Opinión
Cadena trófica
Por Varios Autores
¿SOY YO O ES LA GENTE?// CAMILO JOSÉ CELA CONDE
Adoro bucear. Metes la cabeza bajo las aguas y, de golpe, aparece un mundo aparte del ya conocido, un paisaje inquietante en el que, por una vez, el ser humano no cuadra. Los pocos que aparecen por allí metidos en trajes de neopreno de color oscuro semejan más un pulpo que un canalla.
Océano de krill
Dicen que esa vida marina tan inquietante, con sus criaturas magníficas, sus colores inútiles allí donde la luz no llega y su silencio, depende de unas gambas minúsculas que componen, en los mares helados de la Antártida, el krill e inician desde lo más bajo la cadena trófica. Ya se sabe: el pez grande se come al chico y así, a lo largo de diversos saltos en los que los predadores que pasan a ser presas, se llega hasta arriba de todo. También es en la Antártida donde aparecen los killers por excelencia, mamíferos, como no, a los que llamamos orcas.
El cazador, cazado
Testigo presencial