Opinión
Los amos del universo
Por Público -
Durante muchos años, los antinucleares hemos tenido que soportar las miraditas despectivas de los partidarios de esa energía, que nos acusaban de rechazar el progreso y sus bondades. Hace algunos meses, escribí aquí mismo un artículo sobre los riesgos de las centrales nucleares y el problema sin solución de sus residuos, contaminantes durante cientos de miles de años. Me llovieron los sarcasmos en el blog, por supuesto. Recuerdo que mencionaba el asunto de los terremotos y un
listillo me hizo saber que las nucleares nunca se construyen en lugares donde la tierra se mueva... ¡Ja!
Para empezar, ni siquiera estoy segura de que haya algún sitio en el mundo del que se pueda afirmar con toda seguridad que está libre de los movimientos sísmicos: la naturaleza tiene sus propias reglas gigantescas y a menudo imprevisibles para los diminutos humanos. Hay además otro asunto que nunca se menciona y que a mí siempre me ha preocupado: la historia nos demuestra que las civilizaciones terminan deteriorándose unas tras otras. ¿Podemos vivir convencidos de que todos los sistemas de poder del futuro serán responsables y se ocuparán de mantener las centrales?
El lobby nuclear había hecho muy bien su trabajo en los últimos años, convenciendo a la mayoría de la población de que se trata de una energía limpia, barata y ¡segura! La realidad acaba de imponerse sobre las mentiras interesadas. Pero no sé si bastará: la empresa que gestiona Fuku-
shima sigue pensando construir cuatro nuevos reactores en Japón aunque; eso sí, con nuevas medidas de seguridad... ¿Qué tendrá que suceder para que dejemos de creernos los amos del universo?