobreponiéndose con entereza a los dictados de su natural modestia. Cuando Manuel Ruiz de Lopera tenía el poder absoluto en el Betis un grupo de empleados y admiradores promovieron la erección de un busto de su presidente, aunque todo el mundo sabía que el verdadero promotor era el propio Lopera, y no porque este lo pidiera explícitamente, pues esas cosas no se deben pedir a las claras, sino porque su gente lo conocía lo bastante para estar absolutamente segura de que el jefe estaría encantado de que los suyos encargaran una estatua para inmortalizar su perfil ante la posteridad. Luego resultó que la posteridad fue más ingrata de lo que todos habían previsto, pero de eso no tuvo la culpa el escultor.
Del mismo modo que los jesuitas tenían el célebre y para muchos alumnos de sus colegios temible lema AMDG (Ad maiorem Dei gloriam, que significa A mayor gloria de Dios), el Partido Popular de Andalucía ha actualizado la divisa jesuita transformándola es AMJG, Ad maiorem Javi gloriam, pues la web estrenada ayer es un ejercicio de egolatría pulcramente diseñado a base de espléndidas imágenes del fotogénico presidente del PP andaluz en todas las poses favorables que quepa imaginar y acompañadas de textos igualmente estupendos encabezados con titulares como "Javier, pasión por Andalucía" o "Javier, comprometido con Andalucía". El sitio web, de hecho, tiene dos pestañas, una titulada El candidato y otra titulada El mensaje, pero al abrirlas se observa que en todas las ventanitas de cada una de ellas sólo hay fotos y más fotos del líder. Si para el viejo McLuhan el medio era el mensaje, para el PP Javier es el mensaje.
En realidad, a muchos políticos les gustaría tener una web así, sólo que no se atreven a tenerla, pero por el qué dirán, no porque la crean un exceso. Arenas tiene el desparpajo y el desahogo que otros no tienen. Sí, tiene una web en la que él es la única estrella, ¿qué pasa? Y es que para dedicarse con algún éxito a la política es preciso tener un ego gigantesco, un ego al que todos los elogios le parecen pocos, un ego hambriento de flores, de fotos, de webs. En fin, que a esta web le falta el titular que de verdad define a su líder: Javier, pasión por Javier.