Opinión
Beckham en calzoncillos
Por Bob Pop
La semana pasada nos enteramos de que Calvin Klein está dispuesto a pagar un millón de dólares al jugador de fútbol norteamericano Tom Brady para que se quite el uniforme, se ponga sus calzoncillos, pose ante las cámaras, me humille íntimamente y me recuerde esa manía tan tonta que tengo de gastarme sesenta euros en unos briefs que, obviamente, nadie diseñó pensando en mí.
Ayer leí en el Women's Wear Daily que Giorgio Armani ha decidido contraatacar y lanzar el próximo año su línea de ropa interior masculina en Estados Unidos con una campaña publicitaria protagonizada por otro futbolista (y de otro fútbol), David Beckham, que aparecerá en todas las revistas norteamericanas a partir del próximo enero.
Creo que la elección del galaxy-boy como modelo combina con muy buen criterio ese aseadito código sport de paquetes informes que manejan las campañas de lencería masculina dirigidas al público heterosexual con el toque europeo aunque nada elitista que transmite el jugador inglés. Alguien a cuyos pechos criamos durante algunos años a esa criatura del mal que bautizamos como "metrosexualidad", y que ahora se lanza a otra aventura promocional que quedará inaugurada con esta bajada de pantalones ante Armani, y a la que seguirán nuevas cesiones de esa imagen eurochic nada intimidatoria que David Beckham se ha trabajado tan bien y que puede ayudar a cumplir el dolce sueño americano de otros emporios.