Opinión
BDS para despertar
Por Eugenio García Gascón
La campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra la ocupación israelí de los territorios ocupados palestinos va tomando cuerpo, aunque todavía se encuentra muy lejos de obtener los objetivos marcados.
Empezó hace muchos años pero no fue hasta aproximadamente el 2010 cuando comenzó a generalizarse. Al principio eran individuos, activistas particulares, los que boicoteaban los productos israelíes a título personal, o grupos muy pequeños y hasta marginales.
Luego empezaron a aplicarlo un puñado de empresas occidentales. Este mes de enero, por ejemplo, un fondo de pensiones holandés ha decidido cancelar las inversiones que había hecho en los cinco mayores bancos israelíes que operan en los territorios ocupados.
Pero la mayoría siguen siendo activistas particulares y no como en la Sudáfrica del apartheid, donde fueron los gobiernos occidentales los que desde arriba llevaron la voz cantante con el boicot hasta doblegar al régimen.
Sin embargo, se ha de subrayar que algunos gobiernos occidentales también han iniciado una tímida actividad en esa dirección. Recientemente la UE ha anunciado el boicot de empresas y centros universitarios israelíes que operan en los asentamientos judíos.
Como consecuencia, hay empresarios israelíes que tenían fábricas en los asentamientos que en los últimos meses las han abandonado para instalarse dentro de Israel.
La ministra Tzipi Livni ha dicho este fin de semana en la televisión que teme que la campaña BDS siga creciendo hasta convertirse en una carga demasiado onerosa para Israel.
"!Despertad!", dice Livni que ha dicho en privado y en público a sus colegas en el gobierno.
No está claro si Livni habla sinceramente, puesto que es conocida la táctica de los dirigentes israelíes de repartirse los papales de policías malos y policías buenos para transmitir al exterior una imagen de "pluralidad". Casi todos los líderes israelíes cuando no pueden hacer nada se manifiestan a favor de la paz, pero cuando tienen capacidad de decisión lo olvidan e impulsan la ocupación de mil maneras distintas.
En este reparto de papeles la figura estelar es sin duda el presidente Shimon Peres, quien cada vez que abre la boca se deshace en defensa de la paz, pero cuyo largo historial de muchas décadas no deja lugar a dudas respecto a sus verdaderas intenciones.
En cualquier caso, se puede constatar que la campaña BDS está poniendo nerviosa a un parte de la clase política israelí.