Opinión
Beduinos de Israel
Por Eugenio García Gascón
Estos días la Kneset debate una proposición de ley que permitirá al gobierno expulsar de sus casas y sus campos a entre 30.000 y 40.000 beduinos que viven en el desierto del Neguev, al sur del país.
La intención del gobierno de Netanyahu es transferir esa población a ciudades específicas para beduinos y quedarse con sus tierras, es decir acabar con el modo de vida que han practicado durante generaciones.
Los beduinos amenazados residen en la actualidad en pequeños "pueblos", 46 en total, que solamente comprenden el 5 por ciento del territorio del Neguev.
Los detractores del proyecto, entre los que se encuentran algunos grupos pequeños de israelíes progresistas, argumentan que si se traslada a los beduinos a ciudades se romperán los lazos entre las familias y los clanes, y sus métodos de vida tradicionales, incluido el pastoreo y la agricultura, desparecerán.
Los Rabinos por los Derechos Humanos, una organización que agrupa a rabinos progresistas, en su mayor parte originarios de Estados Unidos y Europa, han escrito una carta a Netanyahu y a varios ministros instándoles a que reconsideren la tramitación de la ley "en beneficio de Israel".
Los rabinos recalcan que los beduinos tienen en su poder documentos turcos, británicos y hasta israelíes que demuestran que esas tierras les han pertenecido legalmente desde hace generaciones.
Antes del establecimiento de Israel vivían en el Neguev unos 70.000 beduinos, pero tras la guerra de 1948 solo quedaron 12.000. El resto fue expulsado o huyó a Jordania y Egipto. Por orden de Ben Gurion, la mayoría de los que quedaron fueron recluidos en una pequeña zona del Neguev, de la que ahora los quieren expulsar.
En la actualidad viven en los "pueblos" de esa zona unos 70.000 beduinos. A los residentes no se les permite conectar sus viviendas a la red de electricidad, de agua corriente o de alcantarillado. Solo el año pasado, las autoridades destruyeron unas mil viviendas y corrales, que los israelíes llaman "estructuras".
Los "pueblos" beduinos no tienen calles pavimentadas y hasta tienen prohibido poner señales en las carreteras cercanas indicando la proximidad de los "pueblos". En los mapas de Israel los "pueblos" ni siquiera están indicados; simplemente no existen.